China: el XX Congreso del PCCh, concebido como un monólogo, es interrumpido por un don nadie

El XX Congreso, la consolidación del poder absoluto de Xi Jinping y los planes de la burocracia de Beijing para los próximos 5 años.

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Artículo aparecido en Sin Permiso

Lo más dramático fue que a la mitad del último día del congreso, Hu Jintao, el ex presidente del país, fue sacado de mala manera de la sala, dejando atrás muchas incógnitas. La BBC informa que:

«Las dos razones más probables de su partida son que o bien fue una escenificación de la política de poder en China, con un líder que representa una época anterior siendo eliminado simbólicamente, o que Hu Jintao tiene serios problemas de salud… Sin embargo, si al final se lo llevaron debido a sus problemas de salud, ¿por qué sucedió tan repentinamente? ¿Por qué frente a las cámaras? ¿Fue una emergencia?».

El lunes 24, en una nueva actualización de la noticia se vio que antes de que se llevaran a Hu Jintao, Li Zhanshu, ex miembro del Comité Permanente del Poliburó, le quitó sus papeles. Cuando Hu trató de recuperarlos, Xi Jinping llamó a alguien y habló con él. Pronto, Hu fue escoltado fuera de la sala. Esto demostró que la explicación oficial de que Hu fue escoltado fuera de la sala porque no se encontraba bien no era cierta.

La reforma desde arriba, siempre un mito

Ciertos disidentes liberales/neoliberales, dentro o fuera de China, alguna vez han argumentado que había una lucha entre la “facción reformista” y la “facción conservadora” dentro del PCCh y pusieron su esperanza de cambio en la primera. Aunque sin muchas pruebas, pusieron su esperanza en este o aquel líder del partido, por ejemplo, Hu Jintao, solo para luego sentirse amargamente decepcionados.

Después de que Xi Jinping asumiera el poder en 2012, algunos continuaron buscando la salvación en el primer ministro Li Keqiang, pero Li no mostró signos de luchar contra Xi. A pesar de ello, cuando el periódico taiwanés United Daily News informó en agosto (pronto retirada la noticia) de una supuesta “información privilegiada” según la cual Xi obtendría su tercer mandato como presidente del país y también como presidente de su Comisión Militar, pero Li sería ascendido al cargo de secretario del partido. Este sospechoso informe volvió a generar muchas esperanzas, pero pronto volvió la decepción.

Al menos desde 1989, no hay evidencias circunstanciales de que se hayan formado facciones políticas serias dentro de la dirección del partido. Las facciones políticas requerirían una ideología más coherente o un acuerdo sobre los principios básicos. Por el contrario, siempre ha habido camarillas en torno a líderes individuales, y por eso debe haber diferencias en los enfoques, pero estas no son facciones políticas, al menos no todavía. Las camarillas luchan entre sí por el poder o por ciertas decisiones que aún deben tomarse.

Ha habido tres camarillas muy poderosas desde 1989, cada una agrupada en torno a un máximo líder sucesivo; Jiang Zemin, Hu Jintao y Xi Jinping. Sin embargo, parece que no tienen diferencias serias entre ellos sobre un principio básico: el partido debe apretar aún más sus tornillos sobre toda la nación en su rápido ascenso, incluso si algunos de ellos, en diferentes períodos, podrían optar por una versión más suave.

Mientras que los dos predecesores de Xi podrían tolerar, en la práctica, disidencias individuales (siempre y cuando no fuesen muy conocidos), el enfoque más agresivo de Xi ha llegado incluso a prohibir esto también. Independientemente de las pequeñas diferencias, los tres comparten el consenso de nunca permitir que exista una oposición organizada, ya sea de manera realista o potencial, porque este es el primer requisito previo de su estado orwelliano.

El gen rojo de Xi y sus compinches de sangre azul

Sin embargo, el tercer mandato de Xi significa nuevos desarrollos. El congreso aprobó la Resolución sobre enmiendas a la Constitución del Partido según la cual “el congreso resolvió que se agregue a la constitución otra enmienda, que consagró “desarrollar el espíritu de lucha, fortalecer la capacidad de lucha”. La resolución elaboró ​​aún más el punto diciendo:

«Al agregar este punto, alentará la autoconfianza histórica de todo el Partido… y ayudará a transmitir sus genes rojos».

El término “transmitir los genes rojos del partido” ya había sido utilizado varias veces en los últimos diez años por el partido o por el propio Xi. Este congreso que reitera el mismo concepto caracteriza una tendencia peligrosa, desde 2012, ahora finalmente consolidada con el tercer mandato de Xi: la «segunda generación roja» asume todo el poder mediante la construcción de una autocracia en torno a Xi.

Xi comenzó su primer mandato en una situación desfavorable en comparación con sus predecesores. Tanto Jiang Zemin como Hu Jintao fueron designados líderes máximos por dos líderes muy poderosos, a saber, Deng Xiaoping y Chen Yun, en ese orden (con Chen nominando a Jiang y Deng, a Hu). Esto es lo que le proporcionó a Jiang y luego a Hu la “legitimidad” del PCCh: ser bendecido por Deng o Chen.

Xi, por el contrario, fue seleccionado como sucesor de Hu, por primera vez por 400 importantes líderes del partido en 2007, porque para entonces tanto Deng como Chen llevaban mucho tiempo muertos. Según un reportero japonés de Asahi Shimbun (conocido por acceso privilegiado a fuentes internas en China), Hu inventó esta «elección» estilo PCCh con el objetivo de elegir a Li Keqiang como líder máximo, pero fue saboteado por Jiang Zemin, quien obtuvo suficientes votos para Xi en su lugar. Sin embargo, el éxito de Jiang se basó en la ventaja especial de Xi sobre Li: Xi es parte de la «segunda generación roja», por lo tanto, es genzhengmiaohong (que básicamente significa «tener sangre azul»), mientras que Li no lo es.

No está claro hasta qué punto esto es cierto, pero lo que sí sabemos es que después de la caída del muro de Berlín, los viejos cuadros dirigentes más reaccionarios se habían esforzado mucho en pasar el poder a sus hijos, con el pretexto de que solo esta medida podría permitir al partido sobrevivir en un período en el que el bloque soviético se estaba derrumbando, afirmando que «los hijos de los cuadros revolucionarios nunca traicionarían a sus padres». Su plan funcionó con bastante éxito.

En 2007, la «segunda generación roja» y sus compinches (ellos mismos no necesariamente de sangre azul) lograron transformarse por primera vez en una «aristocracia revolucionaria» y en «hacedores de reyes». Desde 2018, lograron abolir la regla establecida por Deng Xiaoping de que el máximo líder de la nación solo podía cumplir dos mandatos.

Con el congreso del partido de 2022, a través de la dictadura de Xi, ahora pueden hacerse con todo el poder en el país, a expensas de otras camarillas gobernantes. Si hay un momento que lo simbolice, sería cuando al ex presidente Hu Jintao se le mostró la puerta de la sala del congreso, sin contemplaciones por parte de los funcionarios que lo sacaron.

Olvídese de todas las ilusiones de «reforma gradual desde dentro del régimen». Xi solo profundizará y refinará aún más el estado orwelliano. Desde su perspectiva, esto es aún más necesario ahora que la economía se enfrenta a serios problemas. Cualquier transformación democrática tiene que venir de las clases trabajadoras. Sin embargo, con tal nivel de control estatal es muy difícil que la protesta social surja y se sostenga. El severo confinamiento bajo la pandemia de Covid que resultó en una violación generalizada de los derechos humanos básicos (como encerrar a las personas en sus propios hogares) y el miedo a la represión en general, también han creado un estado de ánimo de gran depresión en la sociedad china.

Peng: la protesta de un solo hombre

Pero este Congreso pasará a la historia para siempre por una protesta de una sola persona como telón de fondo. Fue otro momento anterior que simboliza el odio de la gente contra Xi y sus amigos del gen rojo. En la mañana del 13 de octubre, Peng Zaizhou, o Peng Lifa, realizó una protesta individual en el puente Sitong en Beijing. Se dice que es un trabajador científico y tecnológico.

Colgó dos pancartas sobre el puente, una con las palabras “Queremos comida, no pruebas PCR. Queremos libertad, no encierros. Queremos respeto, no mentiras. Queremos una reforma, no una Revolución Cultural. Queremos votar, no un líder. Queremos ser ciudadanos, no esclavos”, la segunda pancarta era aún más radical y pedía “boicot a las escuelas, huelgas para derrocar al dictador, el traidor Xi Jinping”. Convocó un día de acción el 16 de octubre. Ese día no pasó nada, pero fue arrestado el día de su protesta.

Además de las pancartas colgantes, también publicó un «programa de acción» detallado y un «juego de herramientas» para acciones políticas. Hizo un llamamiento a una “revolución de color popular y no violenta”, no para derrocar al régimen del PCCh sino para expulsar a Xi Jinping. Su ambición es que un gobierno reformado hiciera lo siguiente:

• introducir la democracia partidaria para permitir la elección de los líderes de los partidos
• implementar el sufragio universal (en todo el país)
• restringir el poder del gobierno
• levantar la prohibición de organizar partidos políticos
• divulgar los bienes personales y ahorros de los funcionarios
• proteger la economía de mercado

Peng hace referencia a Liu Xiaobo y su “Carta 08”, mostrando que está siguiendo el programa liberal de Liu. Lo que le diferencia de Liu es que este último nunca estuvo interesado en convocar huelgas y protestas sociales generalizadas. En general, después de la represión del movimiento democrático de 1989, tanto los liberales como la “nueva izquierda”, aunque amargamente opuestos entre sí, compartían el terreno común de rechazar por completo a los trabajadores como agentes del cambio social. En cambio, consideraban la protesta social como peligrosa en general, por lo que la reforma debía venir solo a través del partido. Esto lleva a ambos sectores a concebirse como meros cabilderos del PCCh.

Liu fue un poco diferente porque hizo campaña públicamente por una transformación liberal/neoliberal (priorizando la “reforma de mercado” sobre la lucha por la democracia) y debido a esto fue encarcelado y murió en prisión. Liu no había hecho campaña públicamente por una huelga nacional para derrocar al principal líder del partido; esta diferencia entre los dos hombres hace que Peng sea bastante especial.

Llamar a huelgas y ataques públicos al máximo líder son delitos muy graves en China. Exigir la divulgación de los bienes personales de los funcionarios también es una bofetada para Xi: estaba impulsando su «abrumadora victoria» sobre la erradicación de la corrupción en el Congreso. La demanda de Peng de revelar los bienes personales de los funcionarios expondría la hipocresía de Xi. ¿No es esta medida una forma más eficiente de deshacerse de la corrupción que ejecutar a los funcionarios corruptos?

Voces desde abajo

Peng mismo debe haberse preparado para lo peor cuando comenzó su plan de acción ese día. Pero lo que llama la atención no es solo este valiente acto. Una vez que las imágenes de su pancarta se publicaron en las redes sociales (el único medio donde el público puede expresarse ahora, incluso si solo duran un período de tiempo muy corto), muchos internautas se hicieron eco. Pronto, el apoyo se extendió a Hong Kong y otras partes del mundo, donde los estudiantes universitarios, especialmente los estudiantes chinos en el extranjero, comenzaron a reproducir las pancartas de Peng.

Todas estas acciones de reproducir las consignas de Peng terminaron en unos días. A continuación se reproducen tres publicaciones en línea de personas en el continente que vale la pena citar extensamente:

Qianfenghugang :

«Este valiente esfuerzo es excelente, pero no muchas personas responderán a su llamamiento y tomarán las calles… Ahora estoy estudiando en una universidad, las personas a mi alrededor no hacen nada más que concentrarse en sus lecciones proporcionadas por esta universidad comunista de bandidos y jugar en línea juegos cuando son gratis. Tomemos como ejemplo el confinamiento en el campus, están frustrados por el encierro, pero nadie salió a protestar. Las personas que hicieran eso, o simplemente enviaron cartas al presidente a la dirección de correo electrónico de la universidad (para quejarse), han sido castigadas….

Los bandidos comunistas utilizan los exámenes como una medida para controlar a los estudiantes allí, y no tienen mucho tiempo libre para preocuparse por los sucesos sociales. La gente puede violar el reglamento del campus, o actuar en contra de los tutores, pero el campus y los tutores también tienen el poder de castigarlos… No estoy interesado en el plan de estudios, y odio la forma altamente represiva de gestión del campus, y todos los días he estado pensando en todo tipo de cosas en relación con China. Si alguna vez hay personas dispuestas a movilizarse y atacar, contra la torre fuera de línea (actuando contra las autoridades en la vida real – Au), saldré a apoyarlos».

Piaoliushe:

Él (Peng) no es la primera persona… en exigir libertad. Hace varios meses hubo grandes ataques contra la torre en Shanghai, Zhejiang, Yiwu y Wuhan. Finalmente, todos fueron controlados, pero no serán los últimos. La rápida recesión económica es visible y la inestabilidad implica un alto coste para mantener la estabilidad, y siempre hay un límite superior para este tipo de gasto. Los que quieran resistir, que lo hagan. Aquellos que no tienen el coraje de resistir, al menos pueden hacer tangping (literalmente, «tumbarse en el suelo», una contracultura popular en relación con la ideología oficial, por ejemplo, boicotear el estilo de vida de trabajar duro para ascender en la escala social— Au), negarse a cumplir, negarse a consumir y a trabajar duro, negarse a casarse y tener hijos, para acelerar el colapso de esta sociedad podrida.

famaidebaozi:

Estoy desesperado por personas como Li Keqiang (ex primer ministro) y Wang Yang (ex miembro del Comité Permanente del Politburó). Seguramente, en primer lugar, no deberíamos haber abrigado ninguna esperanza estúpida en nadie dentro del Partido Comunista.  Cualquiera que quiera un cambio debe sangrar para lograrlo… Mi estúpida idea anterior es simplemente una broma.

Una camarilla reaccionaria que promueve la ‘modernización’

Xi se jacta de su éxito en el control de la pandemia de covid y promete continuar con su política de cero covid. Es cierto que el Covid está bajo control. El partido es bueno para obtener resultados si por resultados quiere decir imponer control: es un fanático del control. Ha perfeccionado sus herramientas de control social y político desde 1949, y ahora se han actualizado a una versión digital del siglo XXI .

Sin embargo, también enfrenta un dilema. Su compromiso con la industrialización y la modernización le permite mejorar significativamente su control sobre el país y enriquecerse con ello. Pero por otro lado el mismo proceso está elevando el nivel cultural del país, empoderando a las personas para comunicarse de manera inmediata a grandes distancias, permitiendo que una mayor proporción de personas sean cada vez más conscientes de los crímenes del partido. Desde el confinamiento por el covid, incluso la clase media empieza a cuestionar la legitimidad del partido.

Otro dilema al que se enfrenta ahora el partido es que su proyecto de modernización está dirigido por una camarilla gobernante que todavía tiene una fuerte cultura política premoderna: un líder superior increíblemente arrogante y un conformismo servil de todos los que están debajo de él (por supuesto, nunca una «ella»). Esta constituye la mejor receta para cometer grandes errores.

Por ejemplo, la política de confinamiento. El éxito de Xi en 2021 hace tiempo que se volvió amargo. El confinamiento solo debería ser el primer paso para hacer frente a una pandemia. Su objetivo es ganar tiempo para la invención y producción en masa de una vacuna eficaz y ganarse la confianza del público. En estos dos esfuerzos, Xi fracasó miserablemente. Gestionar una sociedad moderna sin dolores innecesarios ni costes sociales es mucho más complicado que imponer el control, pero Xi ignora lo primero.

Ahora que exagerado confinamiento ha provocado reacciones violentas de descontento generalizado, no es de extrañar que la primera consigna de Peng «queremos comida, no pruebas PCR» se haya ganado el corazón de muchas personas.

Una segunda reacción negativa es que cuando más y más países se han abierto después de vacunar a la gran mayoría de la población, China sigue cerrando la puerta. El hecho es que la vacuna de producción nacional no funciona bien y la gente no confía en el partido. Incluso si Beijing decide abrir China en el futuro, esto podría ser peligroso para la salud de las personas. Por otro lado, continuar con una política de cero Covid afectará aún más a la economía. Pero Xi y su “segunda generación roja” siguen creyendo en su omnisciencia. Precisamente por eso, China está entrando ahora en el período más peligroso.

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