Por Johan Madriz

Este jueves y viernes Santiago de Chile estalló en masivas protestas tras la aprobación de un aumento en las tarifas del metro. Las acciones, protagonizadas principalmente por la juventud, siguen el patrón de rebelión que está recorriendo varios países de la región donde la aplicación a rajatabla de las políticas neoliberales está chocando con una generación que no ve perspectivas a futuro y está harta de no lograr llegar a final de mes.

 

En las calles se marcha al grito de “evadir, no pagar, es otra forma de luchar” como una forma de desobediencia y repudio al aumento. Asimismo, se organizan masivos saltos de vallas en las estaciones de metro para no pagar los boletos, razón por la cual se cerraron las estaciones hasta el domingo. En diferentes calles de la capital se han levantado barricadas y el edificio de la compañía eléctrica ENE fue incendiado.

 

En respuesta el presidente Sebastián Piñera decretó este viernes el estado de emergencia en Santiago y Chacabuco, típica medida represiva que también fue utilizada por Lenin Moreno en Ecuador, con la intensión desmovilizar y que las fuerzas represivas actúen a la libre. Sin embargo, la medida funcionó como un aliciente de rebeldía que sacó a miles de personas a las calles durante la noche en cacerolazo.

Repudio total a la represión de los carabineros y rechazo del estado de emergencia, abajo el aumento en las tarifas, por el control obrero del transporte público, fuera Sebastián Piñera.

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