• Miles se movilizaron en la Plaza Dignidad en repudio de Carabineros luego de que uno de los represores arrojara a un río a un joven manifestante.

Nicolás Mestre

Unas 3 mil personas se concentraron en la Plaza de la Dignidad manifestando el repudio al actuar criminal de la policía chilena. El día anterior, como se pudo ver en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales, arrojaron a un joven de 16 años desde el puente Pío Nono hacia el río Mapocho. Se encuentra con graves lesiones (TEC cerrado, fracturas) internado en la Clínica Santa María.

El hecho estremeció al país y fuera de las fronteras, tanto por la brutalidad del ataque como por el marco de impunidad en el que el desgastado gobierno de Sebastián Piñera intenta manejar este tipo de actos. Quiso desmentir los hechos en un comienzo y desligarse de responsabilidades, apartar el tema como un asunto meramente “judicial”. Quiere garantizar así una política de represión desatada contra cualquier forma y tipo de manifestación.

Sin embargo, el repudio fue transversal: Desde los sectores de la oposición parlamentaria, quienes llamaron al gobierno a destituir al cuestionado Director General de Carabineros Mario Rozas, pasando por la querella presentada por la Defensoría de la Niñez por homicidio frustrado hasta los sectores independientes que llamaron a diversas jornadas de manifestación durante el día (vigilia en las afueras de la Clínica en la cual se encuentra internado el joven, a medio día, luego manifestaciones frente a la Moneda). La más masiva fue la que se dio en el perímetro de la Plaza de la Dignidad, desde las 16:00 y hasta las 20:00 hrs.

A pesar de la represión policial que se dio durante la jornada, los sectores más combativos de la Primera Línea lograron por horas replegar a la policía, quienes esperaron el atardecer para volver a desplegar nuevamente un fuerte contingente de carros lanza aguas y lanza gases, que finalmente dispersó la manifestación.

El movimiento que se expresó desde Octubre de 2019 sigue vivo, aunque mediado por la pandemia y la expectativa de un Plebiscito y un proceso constituyente pronto a realizarse (25 de Octubre). La movilización por delante grandes desafíos, que van más allá de los aspectos tácticos que implican el manifestarse contra el gobierno y la brutal policía chilena.  En principio evitar ser absorbidos por un proceso constituyente que aunque representa un avance democrático tiene múltiples límites para materializar lo que esperan amplios sectores de la población: una transformación profunda de la sociedad chilena, que sólo podrá lograrse mediante la articulación y organización de las fuerzas que se expresaron a fines del año pasado, las y los trabajadores, las mujeres y la juventud.

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