• Fabrício Queiroz, ex asesor de Flavio Bolsonaro y ex miembro de la Policía MIitar, fue apresado hoy mientras se encontraba en la casa del abogado del presidente brasilero. Recae sobre él una causa por malversación de fondos públicos y organización criminal.

Por Redacción

La causa por la que Queiroz fue apresado hoy por la policía en San Pablo es el llamado «esquemas das rachadinhas» en la Asamblea Legislativa del estado de Río de Janeiro. La malversación de fondos se habría hecho bajo el amparo del gabinete de Flavio Bolsonaro, uno de los hijos del presidente de extrema derecha, cuando ejerció como legislador del estado carioca.

El esquema de «rachadinhas» se destapó cuando se supo que en la cuenta bancaria de Queiroz hubo movimientos irregulares de 1,2 millones de reales. El ex funcionario bolsonarista se encontraba prófugo desde que se destapó el escándalo y fue encontrado en la mañana de hoy, como hemos dicho, en la casa del abogado de Jair Bolsonaro, Fred Wassef.

Los movimientos criminales habrían sido así: luego de la asignación de funcionarios del estado dependientes del puesto legislativo de Bolsonaro hijo, una parte de sus sueldos (hasta un 40%) habrían sido confiscados para el enriquecimiento personal de Flavio. Los movimientos financieros irregulares se habrían ocultado con lavado de dinero en la industria inmobiliaria. Personalmente, el joven hijo del presidente podría haberse enriquecido con hasta 2,3 millones de reales.

A su vez, según una investigación del sitio Intercept, parte de esos fondos habrían sido destinados a la construcción de predios para las «milicias» de Río de Janeiro, grupos para militares vinculados al narco que fueron responsables del asesinato de Marielle Franco. No casualmente, una parte de los fondos conseguidos con ese esquema corrupto habrían ido a Nóbrega, jefe miliciano de Río muerto a tiros en un enfrentamiento con la policía en Bahía este año.

El caso tiene ya varios años de antigüedad y fue deliberadamente ocultado por el poder judicial antes de la elección de Bolsonaro. No hay que olvidar que el giro a la derecha en el país, el derrocamiento de Dilma y la persecución política a Lula fueron impuestos con el caballo de Troya de la «corrupción» petista.

Para tener un gobierno directamente de la case capitalista, sin mediaciones seudo reformistas como la del PT, los jueces cumplieron un rol importante en torcer la situación, usando las causas por corrupción como ariete para forzar el cambio de gobierno. El juez Moro, cabeza visible de esta cruzada judicial, se integró al gobierno de Bolsonaro como una suerte de alianza entre el gobierno derechista y el poder judicial que, en última instancia, lo puso en poder.

La ruptura entre Moro y Bolsonaro se dio precisamente en torno a esta causa: la intervención del gobierno federal en la Policía Militar fue señalada por el juez como un intento de frenar las investigaciones que recaían sobre el hijo del presidente. Por supuesto que se trata de una pelea por el control de la situación, ninguno de ellos está limpio. La retórica autoritaria y golpista de Bolsonaro busca disciplinar al Poder Judicial, mientras éste hace otro tanto con las causas judiciales (por otra parte, completamente reales).

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