Bolsonaro amenazó con suprimir el poder de la Corte Suprema

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  • En Brasilia. Un discurso de amenazas como parte de la jornada de movilizaciones pro-golpistas en apoyo al gobierno.

Luz Licht

«A partir de hoy, una nueva historia comienza a ser escrita en Brasil» agitó hoy en medio de su discurso Jair Bolsonaro, quien dijo haber llegado a la presidencia del Brasil a partir de «una misión de Dios».

Lo hizo frente a unos cuantos miles que hacen a su base de extrema derecha en la explanada del Palacio del Planalto. Pretendió hacer del acto una tribuna de fortalecimiento golpista.

Este intento de demostración de fuerza llega en medio de la enorme crisis política e institucional -combinada con una crisis económica y social- que escaló en los últimos días conforme se acercaba el acto.

«El Supremo Tribunal Federal perdió las condiciones mínimas de continuar dentro de ese tribunal», sentenció Bolsonaro ante su base de fanáticos que coreaba «fuera Alexander». Los manifestantes hacían referencia a Alexander Moraes, ministro del STF. Horas antes, la horda neofascista había cruzado las vallas con el visto bueno de la Policía para llegar al lugar del acto.

Entonces, el presidente genocida agregó: «No podemos continuar aceptando que una persona específica de la región de los Tres Poderes continúe barbarizando nuestra población. No podemos aceptar más presiones políticas en nuestro Brasil. O el jefe de ese poder se ubica o ese poder puede sufrir aquello que nosotros no queremos».

Los ataques a los miembros del STF se deben a los condicionamientos a su gestión por las investigaciones que lo complican, por su gestión genocida de la pandemia y sus casos de corrupción. Pretende condicionar y disciplinar al poder judicial para un giro autoritario de su propio gobierno. Bolsonaro quiere imponer a los otros poderes una reforma electoral que le permita manipular los comicios del año que viene, en los que todas las encuestas lo dan como perdedor. A la manera de Trump, denuncia «fraude» del mismo sistema político que lo llevó al gobierno.

Los ministros del STF, por su parte, son responsables también de que la aventura golpista de Bolsonaro pueda tener algún peso en la vida política del país. Ellos fueron gestores también del giro antidemocrático del régimen cuando participaron del derrocamiento de Dilma, la cárcel a Lula, la imposición del gobierno de Temer no votado por nadie, etc.

Para disfrazar un poco su verborragia golpista, insistió en su apego y defensa de la letra de la Constitución: «No queremos ruptura, no queremos pelear con ningún poder, pero no podemos admitir que una persona perturbe nuestra democracia, no podemos admitir que una persona ponga en riesgo nuestra libertad».

El presidente sufrió embates en los últimos días al ser apresados algunos apologistas y seguidores que apoyan su intentona golpista. Además de estar bastante complicado por las investigaciones que lleva adelante una Comisión de Investigación sobre el Covid del parlamento. Habría sobradas pruebas que lo involucran a él y varios funcionarios de su gobierno en causas de corrupción en medio de una nefasta gestión de la pandemia que dejó casi 600.000 personas fallecidas.

Al final de su discurso Bolsonaro, anunció que se reunirá mañana con el Consejo de la República, junto a sus ministros, el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco.

De la reunión también serán parte el presidente del STF, Luiz Fux. Bolsonaro afirmó que irá a esta reunión «con la fotografía de ustedes [en referencia a los manifestantes], mostrando hacia dónde queremos ir».

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