Por John, corresponsal de Izquierda Web en Colombia

Con aportes de Víctor Artavia desde Costa Rica

 

Es una obligación intervenir en el proceso tal cual es, pero no para adaptarse a él, sino para dar una pelea estratégica para que se transforme en obrero y socialista.” (1) 

Presentamos un texto de coyuntura, que es desbordado por los acontecimientos, su mirada es muy parcial, pero creemos necesario dar un primer enfoque para alcanzar una ubicación en esta nueva situación. Situación que, a pesar de lo compleja, plantea una polarización entre los que dirigen en las alturas y quienes sufren con sus determinaciones, las grandes mayorías trabajadoras y explotadas.

 

Un virus que repotencia la incertidumbre de un capitalismo en crisis

 

El virus del coronavirus entra en cierta medida fortuitamente y adelanta una nueva crisis en el sistema capitalista, transforma la situación (que de por sí ya era convulsiva y llena de incertidumbres) en lo económico, social, político, de salubridad y ecológico al planeta en su conjunto.

La actual crisis presenta elementos nuevos, la crisis económica, repetimos, viene cantada desde hace rato, mientras la sanitaria –en estas dimensiones de pandemia mundial– aparece hace apenas cuatro meses, y se entronca con la primera, desarrollándola y agudizándola.

Por eso, tal y como lo sugiere y desarrolla la corriente Socialismo o Barbarie (7) entendemos la crisis abierta por la pandemia como un hecho fundacional del actual siglo; marca un antes y un después para la experiencia de vida del mundo entero.

 

Una convergencia de factores desestabilizadores, con salida en el marco de la lucha de clases

La nueva realidad impuesta por el coronavirus, puede transformarse en un disparador del proceso de rebelión popular que se venía incubando en lo social en algunas partes del planeta. Nuestra corriente maneja ciertas coordenadas generales.

Un reinicio de rebeliones y luchas de los explotados y oprimidos en un marco de ofensiva capitalista mundial. Eventos sociales de gran significancia que ponen de nuevo al orden del día la lucha de clases, de variadas formas: mediante movilizaciones, asambleas permanentes, hasta llegar a enfrentamientos con gobiernos y regímenes. También lo hacen por diferentes objetivos: democráticos, económicos, sociales, de minorías. Más allá de sus límites políticos (falta de centralidad de la clase obrera, poco peso de los partidos revolucionarios, falta de experiencia de lucha entre las nuevas generaciones), representan procesos de lucha muy progresivos, porque marcan un recomienzo en la experiencia histórica de los sectores explotados y oprimidos.

Este cruce de procesos de reinicio de lucha de los pueblos en el presente siglo y la crisis actual (de dimensiones aún no sopesadas históricamente), puede ser una bomba de tiempo para el capitalismo, porque a pesar de que en un primer momento la coyuntura favorece los ataques de los gobiernos y burguesías contra la clase trabajadora, en un mediano plazo la situación cambia con el desarrollo de luchas contra las secuelas provocadas por la crisis del COVID-19 (de hecho ya empezaron a darse algunas movilizaciones obreras y populares en ciertos países, como Argentina, Grecia, Ecuador, entre otros).

 

Colombia desde el 21N hasta la pandemia

En Colombia los últimos 5 meses han sido de mucho vértigo y confusión también. Algunas notas de lo sucedido contra el gobierno de Iván Duque y protagonizadas por el pueblo, han sido publicadas en este espacio. (2)  Todo comenzó el 21 de noviembre del año pasado que desbordó todos los pronósticos de lucha y resistencia contra un gobierno en los últimos 43 años. (3)

Periodizando lo acontecido durante los últimos 4 meses señalemos 3 momentos y sus aspectos más sobresalientes:

1- Un inicio grandioso y de apoyo general al paro nacional del 21 de noviembre (21N) que, bajo presión, fue convocado por el Comité Nacional de Paro CNP, que se desbordó y mantuvo en buen nivel de popularidad y participación; paros, marchas, cacerolazos, actividades lúdicas, culturales, asambleas, pero que en los hechos mostró cero resultados para los participantes y activistas del paro, y al contrario, el gobierno si avanzó en medidas que golpearon a los trabajadores y la población en general, ya nos referiremos a las causas de esto. Este primer momento va hasta las fiestas decembrinas.

2- Una especie de invernadero, por un mes aproximadamente, que se reactiva a una semana del 30 y 31 de enero de este año, con reuniones y preparativos de la segunda Asamblea Nacional de Organizaciones Populares, donde se presentó un quiebre en la coordinación del movimiento, después de que mediante una maniobra de la burocracia en el CNP, prefiere dejar el espacio previamente convenido para desarrollar el evento y hace su propia asamblea a puerta cerrada en otro lugar, con la base de sus allegados políticos (sector-Cafam, por el sitio donde se realizó), desconociendo la petición de sectores de base, jóvenes y estudiantes en su gran mayoría, que exigían democracia y ampliación en los espacios de dirección. Allí se genera un rompimiento y paralelamente surge el CNP-ampliado, (sector concha Acústica porque se realizó en la Universidad Nacional). Con el tiempo esta división se reveló problemática (ficticia), pues quedó demostrado al pasar de los días, que son más las coincidencias entre las partes, en cuanto a método, propuestas y fechas de acción, que las diferencias de fondo. Habría que agregar que, en este periodo, algunos grupos quedan sueltos, y se caracterizan por cierta independencia de los dos principales.

3- Del rompimiento a la época actual (inicio de la cuarentena en Colombia), se caracterizó por, actividad de la vanguardia, discusiones en las alturas, comunicados generales, reacomodos de fuerzas, pocas actividades a excepción de una importante movilización de los maestros y una aguerrida marcha de la mujer el 8 de Marzo, dentro de su plan de acción, se  destacaba  una nueva jornada de paro nacional el 25 de marzo, que como se podrá deducir no se realizó porque unos días antes, los gobiernos en sus diferentes niveles, comenzaron a implementar medidas de salubridad pública y de acuartelamiento de los ciudadanos, por la pandemia del COVID-19.

Por ultimo en este punto es necesario subrayar, que el responsable directo de que el proceso en su conjunto, no avanzara, organizada, metodológica, política y contundentemente al día de hoy, y no concretara ninguno de los 13 puntos del pliego de peticiones presentados al gobierno, es del CNP encabezado por el MOIR (Movimiento Independiente Revolucionario), esto quedó expuesto los días 30 y 31 de enero donde la burocracia, prefirió burlar a las bases, dividió el movimiento, hizo reunión paralela a la ya programada, solicitó el cierre del recinto de la asamblea previa, desoyó el clamor de sectores de base que exigían democracia y discusión, sectores principalmente jóvenes, que exigían en el recinto de convocatoria que se dejara entrar a delegados y activistas, muchos de ellos que viajaron de regiones apartadas del país, en un lugar que todavía tenía sillas vacías. Nunca la culpa de esta falta de logros la tuvo la movilización y acciones variadas de los trabajadores y el pueblo, que algunos estigmatizan de light o carnavalescas.

El CNP no ha dado la talla para las circunstancias en estos últimos 5 meses y todo parece indicar que no lo hará en la nueva coyuntura, el CNP sector del MOIR, muestra más claramente ser un sector cómplice de las políticas del gobierno, su balance no puede ser otro que traidor de los intereses de los trabajadores y las mayorías. El CNP-Ampliado que salió de una asamblea atropellada, pero que en su interior destacaban algunas fuerzas dispuestas a una pelea en un marco más democrático, de enfrentamiento más directo al gobierno y por detener sus políticas, no ha dado la talla hasta el día de hoy tampoco, nació contaminado de los vicios de su tronco de origen, el resultado de este diagnóstico es que más allá de la crisis sanitaria y la cuarentena. El movimiento de los trabajadores y las mayorías está en el limbo, sin orientación y totalmente paralizado.

 

El gobierno de Iván Duque ante la pandemia

¿Qué es lo que trae la nueva situación? que deja al gobierno de Iván Duque y los gobiernos departamentales y locales ante la necesidad de dar una respuesta de conjunto a la pandemia. Ante esto el gobierno de Duque y los burgueses colombianos no priorizan la salud ya que lo que les importa es el funcionamiento de la economía capitalista.

Por eso, el gobierno nacional (así como los locales) se juega a dar respuestas intermedias, descoordinadas, miserables, en varios frentes; por ejemplo los servicios públicos esenciales en algunas zonas no serán cortados si no hay pago, pero plantea un plan de cuotas en el tiempo; lo mismo con las deudas bancarias, congela hipotecas pero se mantiene las deudas postergadas con sus intereses; el sector laboral de salubridad no se le mejoran sus condiciones de dotaciones mínimas ni laborales, pero adelanta los grados de médicos en último año de estudio para que llenen la demanda requerida en estos momentos y, lo más significativo, la necesidad de paliar el hambre lo hacen ampliando los programas estatales y locales (que son una miseria).

Es un plan para salir a flote, perjudicado lo menos posible para que al final de la crisis sanitaria tanto el gobierno como sus amigos del sector privado estén perjudicados lo menos posible. El gran problema para ellos es si les va a alcanzar el oxígeno con estas medidas insuficientes.

Responder a la crisis para abarcar a todo el país en un plan de contingencia necesitaría responder desde el punto de vista de la salud de las grandes mayorías trabajadoras y explotadas, declarando una emergencia sanitaria y recurriendo como primer paso a la cuarentena general; además de un plan de medidas económicas para paliar la crisis económica derivada de la pandemia.

Ante el plan tan raquítico del gobierno de Duque para enfrentar la crisis, se dan condiciones para impulsar la lucha de las mayorías trabajadoras exigiendo respuestas por parte del Estado ante la crisis sanitaria y económica.

En este momento el movimiento de masas está a la defensiva y el gobierno de Duque pasó a la ofensiva. Hay muchas debilidades por superar para organizar la lucha contra estos ataques. Por eso planteamos avanzar en la conformación de una plataforma de lucha que integre a todos los sectores que quieran apoyarla, con el objetivo de articular a los sectores luchadores.

 

El paquetazo de Duque en plena pandemia vía decretos

Agreguemos a esto que el gobierno, apoyado en la situación de emergencia, concretó la implementación de su plan (paquetazo de Duque) contra las pocas prerrogativas que aún conservaba la clase trabajadora y el pueblo humilde.

Esto lo realizó vía decretos:

  • El 444 que crea el Fondo de Mitigación de Emergencia FOME, que toma dinero de entes territoriales para prestárselos especialmente al sector financiero.
  • El 538 de corte militar, “obligando” al talento humano de la salud a estar “preparados y disponibles” para enfrentar la pandemia sin garantizar las medidas de seguridad y laborales, por otra parte, inyecta dinero necesario para el sistema de salud, pero a través de organismos burocráticos y la intermediación del sector privado las EPS, en lugar de enviarlo directamente a las clínicas y hospitales.
  • El 558 que traspasa al sistema estatal de pensiones, cerca de 20 mil afiliados que durante años cotizaron al sistema privado y que ya no le sirven porque van a dejar de aportar y pasarían a cobrar.
  • El 568 que implementa un impuesto solidario y voluntario para los servidores públicos.

 

El sector salud

En esta parte es importante dar relevancia a los trabajadores del sector de la salud que al 23 de abril ya contaban con 306 infectados y 4 muertos,(4) la gran mayoría cuentan con contratos laborales por servicios, temporales y salarios miserables, además son despedidos ante cualquier reclamo por exigir las mínimas condiciones para ejercer su trabajo y se llegó al descaro de culpar al cuerpo médico de ser el responsable de propagación del virus; es el caso del galeno Carlos Ernesto Avella Mora, quien fue denunciado penalmente por los dueños de la clínica donde trabajaba.

 

Los Trapos Rojos

Pero hay otros hechos que se presentaron durante la cuarentena de manera episódica, cacerolazos, bloqueos de vías y exigencias por parte de la población en las zonas más afectadas por comida y la entrega de ayudas “limosnas” que los gobiernos locales y nacionales han prometido y que gran parte de ellas fueron saqueadas por funcionarios de todos los niveles en la logística de distribución (gobernadores, alcaldes, jefes políticos, fuerzas del orden, y algunos dirigentes comunales entre otros). Las acciones en este sentido han sido simbolizadas con un trapo rojo: una familia que pase hambre coloca la prenda en frente de su casa y da aviso a la comunidad de la necesidad de comida. También se produjeron algunos casos puntuales de saqueos a establecimientos comerciales y camiones de víveres.

 

Los asesinos de líderes populares aprovechan la cuarentena.

En nuestro país es común el asesinato de líderes sociales por parte de bandas organizadas, las cuales responden esencialmente a intereses de grupos económicos legales e ilegales con vínculos con el narcotráfico y el latifundio. Al 9 de abril del presente año, se reportan unos 60 posibles casos, aunque algunos no se han verificado. (5)

El Estado es incapaz (o no le interesa) de proteger el derecho esencial de la vida de los humildes y sus dirigentes. Ante esto, las centrales obreras y los partidos llamados de izquierda (en su mayoría caracterizados por el “cretinismo parlamentario”) no desarrollan un verdadero plan de defensa de las dirigencias sociales; por ejemplo, llamando a medidas de autoprotección desde las organizaciones sociales y sus bases (que debe incluir el armamento), tampoco convocan a jornadas de protesta o paro ante cada asesinato.

 

El sector de la construcción y la manufactura, primer grupo de trabajadores enviados al matadero de la pandemia

El decreto 593 imparte directrices para que el sector de la construcción y manufacturas inicie labores en la política de “flexibilización” de la cuarentena, la construcción y la industria manufacturera aportaron 18% de los ocupados en el total nacional en 2019 que llegó a 22,3 millones de personas, según el Departamento Nacional de Encuestas (Dane). (6)

Esto significa que 4 millones de trabajadores tendrán que iniciar labores en un contexto de incertidumbre, pues al día de hoy no se tiene claridad de cómo se desenvuelven las políticas del Estado y el gobierno frente a la crisis sanitaria. Al momento no hay evidencia científica de que la curva de contagios se haya aplanado; las cifras de contagio y enfermos son imprecisas, pues los reportes que se manejan tienen de 8 a 10 días desactualizadas con las cifras reales; el número de pruebas es insuficientes; el número de UCI’s aún es bajo y hay zonas del país que cuentan con 1 o 2; las medidas de protección no se cumplen ni con el personal médico, mucho menos lo van a hacer con los sectores productivos; por último el transporte público en las grandes ciudades es un total caos.

Todo parece indicar que el gobierno de Iván Duque y su medida puede generar un aumento en el número de contagios, enfermos y muertos, con el único objetivo de dar alivio a sus amigos capitalistas, sin miramientos en los trabajadores y la población de a pie.

 

Las cárceles foco de hacinamiento y contagio

El pasado 21 de marzo se presentaron motines en 14 cárceles del país para exigir medidas de contención y prevención de contagio por el coronavirus. Además, levantaron la exigencia histórica por hacinamiento, mala alimentación, violación de derechos humanos, procesos estancados o libertades no realizadas.

El resultado: una bomba que explota con un llamado cacerolazo, pero que toma su propia dinámica (en las cárceles colombianas hay desde presos comunes, paramilitares, estructuras del narcotráficos y presos por rebelión, además unos organismos de control estatal totalmente descompuestos.). Esto generó una masacre de 23 muertos y 89 heridos.

Hoy el número de contagiados y muertes en los penales por causa del virus es un hecho y el gobierno no tiene ningún plan serio que de una salida urgente a los 120.000 confinados en las cárceles, donde hay una sobrepoblación de más del 50%.

 

Otros sectores comienzan a ser afectados

En Colombia las cifras de informalidad, según el DANE, son del 47.9% y, en algunos casos, se indica que alcanzan el 60%. En la situación actual de cuarentena, dejar a la gran mayoría de la población que labora en la informalidad sin cobertura en lo alimenticio y una renta básica para afrontarla es un crimen.

Otro gran porcentaje de clase media con empleos precarios y contratos por servicio o temporales, ya están sufriendo los mismos efectos. Muchas personas dejaron de pagar las rentas y matrículas de sus hijos en colegios privados.

Al día de hoy, sectores diversos de clase media, pequeños y medianos empresarios, también comienzan a sufrir el rigor de la situación: el sector de restaurantes y bares se declaró en bancarrota, pues las probabilidades de activar este reglón económico está presupuestado para dentro de un año (como mínimo).

Las medidas de cuarentena son necesarias, pero no son excusa para invalidar los derechos democráticos y constitucionales (individuales y colectivos). La burguesía prepara el terreno, medidas de excepción, toques de queda, represión, militarización y posiblemente ley marcial; todo esto está en el abanico de posibilidades si las cosas se salen de control, como ya sucede en zonas del país y en otras naciones.

 

Siete propuestas socialistas para superar la crisis en Colombia

  1. ¡Por el no pago de la deuda externa!

La deuda externa es un mecanismo que utilizan los organismos financieros imperialistas (BM, FMI, etc.) para expoliar a los países semicoloniales. Por eso planteamos el NO PAGO DE LA DEUDA EXTERNA, con el objetivo de colocar esos recursos en el sector de la salud y para desarrollar un plan global que enfrente las falencias, tanto en salubridad como económicas, para los trabajadores y la población en general.

  1. ¡Que la crisis la paguen los ricos!

Los gobiernos neoliberales y los grupos burgueses utilizan el Estado para evitar la quiebra de sus negocios; su lógica es “socializar las pérdidas y privatizar las ganancias”. De esta forma, recargan el costo de la crisis sobre los hombros de la clase trabajadora. Desde nuestra parte pensamos lo contrario: el dinero de los bancos, grupos financieros y grandes capitalistas, producto de la explotación de la clase trabajadora, debe ser puesto al servicio de enfrentar la pandemia y sus consecuencias económicas.

Por esto, planteamos aumentar los impuestos directos sobre los bancos, sectores financieros y empresas.

  1. Por el derecho a una cuarentena para preservar la salud y la vida de la clase trabajadora

Ante el desarrollo de la pandemia, deben funcionar únicamente los servicios esenciales de salud, garantizando todas las medidas de bioseguridad. Para el resto de sectores la reapertura se debe realizar según los criterios de los especialistas, por lo cual es necesario crear un órgano de la salud independiente del gobierno y con completa autonomía en sus decisiones.

Estamos en contra de los rebajos salariales durante los cierres de operaciones por la cuarentena. Asimismo, es necesario un mínimo vital básico o renta básica universal (igual a un salario mínimo), para todas las familias desempleadas o afectadas por la crisis.

  1. Derogación inmediata de la ley 100(7) no más intermediación de las EPS y fin de las ARP

Por un nuevo sistema universal de salud pública de cobertura nacional a cargo del Estado, el cual debe ser controlado y administrado democráticamente por los trabajadores del sector. Estamos por contratación directa de todo el personal sanitario a cargo del Estado para evitar la precarización laboral mediante la tercerización. Por la dotación personal y de infraestructura en el sector de la salud, por el derecho a la sindicalización y un régimen laboral acorde a la dignidad humana.

Todos los trabajadores que tienen sus pensiones en el régimen privado ARP, deben pasar de inmediato al sistema de Colpensiones.

  1. ¡No más impunidad en los asesinatos de líderes sociales! ¡Por medidas de autoprotección de las organizaciones sociales!

El gobierno debe garantizar la vida de los líderes sociales, para lo cual es necesario el esclarecimiento de los autores directos e intelectuales de los constantes asesinatos de dirigentes sociales. Mientras persista la impunidad desde el Estado, los sectores de la derecha con o sin vínculos con el régimen tendrán vía libre para continuar asesinando.  Por eso exigimos justicia y castigo para los responsables de asesinar a dirigentes de organizaciones sociales.

Junto con esto, es necesaria una política desde el movimiento obrero y popular para proteger a nuestros líderes sociales, por medio de la implementación de cuerpos de seguridad con miembros de las propias organizaciones sociales. El gobierno debe facilitar todas las condiciones para que los grupos de autoprotección operen, incluido su financiamiento debido a su histórica incapacidad para garantizar la vida de las dirigencias sociales.

Junto con esto, debe activarse una alarma inmediata ante cada atentado a los líderes sociales, con acciones de lucha o paros en el territorio nacional.

  1. ¡Por la reorganización democrática del movimiento obrero!

Es necesario impulsar la unidad de toda la clase trabajadora, la cual debe incluir a los sectores organizados sindicalmente, pero también a las enormes masas de trabajadores desorganizados y de los sectores populares.

Junto con esto, es preciso reorganizar el CNP, empezando por la supresión de los esquiroles tipo Julio Roberto Gómez, ministro sin cartera dentro del movimiento obrero. Hay que organizar un nuevo comando para luchar y no para conciliar, que tenga como eje utilizar la movilización para enfrentar la nueva arremetida gubernamental. Asimismo, el movimiento obrero precisa de democracia real en todas sus estructuras, empezando por las direcciones, las cuales no son cargos vitalicios.

  1. ¡Por una Asamblea Nacional Constituyente para refundar Colombia desde los sectores explotados y oprimidos!

Las condiciones de vida que ofrece el capitalismo en Colombia son insoportables para enormes sectores de la población trabajadora y de los sectores populares. El Estado y los gobiernos de turno garantizan los intereses de los grandes empresarios locales y del imperialismo.

Por eso luchamos por una Asamblea Nacional Constituyente verdaderamente democrática y soberana, la cual sólo será posible de lograr por medio de la movilización desde abajo. Es necesario refundar el país desde los sectores explotados y oprimidos, organizando la riqueza y producción social en beneficio de las grandes mayorías, algo imposible de alcanzar dentro del corrupto régimen político colombiano.


(1) Revoluciones de posguerra y el movimiento Trotskista, Socialismo o Barbarie, (revista No 17/18 noviembre 2004.

(2) Artículos: 21-N El día que Colombia despertó, IZQWEB.com, 9 diciembre 2019; Colombia la rebelión desde adentro, IZQWEB.com, 4 de febrero 2020.

(3) 43 años pasaron desde el paro cívico del 14 de septiembre de 1977, que dejo un hito en las luchas del movimiento obrero colombiano y lo mostro como vanguardia de la lucha contra el gobierno de la época, con epicentro en las principales ciudades del país.

(4) https://www.eltiempo.com/salud/profesionales-de-la-salud-contagiados-con-coronavirus-en-colombia-nuevo-reporte-488272

(5) https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/los-rostros-y-luchas-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-lo-corrido-del-2020-articulo-91379

(6) https://www.portafolio.co/economia/manufacturas-al-menos-7-subsectores-se-reactivarian-el-27-de-abril-540115

(7) Ley nefasta de 1993, que cambio el sistema de seguridad social, y privatizo el sistema, cambio el régimen pensional y de salud en el país.

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