• Guerra comercial entre potencias para hacerse con los insumos mínimos necesarios.

Por Agustín Sienna

La expansión del Coronavirus por todo el planeta ha desnudado para todo el que quiera ver la incapacidad del capitalismo para contener esta pandemia. Es que la lógica de la acumulación de ganancias a toda costa está en evidente contraposición con la necesidad de cuidar la salud de la población.

Los años (y décadas) de desfinanciamiento de los sistemas de salud pública ya han llevado al colapso sanitario en varios países (Italia, España), a lo que se suma la desesperada situación en la que los gobiernos han puesto a millones de trabajadores precarizados y que anticipan un inminente estallido social1.

A estos problemas que se repiten en cada país hay que sumarle un problema global: la falta de planificación a nivel internacional en materia económica, política y social, el carácter anárquico de la producción capitalista a nivel mundial. Esta falta de planificación económica del capitalismo, así como su lógica de orientar toda actividad con un criterio de ganancias, fue la causa primera de que se desatara la pandemia, ya que, como analizaron diversos especialistas, la aparición del Covid-19 en humanos es el resultado de la explotación indiscriminada de la naturaleza por parte del capitalismo, especialmente para la agricultura y ganadería industriales2.

Pero, además, la falta de planificación capitalista no sólo desató la pandemia sino que se está mostrando como el primer obstáculo a la hora de controlarla, pues ante la crisis internacional que implica el Coronavirus parece haberse largado una competencia bajo la consigna del “sálvese quién pueda”. Los Estados no sólo han dejado a su suerte a la población (intimándola a quedarse en casa y esperar no contagiarse ni morir de hambre sin mayores medidas de fondo) sino que comenzaron una suerte de guerra comercial entre potencias para hacerse con los insumos mínimos necesarios.

En los últimos días, Francia y Alemania denunciaron estafas en la compra de barbijos por parte de EEUU, que interceptó los cargamentos ya comprados por los gobiernos europeos y los re-compró por sumas ridículamente altas: “el presidente de la región francesa de Grant Este, Jean Rottner, explicaba que los agentes enviados por Washington llegan directamente a las pistas de los aeropuertos, ‘sacan dinero en efectivo y pagan tres o cuatro veces por los pedidos que hemos hecho, por lo que realmente tenemos que luchar’”3. Estas mismas prácticas se dieron también entre países europeos, cuando Francia incautó un cargamento comprado por Italia y España y confiscó el 50% de los insumos (alrededor de 2 millones de barbijos) ya pagados.

A esto se suman las obvias avivadas de las empresas fabricantes, que van desde la especulación (los precios de algunos insumos como barbijos o respiradores se han disparados hasta un 500% en el mercado internacional) a la estafa con productos defectuosos o inservibles4, ya que en estas últimas semanas se ha gestado todo un mercado semi-clandestino alrededor de los insumos de salud necesarios para combatir el contagio. Además de los “sobornos” yankees mencionados antes, ya se dieron varios casos de compras de insumos por parte de Estados europeos que nunca llegan a su destino: “La Comisión Europea anunció hace dos semanas que había hecho un pedido masivo de barbijos y otros materiales sanitarios. La compra la hace en nombre de los 27 Estados miembros de la UE. A principios de la próxima semana todo el material debería distribuirse por las capitales del viejo continente, pero este viernes en Bruselas había más dudas que certezas sobre cuándo estaría disponible el material”5.

A lo largo de todo el globo se están haciendo patentes los efectos de los principios organizadores del capitalismo, la anarquía y la competencia por la ganancia: las potencias imperialistas se estafan mutuamente para adquirir barbijos que sólo pueden importar, ya que en los años de la globalización decidieron deslocalizar la producción de esos insumos porque era más barato fabricarlos en países como China y la periferia asiática; estos mismos Estados niegan a la población la necesidad del uso de barbijos con la excusa de que “no están disponibles”6; en todo el mundo (salvo excepciones como Corea del Sur) se están realizando tests a goteo porque los reactivos y kits necesarios son producidos por empresas privadas y muchas veces extranjeras7 que se siguen embolsando millones a costa de la salud de la población; en varios países ya hay millones de trabajadores al borde del hambre por una cuarentena gestada con criterios clasistas.

Miles de personas están muriendo por designio de la irracionalidad capitalista: es la falta de planificación global la que dicta que allí donde no se producen barbijos o reactivos químicos localmente mueran más pacientes por la falta de medios para tratarlos. Los ejemplos de esta irracionalidad podrían seguir al infinito, y seguramente lo harán si no entra en escena una salida alternativa a la pandemia desde los intereses de los trabajadores y todos los sectores explotados y oprimidos, en contra de la gestión burguesa de la pandemia y en la perspectiva de cuestionar la gestión capitalista de la actividad humana como un todo, en tanto es un sistema cuyo funcionamiento se basa en la destrucción de la fuerza de trabajo (la vida humana) y de la naturaleza a un mismo tiempo8.


2 Para profundizar este punto, remititmos a http://izquierdaweb.com/contagio-social-lucha-de-clases-microbiologica-en-china/ y otros artículos publicados en nuestro portal.

4 Esta práctica que se dio incluso entre Estados. Hace pocos días Rusia donó materiales sanitarios a Italia de los cuales el 80% resultó inútil.

6 Hace pocos días el filósofo coreano Byung Chul-Han se refirió al contraste entre Asia (donde el uso de barbijos es generalizado ya que se producen de manera local) y Europa, donde no hay barbijos suficientes ni siquiera para el personal de salud. Ver https://izquierdaweb.com/los-peligros-del-mundo-de-manana/

7 Este problema afecta no sólo a países periféricos como la Argentina sino a imperios como EEUU y los países de la Unión Europea.

8 Sobre el problema de la planificación capitalista verhttp://izquierdaweb.com/el-capitalismo-como-sistema-de-irresponsabilidad-ilimitada/

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