• Brasil podría tener a mitad de año 600.000 muertes confirmadas por coronavirus. Para abril se estiman unas 100.000 muertes más que en marzo, mes en que se habían registrado 66.800 decesos.

Paulina Flores

De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, al ritmo de cómo viene la crisis sanitaria en el gigante sudamericano, Brasil podría tener a mitad de año 600.000 muertes confirmadas por coronavirus. Así, según dicha Universidad, en abril se estima unas 100.000 muertes más que en Marzo, mes en que se habían registrado 66.800 decesos.

Las proyecciones fueron elaboradas a partir de modelos de análisis que incluyen variables como porcentaje de personas que usan tapabocas, grado de diseminación de las variantes brasileña, británica y sudafricana, nivel de desplazamiento de las personas no vacunadas y la evolución de la vacunación.

Hasta el domingo a la noche, el total de infectados desde el inicio de la pandemia se elevó a 13 millones. De dicha cifra, 331.530 personas fallecieron, 1.233 en las últimas 24 horas, según el último parte de las autoridades de salud. Sin embargo, el Gobierno de Jair Bolsonaro continúa negándose a imponer medidas preventivas o restricciones frente al aumento de casos y el desborde sanitario.

Con su política negacionista, Bolsonaro continúa dándole vía libre a su base social reaccionaria para que circulen libremente sin ningún tipo de cuidado que evite la propagación e infección del virus. Un claro ejemplo fue este domingo de Pascua, cuando los templos evangélicos de algunas capitales estuvieron repletos luego de que un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) autorizara la realización de ceremonias de cultos pese a la pandemia. El magistrado Kassio Nunes Marques, designado por el presidente, autorizó los eventos religiosos atendiendo una acción promovida por la Asociación de Juristas Evangélicos. Así fue pese el refuerzo del aislamiento en Semana Santa decretado por varios gobernadores y alcaldes. La Iglesia Universal del Reino de Dios, dirigida por el obispo Edir Macedo, y otras corrientes neopentecostales celebraron cultos en todo el país, y hubo algunos templos abarrotados de público.

Con las políticas genocidas llevadas a cabo con orgullo por el presidente ultraderechista, no es de extrañar que Brasil sea el segundo país más afectado en términos absolutos después de Estados Unidos e inmerso en una crisis sanitaria pavorosa. Desde los primeros días de la pandemia, boicoteó la idea de una cuarentena, de un aislamiento preventivo. Contra toda evidencia, sigue minimizando el impacto del Coronavirus. Nunca presentó un plan serio ni de salud ni de gestión para que se evite el colapso sanitario.

No es solo la pandemia la que está arrasando con millones de vidas en Brasil sino el negacionismo genocida de Jair Bolsonaro. Su política es la mayor responsable de la caótica crisis sanitaria.

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