• Al gobierno de Iván Duque no le interesa la salud ni la vida de las y los trabajadores y el pueblo de Colombia, y sí los negocios y el dinero de los bancos y grandes capitalistas del país.

Por Bloque por el Paro General Indefinido

“Es hipocresía el mensaje del ministro de Salud, Fernando Ruiz, sobre la muerte del médico, funcionario que no entrega los elementos necesarios para los profesionales de la salud, para que trabajen protegidos ante esta pandemia”. Sergio Isaza, presidente de la Federación Médica, revista semana 11-04-2020.

El Gobierno de Colombia en cabeza de Iván Duque, ha ratificado con su cuarentena inteligente, que no le interesa la salud ni la vida de los trabajadores y el pueblo de Colombia, y sí los negocios y el dinero de los bancos y grandes capitalistas del país.

Su comportamiento no ha cambiado desde el comienzo de la crisis hasta el día de hoy porque la mayoría de los trabajadores y la población humilde lidia contra el COVID-19 y la cuarentena sin las garantías mínimas de alimentación y dinero. Las pocas ayudas no cubren ni en cantidad ni en cobertura a la gran población que vive del día a día o que cuenta con empleos precarios, de donde ya han sido declarados insubsistentes.

El panorama que muestra nuestro país ante la pandemia, es la constante en el resto de  países del mundo: un sistema donde la salud y la industria farmacéutica  en manos de particulares gana sumas exorbitantes, “las ganancias en 2011 llegaron a 1,08 billones de dólares y se expandieron de manera constante,  con un crecimiento anual del 7,8 por ciento,” mientras hospitales y clínicas se encuentran desfinanciadas y colapsadas, con falta de elementos básicos y equipos de medicina, y miles de enfermos y muertos, incluyendo claro está doctores/as, enfermeras/os y el resto de trabajadores del sector[i].

De otra parte son los trabajadores de la salud quienes en primera línea, han servido de contención a la enfermedad. En la mayoría de los casos lo hacen sin los mínimos elementos de protección y sin los equipos e infraestructura adecuada que la emergencia amerita, muchos de ellos incluso con meses de atraso en sus pagos salariales. Todo este panorama de una salud arrodillada frente al virus, viene de hace mucho tiempo y es resultado de casi 30 años de implementación en el país de la nefasta ley 100 de 1993 que ocasiono, ni más ni menos, la mercantilización de la salud y el régimen pensional.

Las EPS, intermediarias entre los contratantes (Estado-Usuarios) y los prestadores del servicio IPS, son las beneficiarias en últimas del negocio, arriesgando la salud y la vida de los pacientes. Esto quedó demostrado tristemente durante las últimas 24 horas, con las primeras muertes por causa del coronavirus de profesionales de la salud: el médico de urgencias de la clínica Universitaria Colombia, Carlos Nieto de 33 años de edad, y William Gutiérrez que se desempeñaba como anestesiólogo en varias clínicas del país, quienes en cumplimiento de su trabajo, contrajeron  el virus en la capital del país.

Señalamos como responsable de estas muertes que pudieron ser evitadas y de la suerte de gran cantidad de trabajadores vinculados al ramo que se encuentran contagiados del COVID-19, al gobierno del señor Iván Duque, el estado que representa y a sus socios en el negocio de la salud, las EPS.

Hoy más que nunca hacemos un llamado a todos los trabajadores del sector salud,  a la sociedad en su conjunto, en especial los más pobres y humildes, usuarios de las EPS asesinas y al conjunto de los trabajadores y minorías organizadas en sindicatos, comunidades, juntas comunales y otras, a que condenemos este hecho y a renglón seguido rodeemos a todos los médicos, enfermeras y personal del ramo en su batalla contra las dos enfermedades que los amenazan el COVID-19 y el gobierno con sus EPS.

Exigimos al gobierno que responda económica, social y psicológicamente por los núcleos familiares de los médicos fallecidos, beneficios que deben ser extensivos a todo el personal activo del sector de la salud, formalizando  los contratos laborales de todo el personal y cubriendo al cien por ciento la incapacidad medica en un eventual contagio, para asegurarle plenas garantías en su noble labor. Del mismo modo llamamos a unificar esfuerzos en la tarea de concientizar a la población para evitar todo tipo de discriminación contra profesionales que se juegan la vida para salvar las nuestras.

Para evitar que los efectos letales del covid-19 sigan cobrando vidas humanas, reclamamos del gobierno y del Ministerio de Salud un plan científico durante la cuarentena, brindando información pública, veraz y oportuna, que supere los exiguos informes de contagiados y víctimas fatales. Para ello reclamamos la masificación inmediata de los test, empezando de inmediato por todos aquellos trabajadores y empleados vinculados a entidades o empresas esenciales, acompañado de la dotación de indumentaria bioprotectora. Elaboración de mapas de identificación de las zonas más afectadas, para emprender las campañas de concientización y orientación a la comunidad de normas especiales de protección y las labores de desinfección a cargo del estado.

Hacemos un llamado particular a las organizaciones sindicales que se pongan al frente de los reclamos por la seguridad de los trabajadores y la elaboración en cada empresa de manuales de protocolo que garanticen sus labores. Para ello podemos apoyarnos en  las distintas escuelas de formación sindical o de las universidades públicas, para que nos orienten con sugerencias e instructivos. Paralizar actividades en aquellas empresas que los patronos impidan o se nieguen a reconocer las medidas propuestas por los trabajadores, tal como nos lo enseñan los trabajadores Italianos o compañeros obreros en Buenaventura y que no ocurra luego de la tragedia como en la planta de Ecopetrol de Barrancabermeja, donde el día de ayer apagaron la planta de refinería, por muerte de un trabajador petrolero[ii].

 

¡La salud privada mata!

Urge ante esta situación:

– ¡Un servicio universal de salud, financiado y prestado por el estado en todos los niveles, con control de los trabajadores y que abarque el territorio nacional!

– ¡Total garantías, para los trabajadores de la salud en dotación, transporte, equipos médicos e infraestructura!

– ¡Cancelación inmediata de las deudas laborales y formalización de contratos de trabajo a término indefinido, dentro del sistema de la salud!

_ ¡Test suficientes para la población en su conjunto y no solo para casos sintomáticos!

– ¡Derogatoria inmediata de la ley 100 y sus EPS!

– ¡Fuera las manos privadas del sistema sanitario!

– ¡Cuidemos a quienes nos cuidan!


[i] http://www.pmfarma.com.mx/noticias/7640-la-industria-farmaceutica-con-ganancias-millonarias.html

[ii] https://www.eltiempo.com/colombia/santander/santander-483332

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