Por Marcel Lig

Se movilizaron exigiendo que los golpistas consagren el golpe y permitan presentarse sólo a la vieja derecha minoritaria, racista y pro imperialista descarada. Fueron parte de las primera movilizaciones golpistas. La política de concesiones y pacificación es capitulación.

“¿MAS de nuevo , huevo carajo[…] este cáncer tiene que desaparecer , si no va a volver y nos va a matar a todos” agitaba un vocero de uno de estos grupos de extrema derecha en un video subido a las redes sociales.

El grupo llamado “Generación 21” presentó una denuncia ante el Supremo Tribunal Electoral, en donde se plantea que, debido a que el MAS sería responsable del presunto fraude en las últimas elecciones, se le debe quitar la personería jurídica y con ella, la posibilidad de presentarse.

Basándose solo en el informe de la OEA (que le dio el respaldo imperialista al golpe), este grupo comenzará, además, una campaña de juntada de firmas con el fin de respaldar su iniciativa. Se trata de los mismos sectores blancos y racistas que fueron parte de las movilizaciones comenzadas por los fascistoides “cívicos” de Camacho en Santa Cruz, que defienden su supremacía en nombre de la “democracia”.

Al mismo tiempo que se desarrollaba esta presentación, el Ministro Antonio Murillo planteaba que  en la región de Chaparé, trópico de Cochabamba, no se debían celebrar las próximas elecciones debido a la falta de presencia policial en la zona. La región cocalera de Chaparé es un área de fuerte peso de la resistencia contra el golpe en general y del MAS en particular. Activistas sindicales y campesinos no dejan entrar a las fuerzas de seguridad debido a la constante violación a los derechos humanos luego del golpe de estado que llevo a la implantación del gobierno de facto de Añez.

Cabe destacar que, en el día de martes de la semana pasada, Almagro, Secretario General de la OEA recibió en Washington a Luis Fernando Camacho, el líder cruceño fascista que encabezó el golpe y las acciones violentas contra la población indígena. Allí reivindicó su “compromiso con la democracia”.

Toda esta avanzada del gobierno golpista para condicionar el proceso electoral solo puede ser desarmada por la resistencia desde abajo del pueblo indígena y obrero boliviano. Mientras tanto, el MAS continua su acuerdo de “pacificación“ con las autoridades del gobierno de facto, incluso luego que este lo incumpla de manera permanente.

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