• En el día de hoy, las autoridades de  Minneapolis confirmaron el arresto del policía que asesinó cobardemente a George Floyd, trabajador afroamericano de 46 años.

Por Facundo Oque

El agente racista Derek Chauvin fue arrestado por su papel en el fallecimiento de Floyd. Medios locales confirmaron que Chauvin fue acusado de asesinato en tercer grado y homicidio involuntario.

Lo de «involuntario» es un  incordio. El agente presionó con su rodilla durante varios minutos el cuello de Floyd mientras éste suplicaba «no me maten, no puedo respirar», “Por favor, por favor, por favor, no puedo respirar. Por favor”.

El video fue transmitido por facebook live por testigos presenciales del hecho. Las fuertes imágenes se viralizaron causando la indignación de millones en todo el mundo.

Pero el efecto más contundente fue el despertar de una ola de protestas masivas bajo el lema Black Lives Matters, consigna central de las protestas contra el racismo de la policía hacia los afroamericanos.

Las protestas no quedaron confinadas a la región de los hechos, sino que se extendieron por otras partes del país.

El presidente, Donald Trump, lejos de repudiar el asesinato racista, echó más leña al fuego amenazando en su cuenta de twitter con asesinar a los manifestantes que realicen saqueos: «Cuando comienzan los saqueos, comienza el tiroteo».

Estas polémicas declaraciones causaron un fuerte cruce entre Twitter y el primer mandatario estadounidense, al ser etiquetado el twitt como violatorio de las políticas de la empresa. Lo cual desató una guerra mediática y judicial entre Trump y la plataforma digital.

El procesamiento del agente es un triunfo de las movilizaciones y de la bronca expresada en las calles, en momentos en que el gobierno sufre un fuerte desgaste por el manejo completamente irresponsable de la pandemia del coronavirus, que ha puesto a Estados Unidos a la cabeza de los países más afectados, superando los 100.000 muertos.

El cobarde asesinato de Floyd fue el detonante para la expresión de la bronca popular contenida, despertando una rebelión anti-racista que representa un nuevo frente para el presidente Donald Trump en medio de la crisis sanitaria y humanitaria que atraviesa Estados Unidos.

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