• Kyle Rittenhouse, el joven de 17 años que asesinó a dos personas e hirió a otra durante una protesta de Black LivesMatter en Kenosha, Wisconsin, no es un loco suelto: pertenece a las cada vez más radicalizadas bandas armadas de supremacistas blancos envalentonadas por Trump.

Renzo Fabrizio

La histórica rebelión antirracista que recorrió todo el territorio de los Estados Unidos este año, y que se ha reavivado a raíz de un nuevo caso de brutalidad policial racista contra el afroamericano Jacob Blake en Kenosha, Wisconsin, no sólo ha puesto en las calles a un sinnúmero de jóvenes y trabajadores que salen a enfrentar la violencia estatal contra la comunidad negra, también ha dejado al descubiertoque se ha instalado un clima de polarización política como hacía años no se veía en el país norteamericano.

El martes pasado, cuando el joven blanco Kyle Rittenhouse disparó contra manifestantes antirracistas en Kenosha, asesinando a dos de ellos, ni estaba solo ni fue una idea loca que se le cruzó por la cabeza: Rittenhouse es un militante supremacista blanco que forma parte de los grupos armados nacionalistas que apoyan al presidente Trump y que, en lo que va del año, ya han protagonizado numerosos ataques racistas contra los activistas del movimiento Black LivesMatter. Estos grupos racistas no sólo están organizados, también cuentan con la complicidad de la policía: Rittenhouse se fue caminando de la marcha protegido por la policía, mientras los manifestantes exigían que sea detenido señalándolo como el autor de los múltiples disparos. Los oficiales lo dejaron irse. Sólo fue detenido recién al día siguiente.

El propio Trump defendió públicamente el accionar de Rittenhouse ayer lunes[1], a hora de su visita a la ciudad de Kenosha, luego de que el Gobernador de Wisconsin le pidiera que no vaya para no reavivar las tensiones sociales. Trump desoyó el pedido, y esta tarde realizó un acto en esa ciudad llevando su tan repetido mensaje de “Law&Order” (Ley y orden)[2]. Durante una rueda de prensa ayer, Trump se negó a condenar los asesinatos cometidos por el joven de 17 años, asegurando que simplemente “se defendió” y que si no hubiese disparado “lo habrían matado”. Al mismo tiempo, informó que no piensa reunirse con la familia de Jacob Blake, al que la policía le disparó siete veces y que quedó inmovilizado de la cintura para abajo como resultado. La familia de Blake no estaba dispuesta a reunirse con Trump sin la presencia de un abogado, y eso enfureció al mandatario. Justin Blake, tío de la víctima, declaró a la CNN que “Trump es un racista que aviva las tensiones raciales, ¿por qué querría hablar con él?[3]

 

(Trump anuncia su llegada a Kenosha llevando su mensaje de “Law&Order”).

A través de videos en redes sociales y transmisiones en vivo, también se supo que Rittenhouse no fue solo a la manifestación, sino que formaba parte de un grupo de personas armadas que se acercaron a Kenosha convocadas por redes sociales de grupos de ultraderecha. Según testigos, estos grupos llegaron en camioneta desde las zonas rurales, portaban banderas de Estados Unidos e invariablemente todos eran blancos, varones y portaban armas. La imagen se repitió el sábado en Portland, uno de los lugares donde más han persistido las movilizaciones desde que estallaron a nivel nacional por el caso George Floyd, donde ocurrieron enfrentamientos entre manifestantes antirracistas y seguidores de Trump, los cuales se supo que utilizaron gas pimienta y pistolas de Paintball contra los manifestantes. Al ser interrogado al respecto, Trump defendió el accionar de sus seguidores. Un militante del grupo ultraderechista armado PatriotPrayerresultó muerto cuando estos grupos se enfrentaron a los manifestantes. Trump le envió condolencias a su familia a través de un tweet.

 

(Cientos de seguidores de Trump se dirigen a Portland, una de los epicentros de las protestas antirracistas.)

El apoyo de Trump a estas bandas armadas racistas es explícito. En las redes sociales del propio Rittenhouse podía verse que éste había participado de varios mitines electorales del actual Presidente en campaña por su reelección. Trump ha defendido explícitamente a estas “milicias” de racistas y neo-nazis, llamándolos en alguna ocasión “patriotas” y en otra “muy buena gente”. Cuando a raíz del asesinato de George Floyd comenzaron los disturbios en Minneapolis, Trump twitteó: “¡cuando empiezan los saqueos, comienza el tiroteo!” haciendo un llamado a esta base social blanca y racista que lo apoya a salir a “defender la propiedad privada” de manera armada.Este apoyo presidencial a los grupos fascistas es también promovido por los medios[4], como por ejemplo la cadena Fox, que llamó a Rittenhouse “un joven decidido a mantener el orden cuando nadie más podía hacerlo”, en la misma línea con lo que Trump considera que es la “debilidad” de los gobernadores Demócratas para reprimir las protestas. Otros medios simplemente calificaron a Rittenhouse como un “voluntario” que “ayudaba a la policía a hacer su trabajo”, a diferencia de los manifestantes que son catalogados, tanto por los medios como por el gobierno, como “terroristas”.

Este apoyo político y mediático envalentona a estos grupos. Según una base de datos de Alexander Reid Ross, profesor de la Universidad estatal de Portland, en Oregón, sólo en lo que va del año se han registrado 387 incidentes ligados a agresiones de supremacistas blancos a activistas del movimiento Black LivesMatter, 69 de ellos llegaron a agresiones físicas, 38 de las cuales los agresores utilizaron sus vehículos para arremeter contra los manifestantes, y en 9 casos dispararon armas de fuego. Por estos ataques racistas, el saldo ya es de tres muertos y varios heridos. Según Ross, «Ha habido un gran cambio en la forma en la que extrema derecha se expresa. Ahora se oponen a la izquierda más abiertamente y de una forma más beligerante. Se han organizado para dar una especie de servicio paramilitar de apoyo a la policía«, explicó a la agencia de noticias EFE. «Esos movimientos eran marginales, pero Trump está ayudando a normalizarlos«, subrayó Ross.[5]

Como imagen sintomática del debate político actual en Estados Unidos, los supremacistas han reaccionado especialmente a la consigna del movimiento BLM ‘DefundthePolice’ (Quiten fondos a la policía), organizándose de hecho como una especie de fuerza armada paraestatal de defensa de la policía. Estos dos polos, uno que busca desfinanciar o directamente desmantelar el aparato policial, otro que forma bandas de civiles armados para atacar a los manifestantes, expresan una radicalización política inédita en los últimos 50 años en EE.UU.


 

[1]https://www.theguardian.com/us-news/2020/aug/31/trump-kyle-rittenhouse-press-briefing-kenosha

[2]https://www.theguardian.com/us-news/2020/sep/01/trump-golf-police-shooting-comparison-fox-news-interview

[3]https://edition.cnn.com/2020/08/31/politics/donald-trump-jacob-blake-kenosha-visit/index.html

[4]https://www.theguardian.com/us-news/2020/aug/28/vigilante-volunteer-terrorist-how-us-media-covers-kyle-rittenhouse

[5]https://www.clarin.com/mundo/factor-trump-nueva-edad-oro-supremacistas-blancos-unidos-_0_Sop6K0EKW.html

 

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