• Durante el fin de semana, y posterior a la visita del recién asumido ministro del Interior, Víctor Pérez, se sucedieron graves hechos en la Araucanía.

Nicolás Mestre

El día lunes 27 de julio diversas comunidades mapuche realizaron tomas de los edificios municipalidades de las comunas de Traiguén, Victoria, Curacautín, Ercilla, Collipulli, Lonquimay y Galvarino, por la liberación de los presos políticos mapuche que se encuentran en huelga de hambre, una treintena de dirigentes que se encuentran en distintas cárceles del país.

Paralelamente, en las principales ciudades de la zona sur del país, el día miércoles 29 de julio, se registraban manifestaciones en favor del cambio de la medida de prisión preventiva que rige sobre el machi Celestino Córdova, inculpado por la justicia chilena por el asesinato del matrimonio LuchsingerMackay, un longevo matrimonio de latifundistas de la zona que sufrió un incendio de su vivienda. Los manifestantes solicitaban el cambio de dicha medida para que el machi, una figura central de la cultura y cosmovisión mapuche, continuase en prisión preventiva en su rewe, lugar sagrado de las comunidades originarias.

Sin embargo, la medida, un recurso de amparo presentado por la defensa del machi, fue rechazada por la Corte de Apelaciones de Temuco, por lo cual las manifestaciones a su favor y las de los otros presos mapuches que se encuentran en una prolongada huelga de hambre continuaron.

En ese contexto, hizo su estreno el reciente asumido ministro del Interior, Víctor Pérez, un histórico dirigente de derecha vinculado a la dictadura, y defensor de la constitución pinochetista hasta el presente, quien visitó la zona el día viernes 31 de julio, en un acto en el que llamó a desalojar las municipalidades, negando que existiesen en Chile presos políticos.

Esto dio pie para que grupos de ultraderecha se organizaran para protagonizar uno de los más lamentables episodios de racismo. En la noche del sábado 01 de agosto, se registró una masiva concentración de adherentes de ultraderecha, convocados por una dirigente UDI, Gloria Naveillán, quien en un audio filtrado posteriormente, llamaba a ir armados con palos y fierros a desalojar los municipios tomados por las comunidades mapuche. En las puertas de la municipalidad de Curacautín, unas cincuenta personas, armados con palos, saltaban al grito de “¡El que no salta es mapuche!”. Posteriormente, algunas de esas municipalidades fueron quemadas. Esto desató la indignación en amplias capas de la población que salieron a manifestarse a favor de la causa mapuche en las distintas plazas del país.

Más allá de las causas judiciales específicas de los comuneros mapuche en huelga de hambre. Estas corresponden a la lucha histórica de este pueblo contra la ocupación y militarización del Wallmapu (territorio mapuche), en busca de su autonomía y emancipación como pueblo nación mapuche.

En ese sentido, el gobierno de Piñera ha tenido un discurso absolutamente hipócrita, pues recientemente, el viernes 31 de julio, el presidente indultó a dos violadores de derechos humanos que se encontraban en una de las prisiones especiales que se construyeron para los represores de la dictadura (Punta Peuco). Mientras a las comunidades mapuche que se encuentran luchando por su legítima autodeterminación como pueblo, el gobierno solamente les reprime y criminaliza con un discurso que los asocia a actos de “terrorismo”.

La cuestión mapuche ha sido uno de los problemas que han continuado durante los gobiernos de la postdictadura quienes han actuado bajo los mismos parámetros, con represión y concesiones parciales, lo cual no soluciona el problema de fondo que sigue siendo la autodeterminación del pueblo mapuche.

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