• Un nuevo escándalo por violencia policial racista. El afroamericano de 41 años fue ahogado hasta la muerte de manera artera por siete policías en Nueva York.

Martín Mandeb

La última semana en EEUU, cuando aún hay chispazos por el brutal ataque que realizó la policía en Kenosha contra Jacob Blake, se ha conocido un nuevo crimen racial perpetrado por la institución policial estadounidense. Y aunque no sorprende a nadie que una institución tan podrida como la policía yanqui demuestre su carácter ultra-reaccionario una vez más, no deja este caso de atizar el fuego iniciado por los casos de George Floyd y el del ya mencionado Blake.

En este caso la víctima fue Daniel Prude, un afroamericano de 41 años que fue detenido mientras sufría un ataque psicótico en Rochester, Nueva York. Daniel, que se encontraba totalmente desnudo en la calle, fue apresado dado que, supuestamente, había indicado que padecía de COVID-19. Luego de haberlo esposado entre 7 uniformados y tenerlo totalmente reducido, los policías le pusieron un “Spit Hood” -una capucha para evitar que los detenidos escupan1– , y le aplastaron la cabeza contra el pavimento por 2 minutos hasta que Daniel ya no pudo respirar.

Este crimen (que ocurrió en Marzo, pero que los videos del hecho fueron dados a conocer recién esta semana por la familia de Prude2) hasta hace pocas horas no había tenido ni un miserable impacto institucional: se requirió la movilización en Rochester durante las últimas horas, con enfrentamientos contra la policía incluídos, para que los 7 asesinos de Daniel fueran suspendidos de la actividad policial. Y solo a raíz de las movilizaciones es que la fiscal del estado de Nueva York, Letitia James -ligada al partido demócrata- ha debido declarar que profundizarán las investigaciones.

Que una vez más la policía yanquí realice un asesinato tan terrible no sorprende a nadie. Es uno de los tantos que la horrenda policía estadounidense ha realizado contra un afroamericano. Y que una vez más, las respuestas deban sean dadas luego de las movilizaciones del hastiado pueblo estadounidense tampoco toma a nadie desprevenido. Nada se puede esperar de instituciones que se han dedicado a cubrir al racismo del sistema capitalista estadounidense.

“I Can´t Breathe” fue el grito con el que inició la rebelión popular ante el cobarde ataque perpetrado contra George Floyd, y este debe ser también el grito en el caso de Prude, mientras se continúan con las movilizaciones. Solo así se conquistaran cambios reales, y no maquillajes que la hastiada población afroamericana y los sectores populares estadounidenses no pueden aceptar como respuesta. Solo así se podrá plantear seriamente la tarea de acabar con la violencia y el racismo sistémico hoy existentes en Estados Unidos.

1 Véase “What Are ‘Spit Hoods,’ and Why Do the Police Use Them? ” https://www.nytimes.com/2020/09/03/nyregion/spit-hoods-police.html?action=click&module=Top%20Stories&pgtype=Homepage

2 Estos vídeos fueron obtenidos gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad puestas en los uniformes policiales; cámaras que recientemente los demócratas han querido implementar institucionalmente para el conjunto de la institución a nivel nacional mediante la reforma que han levantado sus congresistas. En ese sentido, se demuestra que la reforma que plantea el partido demócrata, más que eliminar el racismo y la violencia de la policía, solo busca dar alguna concesión que no modifique en gran medida el cáracter de la institución represiva. Para conocer más sobre la reforma, véase «EE UU: «Reformas» de la policía para apaciguar la rebelión»

http://izquierdaweb.com/ee-uu-reformas-de-la-policia-para-apaciguar-la-rebelion/

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