• Sigue la polémica internacional alrededor de las condiciones de detención de niños y niñas en la frontera de Estados Unidos. Nuevas fotos de los centros de detención en Donna, Texas, vuelven a poner en evidencia las inhumanidad con la que el imperialismo trata a miles de migrantes.

Redacción

Se conocieron detalles de cómo es la vida de los menores y denuncian por primera vez en 2019 tras una visita realizada por  abogados, doctores y activistas a varios de estos centros.. La política de establecer de manera sistemática centros de detención (que son casi campos de concentración) se agudizó de manera brutal con el gobierno de Trump y evidentemente Biden no ha movido un dedo para cambiarlo.

El caso más difundido fue el de un centro ubicado en Clint, Texas, donde hay alrededor de 350 niños separados de sus padres, permanecen detenidos en condiciones inhumanas. La política migratoria del ultra reaccionario de Trump muestra el rostro más inhumano y cruel del imperialismo y una violación descarada de los derechos humanos a ojos vista de la “comunidad internacional”.

Los cientos de niños y niñas se encuentran encarcelados en las condiciones más aberrantes, como describía una de las abogadas que fue parte de la visita al Centro de Clint, Elora Mukherjee, directora de Immigrants’ Rights Clinic la Escuela de Derecho de Columbia, cuya primer frase de la entrevista que publicó The New York Times es: “Aquel lugar desprende un verdadero hedor” (“Thereis a strench”)[1].

Se denuncian condiciones de hacinamiento, celdas para 35 personas ocupadas por más de 100, incluso los baños se convierten en un lugar para dormir. Las condiciones de higiene y sus elementos mínimos no existen, no hay acceso a jabón, pasta de dientes, etc, mientras las autoridades arguyen falta de fondos y un colapso por el mayor arribo (detención) de inmigrantes que buscaban cruzar las fronteras al país del norte.

Foto: Reuters

En lo que va del año estiman algunos medios de prensa que ya son 6 los menores muertos, y es de esperar que la cifra aumente en tanto no se reviertan las condiciones actuales. La abogada describía que muchos de los niños estaban enfermos, con gripe por ejemplo y no reciben tratamiento médico alguno, había varios que estaban aislados, y no tuvo acceso para ver realmente su estado o situación.

Las condiciones en que transcurren sus días esos niños/as, entre celdas o jaulas muestra cuan poco importan las vidas humanas para los gendarmes del capitalismo en sus variantes más revulsivas, como la que representa hoy Trump. Se describía así, en otro párrafo una conversación con uno de los niños confinados a las cárceles para inmigrantes: “Muchos de los niños dicen que tienen posibilidades de salir a jugar, pero dicen que no pueden hacerlo porque lo que hacen allí, es sólo tratar de sobrevivir”[2].

Cuentan los pequeños que es poca y no muy variada la comida que reciben, confiesan que muchas veces pasan hambre. Los más grandes cuidan de los más pequeños entre una población de niños, niñas y adolescentes encarcelados de entre 5 meses a 17 años, hay muchas madres jóvenes también. Los niños presos no pueden acceder a ropa limpia, o a ducharse desde el tiempo que llevan encarcelados, lo que en muchos casos son semanas. El riesgo para su salud es grande, incluso porque permanecen un tiempo que excede el estipulado por la ley nefasta para su detención. Se siguen abarrotando las cárceles y la situación se agrava con el correr de los días.

Estas personas están a merced de políticas que hacen ilegal a un ser humano, que al cruzar la frontera se transforma en un criminal y por ende no hay contemplación ni derechos humanos para él.  No importa si son quienes huyen juntos a sus padres y familias de la pobreza y expoliación, que son consecuencia de las condiciones que el capitalismo e imperialismo imponen a una región del mundo que sufre la agudización de los problemas económicos y sociales, producto décadas donde los gobiernos y sus políticas neoliberales suman estragos.

Se impone la barbarie, porque es la respuesta que conocen los Trump y los Biden, junto a la derecha recalcitrante, se responde al creciente aumento de la migración proveniente, en este caso, de los países latinoamericanos con represión y cárcel incluso para niños y niñas.

Cada una de los aspectos de las condiciones atroces a las que condenan a los niños, jóvenes migrantes, seres humanos que huyen de la barbarie en busca de un futuro,  sólo refuerza la certeza de que este sistema capitalista no va más.


[1]https://www.nytimes.com/2019/06/21/us/migrant-children-border-soap.html?action=click&module=News&pgtype=Homepage

[2]Idem

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