Brasil: un llamado público a la izquierda revolucionaria

Es necesaria y urgente la unidad de la izquierda contra las amenazas golpistas de Bolsonaro.

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Traducción del portugués Luz Licht

Es necesaria y urgente la unidad de la izquierda ante las amenazas golpistas de Bolsonaro 

Ante la posibilidad del paso de las amenazas verbales de Bolsonaro al terreno concreto de la realidad, desde la corriente Socialismo o Barbarie, hacemos un llamado público a las organizaciones, figuras y direcciones, movimientos sociales y a todas las pre-candidaturas mayoritarias de la izquierda socialista planteando la necesidad de sentarnos a la mesa para edificar un frente único de izquierda para luchar, con la perspectiva de la unidad en la acción como táctica central para enfrentar las aventuras golpistas del bolsonarismo.

Camaradas, en los últimos tiempos hemos visto acontecer graves hechos políticos llevados adelante por la extrema-derecha y su líder – Bolsonaro -, que avanzan sobre el campo de la lucha de clases y que deben ser encarados con la más profunda seriedad y consecuencia para poder enfrentarlos de la manera más eficaz posible.

La naturaleza política de la extrema-derecha, que supera al fisiológico cretinismo parlamentario de la derecha tradicional, combinando una movilización político-ideológica institucional y extra-institucional, hoy es tomada en cuenta por varios sectores sociales y políticos que culminan en diferentes interpretaciones y caracterizaciones. Nosotros los socialistas, que buscamos tomar de la historia las más importantes lecciones del movimiento obrero, sabemos que cuando estamos ante un fenómeno como el del bolsonarismo, la necesidad de caracterizarlo de la manera más precisa y agitar sobre su peligrosidad a las masas se vuelve imprescindible – una tarea de dar el verdadero significado a las cosas.

Con el deber de la aproximación más sensible y precisa a la realidad concreta y sus elementos económicos, sociales y políticos, teniendo a la lucha de clases siempre como última instancia definidora del curso histórico, es que se colocan sobre la mesa las herramientas tácticas y estratégicas para dotarse de una orientación política con un objetivo claro. Hoy se puede afirmar que la derrota de la extrema-derecha y de sus intenciones bonapartistas deben ser la batalla central de la guerra de clases por parte de la izquierda socialista.

En ese sentido, las crecientes y peligrosas amenazas golpistas, con respaldo en las fuerzas armadas y policiales (aún se hace difícil medir el tamaño de la incidencia bolsonarista en estos sectores), la connivencia parlamentaria y de la Procuraduría General de la República , y una serie de caracterizaciones facilistas de que no habrían riesgos significativos para los derechos democráticos, exigen que la izquierda socialista entre inmediatamente en escena con un plan concreto para retomar las calles – escenario decisivo para el desenlace político-social de cara al próximo período en Brasil.

Llamamos la atención de que estamos ante una coyuntura pre-electoral de carácter inédito desde el proceso de redemocratización y, que todavía está indefinida – así como la correlación de fuerzas. Cuadro que parte de la situación reaccionaria abierta con la ofensiva por derecha en 2016, que contó con el sustancial papel del lulismo y sus traiciones para que esta avanzara llegando a tal punto crítico, que dependiendo del desenvolvimiento de los procesos, puede significar un revés histórico para los explotados y oprimidos. Además, la burocracia con la política permanente de conciliación de clases sigue cumpliendo un papel extremadamente inconsecuente e irresponsable, demostrando su verdadero carácter de clase y compromiso político-económico con los de arriba.

Una de las más dolorosas lecciones de la lucha de clases es el precio que paga la clase trabajadora ante una derrota categórica. El costo económico, político y social impuesto al más bajo sustrato social con saltos a regímenes autoritarios son tan profundos que tienden, por lo que nos indican las experiencias del siglo pasado, a un período de una o más décadas hasta que se retome la lucha organizada del proletariado – en ese marco temporal lo que se impone es su completa atomización política y un retroceso de las condiciones de vida de las masas trabajadoras.

Evidentemente no estamos ante un contexto parecido al debate sobre la contrarrevolución alemana o italiana que dio origen al nazi-fascismo, pero ciertamente podemos señalar que las nuevas formas de golpes y clausuras del régimen, por aproximaciones sucesivas, están en curso en el país. Hoy, a pesar de que Bolsonaro no reúne las condiciones para su intentona golpista, no podemos subestimarlo de forma alguna.

Actualmente, la dispersión y posición fragmentaria por parte de la izquierda socialista en el país en el marco de los desafíos constructivos para sus organizaciones y partidos de cara a las elecciones y, que recae sobre la dificultad de la construcción de un plan común con un plan de lucha nacional como de retomar las calles, debe ser revertida. Es preciso, desde ya, avanzar sobre la importancia táctica de un frente único que presente un plan de lucha común en las calles para enfrentar a la extrema-derecha y su violencia política.

Rechazando las dos caras del impresionismo – el facilismo y el derrotismo – se hace necesario discutir a las bases que la garantía de la derrota electoral de la extrema-derecha sólo será posible bajo la tutela de la acción popular y su poderío social, dinámica que se hará central también tras una victoria con el cambio del mando presidencial. En caso contrario, aún con la destitución de Bolsonaro, la polarización en las calles a derecha y la dependencia de la voluntad de la burguesía se impondrán constituyendo un terreno fértil para un nuevo huevo de la serpiente.

Desde ya, hacemos un llamado público para poner en pie un frente único de izquierda para luchar contra el neofascismo. Nos ponemos a disposición para dialogar y colaborar con la construcción de este urgente proceso con los socialistas, figuras y líderes, movimientos sociales y todas las pre-candidaturas del Polo Socialista Revolucionario, la UP, el PCB y la izquierda del PSOL, para acumular las condiciones para dar vuelta esta situación en las calles, a partir de la unidad en la acción, y así enterrar al neofascismo en Brasil.

El día 7 de septiembre será una gran prueba y debemos acumular para este día, con un plan común preparatorio de lucha y agitación, fuerzas sociales y políticas para realizar un masivo y radicalizado contra-acto nacional, procurando movilizar a todas las bases de la izquierda, de la juventud, del movimiento negro, de las mujeres y de las centrales sindicales. Este proceso debe estar acompañado por la necesidad de efectivizar medidas de seguridad y autodefensa colectiva ante las provocaciones bolsonaristas a los actos de la izquierda que ciertamente seguirán en pie, exigiendo toda nuestra atención y organización. ¡Estas son las tareas colocadas a la orden del día, camaradas!

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