Por Sergio Nina Puriskiri

“En sus manos sangre. En las nuestras sudor, tierra y un cálido saludo para nuestros hermanos”

Estos últimos ciclos estamos mirando, sintiendo y viviendo tiempos dolorosos, con llanto, sufrimiento, odio e incertidumbre.

Aquellos males que habitan en nuestros pueblos desde hace ya mucho tiempo han  vuelto a manifestarse hoy en día: ambición degenerada, egoísmo, usura, odio, exclusión, venganza entre otros. Son valores que han llegado con su infamia a nuestras generaciones. Son valores colonialistas que nos heredaron los conquistadores, esos patrones de la miseria que con bala vinieron y que no conocen otra forma más de existir que el dominio y la opresión.

Los de arriba, quienes con algún conocimiento o maña han llegado, se han convertido en autoridades, pero no con el fin de servir, sino con la intención de acumular y poseer.  Quienes ya negaron su seno, su tierra, su madre, su familia y su ayllu, han demostrado que sólo tienen ambición, rencor y odio para ofrecer. Siendo esta la expresión de quienes han cortado o nunca tuvieron el lazo, la conexión, con el cálido sentir de nuestra Pachamama.

Ellos han sido mentirosos, ellos han sido ladrones, ellos han sido flojos. Y, ahora han sacado de nuevo sus armas para dar muerte. Nunca las armas y las balas dieron justicia, ni paz, ni vida, sólo dan y darán muerte.

Ellos nos están llenando de odio, que no les afecta a ellos, al contrario, nos hace daño a nosotras y nosotros

Ahora estamos en tiempo del jallu pacha. La lluvia está presente siendo el factor de limpieza, clarificación de nuestros suelos, alimento y conducto de nutrientes para nuestras plantas, nuestros alimentos, nuestras medicinas. Se le evoca y llama con la música y la danza de nuestros moseños, pinkillos y tarkas.

Es una época donde cuidamos, protegemos nuestras siembras, que son nuestras wawas (hijos), por lo tanto, tenemos que precautelar que crezcan bien sanos y fuertes. Ya que todo lo que hagamos por lo que hemos sembrado, se nos devolverá en el tiempo de cosecha.

Nuestros abuelos y abuelas dicen que se tiene hablar, tratar, cantar con mucho amor a la Pachamama y a nuestras plantitas, no se tiene que estar con dolor, rabia, enojo, llanto, ni odio.

Las tarkas son la expresión del llamado a la lluvia y la fecundidad, con su canto alegre y dulce expresan la recreación y el fluir de la vida misma y del existir de nuestros pueblos.

Ellos sacan sus armas. Nosotros sacamos nuestras tarkas que con su frecuencia y vibración llenan los corazones con energía de creación, de diálogo, de entendimiento y de vida.

Nosotros somos los de abajo, las ningunas y ningunos, los que estamos conectados con nuestras profundas raíces milenarias y telúricas, desde donde buscamos la creación y la vida. Fluimos y vibramos, protegemos y cuidamos nuestras siembras, nuestras familias,  nuestros ayllus, nuestros corazones con cantos, melodías y sentires de amor.

Ellos son muerte, nosotros somos vida…


Nosotros somos vida

La tarka es una flauta vertical ortoédrica de madera de una sola pieza. Foto: Silvia Benito.

Nuevamente hemos vivido tiempos difíciles, tormentas caudalosas, donde se han clarificado más nuestro entorno, quienes son quién, de qué lado están, cuáles son sus verdaderos intereses.

Con todo lo sucedido: todo ese caos, dolor, muerte,  ha hecho efecto en muchos de nuestros hermanos y hermanas. Todas esas vibraciones, todas esas energías negativas han calado muy a fondo en nosotros, los pensamientos, sentimientos y acciones que emitimos son de odio, de destrucción.

Si vas transmitiendo todo eso negativo que los de arriba están dando, pues no estás siendo más que su reflejo o parte de ellos, hay que entender que ellos son muerte, Nosotros  somos vida.

Entonces ¿Que harían nuestras abuelas, que harían nuestros abuelos, en estas épocas?

Si estamos en jallu pacha. Entonces debemos asimilar lo que en este ciclo se hace en nuestras vidas.

Se debe cuidar y proteger nuestras siembras, pero cuando se habla de siembra no simplemente se habla de la papa, del choclo, y otros alimentos si no se habla de todo lo que realicemos en nuestras vidas. Habites donde habites campo o ciudad, trabajes donde trabajes.

Y si todo esto que hacemos, todo aquello que obramos que será fruto, que será vida para los tuyos y para los demás se hace con cuidado, con cariño, con paz, amor, con canto, con nuestras tarkas entonces tendremos buenas cosechas.

Fluiremos, vibraremos, llamando y evocando a la fecundidad, al crecimiento, al dialogo, a la creación y al entendimiento, siempre al ritmo de nuestras tarkas con alegría, dulzura y amor.

Nosotros sanemos, cuidemos, protejamos nuestros corazones para que así el eco en el futuro venidero sea de VIDA.

*Sergio Nina Puriskiri es estudiante de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional «Siglo XX» en Llallagua.

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