• La ola negacionista tiene en Brasil bases solidas para llevar las ideas retrógradas al extremo.

Socialismo o Barbarie Brasil

La ola negacionista ya circula en varios países, pero Brasil tiene bases solidas para llevar las ideas retrógradas al extremo. El mando del jefe de gobierno sobre cómo manejara la pandemia y las entidades de investigación dejan a Brasil al borde del colapso sanitario. Llama la atención de todo el mundo el comportamiento genocida, la revista científica Nature acaba de publicar una nota refiriéndose a la desidia que tiene el gobierno frente a la ciencia.

Superando ya la cifra de 400 mil muertos por el covid-19 el gobierno sigue poniendo trabas, pero no solo Bolsonaro, otros gobernadores también son parte del desmantelamiento de la ciencia y la educación. En São Paulo los recortes en investigación y educación fueron sistemáticos, la política del PSDB es cómplice del desmantelamiento que se vive en los hospitales. Muchas vidas se podrían salvar si los recursos estuvieran en el lugar correcto.

Las ideas anticientíficas han tenido durante mucho tiempo repercusiones en el gobierno, Bolsonaro acusó al Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil de falsificar datos satelitales que mostraban una deforestación acelerada en la Amazonía. En la pandemia en los primeros meses, en alianza con el ejército, se empezó a distribuir Cloroquina, una medicina mágica que salvaría vidas, demostrando que era solo un negociado, en el Ministerio de Defensa se “fabricó desde el inicio de la pandemia 3.229.910 tabletas de cloroquina 150 mg, a un costo de R$ 1.165.387,51”. Pero, sorprendentemente, muchos de los médicos que conocen la ineficacia de la sustancia la prescriben hasta hoy día. Por otro lado, si hay una guerra contra las mentiras del Kit Covid “la Sociedad Brasileña de Inmunología advirtió del riesgo de utilizar los dos fármacos del llamado kit covid, que también incluyen azitromicina e ivermectina”. La entidad alerta sobre los efectos secundarios de estos fármacos y la ineficacia científica. Es así como Brasil llega a ser uno de los peores países en la lucha contra la pandemia, un cúmulo de mentiras, falta de preparación y desguace del sistema de salud.

Bolsonaro comenzó por llamar a la enfermedad “gripezinha”, luego fue en contra de la cuarentena, propiciando aglomeraciones. Muy parecido a lo que pregonaba Trump en Estados Unidos, las cifras porcentuales no son muy diferentes en Brasil, la diferencia es que la vacunación está mucho mas avanzada en el país del norte. Se opuso a comprar vacunas por adelantado, incluso dijo que las vacunas son peligrosas para la salud: “Si te conviertes en caimán, el problema es tuyo”. Se puede pensar que es una broma, pero comenzó a tener repercusiones en amplios sectores de la población.

La reiterada desinformación provoca un desentendimiento de las medidas preventivas en las personas. Uno de los científicos entrevistados por la revista científica dice lo siguiente: “Es muy difícil implementar medidas preventivas cuando la desinformación viene directamente del gobierno federal”. Todo lo que han hecho otros países para contener la pandemia en Brasil va en contrario. Otro científico entrevistado va en la misma dirección “Tenemos las herramientas o al menos la capacidad para ayudar al país, pero estamos siendo ignorados y no apoyados por los líderes del país”.

El ámbito científico es de apocalipsis “Ser científico en Brasil es tan triste y frustrante”, dice Jesem Orellana, epidemiólogo de la sede de la Fundación Oswaldo Cruz en Manaus. “La mitad de nuestras muertes eran evitables. Es un desastre total “. La crisis pandémica puede tardar 2 o 3 años en disiparse, si no hay nuevas variantes más fuertes, pero la pandemia traerá otros problemas como un aumento de la brecha de desigualdad social, hoy estamos hablando de hambre en las capas mas precarizadas.

El debilitamiento de la ciencia por el presidente Jair Bolsonaro durante la pandemia de COVID-19 ha empeorado sus efectos para el país, dicen los investigadores. Hoy, Brasil tiene un porcentaje muy alto de muertes y no hay estimaciones positivas en el corto plazo. Vamos a entrar en una estabilidad de la enfermedad mucho mayor que el año anterior, entre 2500 y 3000 muertes diarias. A mediados de junio, tenemos medio millón de muertos y lo peor es que no hay perspectivas de mejora si no se cambia de gobierno de inmediato.

Bolsonaro socavó públicamente la ciencia, negándose a implementar bloqueos nacionales de protección y difundiendo información falsa. Para abandonar los consejos científicos, Bolsonaro promueve curas mágicas y no probadas para el covid-19. Por estas actitudes, se abrió un CPI del covid para sentar responsabilidades de las muertes que pudieron evitarse.

Incluso con el CPI de responsabilidades, tenemos que presionar en las calles para expulsar al gobierno genocida y también para alertar a otros gobiernos estatales que siguen los mismos lineamientos que el gobierno federal. Por eso es imperativo salir a la calle y tener una alternativa de vida.

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