• Con un nuevo récord de muertos por Covid-19, el desastre de la gestión de Bolsonaro tiene efectos devastadores.

Ignacio Julián

El día de ayer se registró la peor cifra de muertos hasta el momento en un solo día, en Brasil. El número es terrible: 3.149 fallecidos por Covid-19 y 99.634 nuevos casos. Los números reflejan una escalada sin freno de la expansión del virus. El total da 284.775 fallecimientos y casi 11,7 millones de casos confirmados desde el comienzo de la pandemia.

El laboratorio federal Fundación Oswaldo Cruz del Ministerio de Salud informó que Brasil está sufriendo el peor colapso sanitario y hospitalario de su historia, con un promedio del 80% de camas ocupadas en todo el país. En el número más fino, 24 de los 26 estados tienen una ocupación superior al 80%, y el estado Rio Grande do Sul ya llegó a la ocupación total.

Bolsonaro es culpable     

La gestión de la pandemia llevada adelante por el ultraderechista Jair Bolsonaro es cada vez más claramente, como denuncia la izquierda brasilera, lisa y llanamente genocida. Sistemáticamente boicoteó la idea de una cuarentena, de un mínimo aislamiento preventivo que evite la circulación en masa del virus.

Se encargó de minimizar los riesgos que conlleva el virus, no presentó ningún plan serio ni de salud ni de gestión en general frente a la pandemia, provocando el colapso sanitario. También la multiplicidad de cepas que están surgiendo, y pueden seguir apareciendo, complican aún más la tarea de los trabajadores de salud y los investigadores que intentan comprender el comportamiento del Covid para poder combatirlo eficazmente.

Con su política negacionista, Bolsonaro también le da vía libre a su base social reaccionaria, que no toma en serio la pandemia y circula libremente sin ningún cuidado que evite la circulación e infección.

Cuarto ministro de salud desde el comienzo de la pandemia

El día lunes, Bolsonaro nombró al cuarto titular de la cartera sanitaria, Marcelo Queiroga, cardiólogo de 55 años, en reemplazo del general del ejército Eduardo Pazuello. Respecto a la designación, dijo a CNN que “el señor Marcelo Queiroga tiene mucho más conocimiento sobre el tema de la salud, va a tomar medidas para reducir la cantidad de personas que mueren por esta enfermedad que está afectando al mundo entero”. ¿Recién se enteró de que, primero, un profesional de la salud puede ser más eficaz que un militar, y segundo, que la enfermedad efectivamente existe y está afectando a todo el mundo?

El flamante ministro tendrá como principal tarea la de acelerar el proceso de vacunación en Brasil. El país cuenta con dosis de Oxford-AstraZeneca y CoronaVac. Pero la distribución de las mismas viene algo lento: solo él 4,6% de la población fue vacunada con una dosis.

En este sentido, acelerar la vacunación es la idea para poder frenar el colapso sanitario. La crisis sin precedentes en el país está teniendo un costo político cada vez mayor para el gobierno, por lo que el nuevo ministro sería un poco más “amigable” con tomar ciertas medidas para poder frenar el avance desenfrenado del coronavirus. Admitió la necesidad del aislamiento preventivo y del uso de mascarillas, aunque fue más escéptico, siguiendo la línea de Bolsonaro, con respecto al confinamiento. Dice que lo cree necesario para “situaciones extremas”. ¿Habrá leído el nuevo ministro, el informe del laboratorio del Ministerio que él dirige, o al menos caminado las calles de su país para ver el terrible momento que pasa el pueblo brasilero?

Brasil se ha convertido en el principal foco de infecciones, y es un peligro real que la circulación sin límites de las cepas brasileras llegue a los países vecinos.

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