• Las cifras del día domingo 21 de junio volvieron a poner la mirada sobre el impacto de la pandemia en Brasil. Tras el anuncio del Consejo Nacional de las Secretarías de Salud (CONASS) de 632 personas fallecidas en las últimas 24 horas, este domingo se superó la barrera de las 50 mil muertes. Este es el segundo país más afectado por la pandemia en el continente, solo superado por Estados Unidos, que suma 2,2 millones de casos y 120 mil muertes.

Por Luz Licht

Al momento son más de 1,084 millones de casos luego de confirmarse los nuevos 17.304 nuevos contagios en las últimas 24 horas del día de ayer. El avance del virus en Brasil, un país de dimensiones continentales con cerca de 210 millones de habitantes, no parece tener techo. Ya son varios los especialistas que advierten, que aun se está lejos de haber alcanzado el famoso pico, o memento más crítico del impacto del Covid-19.

Los números son implacables y escalofriantes, el genocidio bolsonarista ya se cobro 50.608 vidas en lo que va de estos meses, la falta de políticas serias y un plan de emergencia continúan trazando un panorama sombrío, en medio de una crisis de varios frentes que atraviesa el país. Este fin de semana mientras se disputaban las calles manifestaciones en apoyo y en contra del neofascista a cargo del ejecutivo, los números daban cuenta de esta tragedia anunciada y la necesidad urgente de conquistar la salida del poder de Bolsonaro.

El CONASS cuenta con datos recolectados entre 27 Secretarías de Salud regionales, y arroja que el epicentro de la pandemia sigue siendo el estado de San Pablo, el de mayor concentración de habitantes del país, con más de 220 mil casos y 12.588 muertes al momento. En segundo lugar se encuentra Río de Janeiro, que suma la cifra de 100 mil contagiados y 8.875 fallecidos. De momento, en estos estados las cifras siguen en un ascenso descontrolado de los nuevos contagios.

Según estimaciones que vierte la Folha de Sao Paulo en sus páginas, la tendencia que se observa es la del corrimiento de la mayor concentración de casos hacia los estados y ciudades del interior, que ya cuentan con un 48%  de los contagios, en contraste con las capitales principales que concentran un 52% de los mismos. En ese sentido, el estado del nordeste, Ceará ya trepó a los 5.523 fallecidos, acercándose lamentablemente a las cifras de Río de Janeiro.

La política del presidente Jair Bolsonaro sigue siendo criminal respecto a la pandemia, a la cual consideraba una simple “gripecita”, desde los estados y municipios las respuestas y recursos son dispares ante el combate del avance acelerado del virus. Desde ya que primó el levantamiento de la cuarentena en la mayoría del territorio, con el afán de garantizar las ganancias de las empresas capitalistas bajo el eufemismo de apertura económica. Hoy tal política se esta cobrando miles de vidas de las mayorías trabajadoras y populares.

Mientras estas cifras se conocían, el domingo Bolsonaro lloraba a través de sus redes sociales la muerte de un militar por un accidente en paracaídas, según el mandatario neofascista la muerte es algo que nos llega a todos, pero parece que un accidente es más impactante para él que la tragedia provocada por su propia política negacionsita. Esta postura infame se confirma con la designación frente al Ministerio de Salud de Eduardo Pazuello, un militar sin experiencia en el área, con una respuesta nula y criminal, ante la escalada de los contagios.

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