• Luego de que los “pacos” balearan a dos jóvenes en un hogar de SENAME. 

Fernando Pérez Rojas

El día de ayer durante la tarde el país se estremeció por un nuevo episodio abuso policial el cual se viene a sumar a la larga trayectoria de violaciones a los derechos humanos por parte de Carabineros.

El hecho ocurrió a eso de las 16:30 en el Hogar de Menores Carlos Masera de Talcahuano dependiente del Servicio Nacional de Menores (SENAME), donde residen niños en situación de vulnerabilidad bajo protección del Estado. Al lugar concurrieron efectivos de carabineros llamados por los encargados del Hogar para supuestamente apoyar un procedimiento de contención de un menor “descompensado” que se encontraba esperando una ambulancia.

Sin embargo, es tal el repudio que genera la institución de carabineros, producto de la sistemática violación a los derechos humanos (denunciada por diversos organismos internacionales y que día a día suma más horrores), que al llegar al lugar fueron enfrentados por los menores del centro. Ante eso los “pacos” no encontraron nada mejor que atacar con armas de fuego, hiriendo de bala a dos menores que se encuentran con estado de salud reservado en el Hospital Higueras de Talcahuano.

Fue tal la gravedad del hecho que, mientras se tramitaba en la cámara de diputados el magro presupuesto del Estado para el año 2021, se suspendió la sesión para citar con carácter de urgente a los Ministros de las carteras de Interior y Justicia para aclarar los hechos ocurridos. De la primera depende carabineros y de la segunda el SENAME.

Las repercusiones no sólo se hicieron sentir al interior del Congreso sino que también escaló hasta las altas esferas de la institución represiva. De ese modo, durante la mañana del jueves 19, el general de carabineros Mario Rozas renunciaba al cargo. El anuncio llegó desde el presidencial donde se informaba que el presidente Sebastián Piñera había aceptado la renuncia de Rozas. “En la mañana de hoy el general director de Carabineros Mario Rozas me ha planteado su renuncia al cargo, y me ha dado sus razones y sus argumentos. Yo comparto las razones y los argumentos del general Rozas, y en consecuencia, comparto su renuncia”.

Más allá de las secretas “razones y argumentos” que habría planteado el renunciado Rozas, lo que sí quedo claro fue el férreo apoyo de Piñera a la labor represiva del alto mando policial durante este tiempo. Acto seguido señaló: “Pero quiero expresar con toda la fuerza y claridad del mundo, que tengo el mayor aprecio, admiración y gratitud por la labor que ha cumplido el general Rozas”.

Es necesario señalar que la labor cumplida por el general Rozas y que causa “el mayor aprecio, admiración y gratitud” por parte del mandatario, consiste en la mayor violación a los derechos humanos cometidos en Chile desde el fin de la dictadura y que deja un triste saldo de 8.575 víctimas de violaciones a los DD.HH. (según datos de la Fiscalía) por parte de funcionarios policiales, entre los que se incluyen muertes, torturas, violaciones y abusos sexuales en comisarías, lesiones físicas, lesiones oculares (con pérdida parcial y pérdida total de visión).

En ese sentido, no basta con la salida voluntaria de Rozas, producto de la enorme presión existente, pues el responsable político de la represión a la juventud combativa y el pueblo movilizado desde Octubre de 2019 es el presidente de la República Sebastián Piñera y las violaciones a los derechos humanos corresponden a una política de Estado llevada a cabo por Rozas. La institución de carabineros se encuentra podrida hasta la médula, por lo que se impone su disolución, tal como lo vienen demandando diversas organizaciones, entre las que destacan les jóvenes combativos de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), que rápidamente salieron a manifestarse esta mañana frente al Palacio de la Moneda.

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