• Este fin de semana, luego de trece días de movilizaciones tras el asesinato en manos de policías racistas de George Floyd, ha sido el de las jornadas de protestas más masivas. Con multitudes marchando por todo Estados Unidos y otras ciudades del mundo.

Por Luz Licht

En la ciudad de Washington el día sábado 6/6 se registró la movilización más grande, con más 10 mil personas. Cientos de miles, con pancartas, puños en alto demostraron su fuerza y disposición para desafiar la política reaccionaria y represiva de Trump. Incluso una intervención artística pinto sobre una cuadra entera de la calle 16, en las cercanías de la Casa Blanca, la consigna “Black Lives Matter”. Los militares con sus tanques, trajes camuflados se vieron impotentes ante la multitud.

En la mayor parte de las ciudades el toque de queda fue levantado, como este sábado en Nueva York, Atlanta, San Antonio, Dallas. Los gobernadores y alcaldes tuvieron que retroceder frente a la determinación de las protestas y la fuerza de la rebelión, que desafiaron y enfrentaron el intento de frenarlas con el toque de queda y la represión. La cantidad de detenciones mermo sustancialmente, en Nueva York sólo hubo 80, una cifra menor comparada a las jornadas del lunes pasado, donde hubo alrededor de 700 personas detenidas.

Si bien la tónica general de estas últimas jornadas fue pacífica, en varias ciudades se registraron hechos de represión. Tal fue el caso de Seattle, este sábado, donde la policía llegó al extremo de arrojar granadas aturdidoras en medio de la multitud. En Portland, la policía eligió atacar con “pelotas de pimienta” a quienes estaban frente al Centro de Justicia por considerarlo un “disturbio civil”.

La falta de legitimidad para aplicar la represión ha suscitado entre otros debates la legalidad de aplicar las técnicas de inmovilización, como la que uso criminalmente Chauvin sobre el cuello de George Floyd. En Minneapolis el gobernador ha prohibido esta técnica, y este fin de semana se sumaron a la medida varias ciudades del estado de California, Wisconsin y Colorado.

Lo irónico, es que su ilegalidad en varios estados no impidió que los policías racistas que mataron a Erick Garner, aplicaran esa maniobra para asfixiarlo en el año 2014, en Nueva York. Otras medidas discutidas, son el recorte presupuestario de los departamentos policiales, como en Los Ángeles o la medida del alcalde de Seattle, de prohibir utilizar gases lacrimógenos en las represiones.

Otra muestra de la fuerza de la rebelión, es el anuncio que comunico Donald Trump, a través de su cuenta de Twitter, de empezar a retirar a los agentes de la Guardia Nacional desplegados en la ciudad de Washington. Según informaron medios de prensa, desde el comienzo de las protestas al día de hoy, había alrededor de 43mil efectivos de la Guardia Nacional designados para la tarea de reprimir y enfrentar la rebelión.

Este fin de semana de masivas movilizaciones coincidió con los homenajes a George Floyd, y la llegada de sus restos a la ciudad de Raeford, en Carolina del Norte. Entre los resultados inmediatos de las mismas, está el encarcelamiento de Derek Chauvin y los otros tres policías implicados en su asesinato. Entre 2005 y 2019 solo tres policías fueron condenados por crímenes cometidos, dado que se amparan en la llamada inmunidad cualificada, artilugio legal para gozar de absoluta impunidad.

Por ello, el encarcelamiento y posible condena para los asesinos de George Floyd, son un precedente inédito y lo que podría ser el comienzo del fin de la impunidad para los agentes de las fuerzas represivas y sus crímenes racistas. Por delante resta seguir hasta terminar con el sistema de explotación y opresión que hace del racismo una de sus banderas.

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