Santiago de Chile29 de octubre de 2019.

Hoy la capital chilena amaneció con serios daños en su traza urbana: entradas y bocas del metro quemadas, escombros por doquier, daños en el pavimento, algunos locales comerciales también quemados, etc. En Plaza Italia y cercanías del cerro Santa Lucia parecía que había pasado un tornado. Y es que ayer aunque las movilizaciones y protestas fueron menos masivas que en días anteriores, hubo enfrentamientos violentos entre manifestantes y las fuerzas especiales de carabineros. La masa intentó acercarse al palacio de gobierno, entonces los carabineros arremetieron con todo, balas de goma y bombas lacrimógenas para evitarlo. La policía hirió de bala a tres personas.

El fin de semana después de la gran marcha de Chile como se la denominó a la mega concentración de un millón doscientos mil personas (Algo no visto desde fines de la dictadura militar) ocurrida el viernes pasado en plaza Italia en Santiago, el ambiente se había calmado un poco. El sábado y domingo, protestas y movilizaciones fueron de menor envergadura, circunscritas a algunos lugares puntuales de Santiago y otras ciudades chilenas. Pero ayer la llama de la rebelión popular se reavivo. Los anuncios de Piñera y el cambio de gabinete ministerial no conformaron a la población. Son medidas insuficientes para un pueblo que no espera reformas cosméticas sino un cambio profundo en el sistema económico y social imperante en Chile. El que fue heredado de la dictadura militar pinochetista y que fue avalado durante estos 30 años por un acuerdo político entre la derecha y la centro izquierda, incluyendo también al Partido Comunista chileno. Los chilenos quieren una nueva constitución que reemplace a la heredada del Pinochet, el terminó de las AFP (sistema jubilatorio privado), que se acabe con los perdonazos al empresariado, con la venta de los recursos naturales a las trasnacionales, con la destrucción del medio ambiente, con los salarios de miseria, etc. En definitiva que se discuta un sistema más justo e inclusivo, que redistribuya mejor la riqueza generada por todos los chilenos.

Impresiona la vitalidad y energía del movimiento de protesta, probablemente esto se deba a que la juventud es la columna vertebral de este. Algunos aspectos a destacar en mi opinión: la alegría vista en la manifestación del viernes pasado, más de un millón de personas que se sentían orgullosas de haberse levantado por fin contra el gobierno y contra este sistema desigual, después de una larga noche neoliberal de 30 años. Si, había bronca y rabia contra el gobierno, los pacos y los militares, pero prevalecía la alegría de estar de pie, y no rodillas frente al poder político y económico.

Segundo, este proceso social ha generado que la gente vuelva a hablar de política, y de un salto en la consciencia sobre las problemáticas económicas, sociales y medioambientales que afectan al país, algo que la dictadura pinochetista había destruido. La gente discute de política en las calles, en las universidades y en los barrios. Se han formados cabildos (asambleas) en que los diferentes actores sociales discuten y proponen ideas para un Chile diferente. Aunque no podemos prever que alcances práctico tendrán estas iniciativas de base.

Amplios sectores se vienen reuniendo en lo que llaman “cabildos abiertos”

Por último, es sintomático que el emblema o la bandera de esta rebelión popular, sea la bandera del pueblo mapuche. Esta flamea y es mayoritaria en las movilizaciones, algo impensado hasta hace algunos años. El pueblo chileno que antes no valoraba mayoritariamente el aporte del pueblo mapuche a la historia nacional, ni reconocía su aporte en nuestro componente genético (mestizaje), hoy luce orgulloso esta bandera. Es que el pueblo mapuche se ha ganado con creces este lugar. Ha sido uno de los sectores más combativos contra las empresas forestales, y ha sufrido una brutal represión durante estos últimos años, con varios luchadores caído en este desigual combate. El pueblo mapuche ha enfrentado con valentía y altivez, las balas con piedras.

Hoy las movilizaciones continúan, los trabajadores de la salud y las educadoras de párvulos marcharon durante la mañana para manifestarse en el centro de la capital chilena. Esta tarde nuevamente miles de personas se reúnen en Plaza Italia para decirle a este gobierno que ha caído en el nivel de aprobación al 14%, que no están dispuestos a aceptar que el poder político y las clases dominantes hipotequen sus vidas. Uno de los slogans más populares que se ha visto en las calles expresa (y resume el sentir del pueblo chileno)

¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!

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