• Mientras Piñera muestra un profundo desprecio por la vida de la población, la primea línea se pone al hombro la desinfección y organiza ollas populares.

Por Luz Licht

El lunes 13 de abril, el gobierno levantó la cuarentena obligatoria en las comunas de Lo Barnechea, Providencia y Vitacura. Sebastián Piñera nuevamente defendió su idea de no decretar la cuarentena obligatoria en la totalidad del territorio, dado que “una cuarentena total en Chile no es sostenible” según dijo en una entrevista que dio para T13.

Mientras los ricos hacían viajes en helicóptero por el fin de semana de pascuas de Vitacura (uno de los barrios más ricos de la zona metropolitana de Santiago) a Zapallar (región de Valparaíso, a 169 km de la capital), el intendente de la comuna de Illapel (capital de la provincia de Choapa, en la región de Coquimbo) rogaba a Piñera que decreta la cuarentena total.

Allí, de una población de aproximadamente 30 mil habitantes ya hay 18 casos de Covid-19 confirmados. En el hospital local no cuentan con camas de terapia intensiva ni respiradores para hacer frente a los casos más graves.

Ante las respuestas absurdas del gobierno y sus funcionarios (la más delirante, contar a los fallecidos como recuperados) las y los jóvenes de la «primera línea», protagonistas de la rebelión, salieron en los primeros días de abril a desinfectar los vagones del metro en Santiago y los lugares que transitan las y los trabajadores de los barrios populares.

Mientras Piñera muestra un profundo desprecio por la vida de la población, es la organización desde abajo la que se está poniendo al hombro la desinfección y recolección de alimentos y organizando ollas populares. Al mismo tiempo, se multiplican las denuncias por la falta de testeos y atención médica adecuada, lo que ha producido varias muertes que podían ser evitadas.

Para completar el panorama, el ejército hostiga a la población en los barrios populares, como ocurrió el pasado 5 de abril pasado en Melipilla, cuando lanzaron gases lacrimógenos a las casas del barrio.

Esta negativa del gobierno a extender la cuarentena, a invertir en salud, a garantizar una atención de calidad gratuita, se enmarca en una política al servicio del empresariado y sus intereses por parte de un gobierno 100% neo-liberal como el de Piñera. Se trata de no detener la explotación para no afectar la ganancia capitalista, así sea a costa de la salud de la población.

José Manuel Silva, de Inversiones de LarrainVial Asset Management, la principal administradora de fondos, declaró: “No debemos seguir parando la economía, debemos tomar riesgos, y eso significa que va a morir gente”.

Con tamañas muestras de desprecio por la vida del pueblo trabajador no cabe duda de que sólo la acción activa y organizada desde abajo puede abrir un camino diferente. Así lo están demostrando las y los activistas que pusieron en pie la rebelión que Piñera y la burguesía sueñan con derrotar.

Fotos del fb: Fonda Permanente La Popular

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