Después del golpismo fracasado: se desarticulan campamentos bolsonaristas en todo el país

La justicia y los demás poderes del Estado muestran celeridad para desarticular concentraciones golpistas una vez que el intento ya fracasó. Pero dejaron correr al bolsonarismo durante los últimos dos meses.

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Luego del fracasado intento de asaltar los edificios de los tres poderes del Estado, los bolsonaristas que continuaban movilizados están sufriendo un franco retroceso en todo Brasil.

Esta mañana, el Supremo Tribunal ordenó desmantelar el principal campamento bolsonarista a nivel nacional, que estaba apostado frente a el Cuartel General del Ejército y exigía un golpe militar.

Además, otros campamentos y bloqueos fueron desarticulados por orden judicial o levantados por los propios bolsonaristas, como los que se encontraban en las cercanías de los accesos a numerosas plantas de Petrobras en todo el país, que durante semanas amenazaban con desabastecer de combustible al país.

La celeridad con la que las autoridades judiciales y policiales actúan ahora contra los golpistas deja en evidencia la permisividad que tuvieron desde la victoria definitiva de Lula, el pasado 30 de octubre. Jueces y gobernadores muestran «firmeza» contra los golpistas una vez que el intento de golpe ya fue consumado y que se valió el rechazo político y social en el país y en el mundo. Pero en todo este tiempo dejaron correr las acciones golpistas bolsonaristas -cuando no directamente fueron cómplices necesarios, como en el caso del gobernador de Brasilia.

Este último, Ibaneis Rocha, fue el que tenía pleno conocimiento de la llegada de 100 autobuses con miles de bolsonaristas a la explanada de los ministerios, que serían los que finalmente, en una acción coordinada, asaltaron los edificios gubernamentales.

Esta mañana, el Supremo Tribunal separó de su cargo por 90 días a Rocha, el gobernador del distrito federal de Brasilia, por considerar que la acción de ayer sólo pudo haberse realizado con la «participación efectiva de las autoridades competentes».

El secretario de Seguridad del gobernador Rocha era -hasta ayer- Anderson Torres, quien fuera ministro de Justicia de Bolsonaro en los últimos dos años de su gobierno y que se encuentra en este momento -muy oportunamente- junto a Bolsonaro en los Estados Unidos. Torres fue despedido de su cargo en la tarde de ayer luego de la intentona golpista.

Todas estas repercusiones en el día después del intento de golpe fallido no significan que el bolsonarismo haya sido derrotado ni esté por desaparecer. Más bien, se tratan de reacciones institucionales que los de arriba toman para proteger esas mismas instituciones que ocupan. Pero durante todo es tiempo, las fuerzas represivas, la justicia y los gobernadoes y alcaldes bolsonaristas fueron cómplices de las acciones golpistas que fueron in crescendo.

Por eso, no será la justicia, y ni siquiera el gobierno de Lula el que podrá terminar con la amenaza golpista de la ultraderecha. Sino sólo la movilización en las calles que infrinja de manera definitiva una derrota al bolsonarismo neofascista.

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