• Las autoridades han hecho cumplir esta normativa de forma improvisada al “acondicionar” cuarteles militares o centros de recreo como albergues, aunque sus condiciones deplorables los asemejan más a centros de detención.

Por Johan Madriz

El presidente Nayib Bukele de El Salvador impuso autoritarias medidas sobre su país aprovechando la emergencia por el coronavirus Covid-19. Tras el anuncio de la OMS de la declaración de pandemia Bukele cerró las fronteras del país por 21 días: “la Dirección General de Migración y Extranjería deberá decretar la prohibición de entrada de todo extranjero que no sea residente o diplomático en el territorio salvadoreño”. Con lo cual colocó al país en una cuarentena de 30 días. Esta medida va de la mano del despliegue de más de 2 mil soldados y las fuerzas policiales para resguardar las fronteras con la orden de encarcelar a cualquier persona que ingrese de forma ilegal al territorio.

También se tramita en la Asamblea Legislativa una declaratoria de estado de emergencia y calamidad pública (que incluye la suspensión de derechos constitucionales) con lo que se podría disponer de recursos necesarios para enfrentar preventivamente la enfermedad, pero también para colocarlos a disposición de las fuerzas armadas y su labor represiva.

Estas son las condiciones a las que están sometiendo a las personas salvadoreñas que están volviendo de Europa…ni no…

Posted by Montserrat Alvarado on Friday, March 13, 2020

 

Una de las medidas más controversiales es el aislamiento obligatorio en albergues de cualquier persona que ingrese al país. Esta medida más que deberse a los requerimientos sanitarios necesarios por la emergencia supone una instrucción política populista y arbitraria.

Las autoridades han hecho cumplir esta normativa de forma improvisada al “acondicionar” cuarteles militares o centros de recreo como albergues, aunque sus condiciones deplorables los asemejan más a los centros de detención de Trump en la frontera con México.

Diversas organizaciones y personas han denunciado estas fatales condiciones. En el centro de Jiquilisco denuncian que “cuando ingresaron nadie les dio indicaciones, no había comida y que en lugar había once adultos mayores que había sido operados. Comentó que el viernes les tomaron la temperatura, luego los censaron y luego les dieron camarotes donde dormir, pero eran insuficientes para la cantidad de gente que ingresar. Muchos como él, durmieron en el suelo. Denunció que las condiciones en que están hacinados, es un punto de infección grave”[i].

 

Mariela, una madre que fue puesta en la cuarentena con su hijo de 20 días de nacido cuenta que “no tuvo agua potable para los sanitarios ni para lavarse las manos. Tampoco tuvo agua para lavar las pachas. Los basureros rebalsaron de desperdicios y los techos estaban polvosos”[ii].

Se estima que al menos unas 1900 personas están detenidas en estos centros donde hay hacinamiento, sobrepoblación y poco personal médico. Además no hay segmentación, con lo cual se mesclan personas provenientes de diferentes países, recién llegados con ya ingresados, lo cual ha provocado que se deban “reiniciar” las cuarentenas de 30 días para quienes ya llevan días ahí.

Con una completa desidia el viceministro de Operaciones en Salud, Francisco Alabi, responde a las quejas con que “en efecto, han habido lugares donde hay bastantes pacientes ingresados, pero lo más importante en un área de cuarentena no es estar separados sino seguir las reglas”. Mientras que el propio Bukele minimiza la situación “ya están trabajando para resolver las carencias en los albergues de cuarentena. Se colocarán incluso juegos y wifi gratis. Pero la primera acción es la contención aunque cause molestias temporales”.

 

Ante la presentación de un habeas corpus en la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, las y los magistrados se limitaron a expresarle al gobierno que garantice buenas condiciones de aislamiento.

Ante esta emergencia los gobiernos están mesclando las reales medidas de emergencia con estados de emergencia, toques de queda y cierre de fronteras. Aprovechan esta coyuntura para avanzar en sus planes de ajuste, de recortes y de golpes a los sectores populares. La emergencia no puede ser abordada únicamente desde el punto de vista técnico sino, también, como un asunto político y como tal la clase trabajadora debe tener protagonismo en las decisiones y organización para enfrentar la pandemia.


[i] Extraído de https://elperiodicocr.com/medidas-de-bukele-generan-condiciones-inhumanas-en-albergues-de-cuarentena-por-coronavirus/?fbclid=IwAR0-GnlVfIG4mDolZSmNNxmRcVj4nLNViplmNGe6Ouvh9EXJnPUMtiNKMsY

[ii] Extraído de https://nomada.gt/pais/actualidad/el-salvador-cuarentena-por-el-coronavirus-a-los-20-dias-de-nacido/

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