• El día de viernes 05 de febrero en la tarde se registró un nuevo episodio de grave abuso policial que se suma a la grave situación en materia de derechos humanos que vive Chile desde Octubre de 2019.

Federico Rodríguez

El hecho ocurrió en una ciudad del sur del país, Panguipulli (del mapudungún: “cerro de pumas”), una comuna de la provincia de Valdivia, Región de Los Lagos, donde un joven artista callejero, malabarista y artesano, de nombre Francisco Martínez Romero, se encontraba trabajando tranquilamente en una de las esquinas del centro de la ciudad, cuando Carabineros en un acto de hostigamiento comienza un procedimiento de control de identidad, ante lo cual el joven se resiste, momento en el cual los “pacos” en un irracional acto comienza a dispararle primero a los pies y luego ante la molestia del joven asesinándolo en plena vía pública.

Fue tal la indignación que generó en la población este nuevo episodio de abuso policial, que la reacción popular no se hizo esperar. En la tarde comenzaron las protestas en distintos puntos de la ciudad, particularmente frente a la comisaría donde se encontraba el asesino de Francisco, posteriormente se desarrollaron barricadas en diferentes accesos a la ciudad, protestas que escalaron hasta incendiar diversas instituciones públicas (Municipalidad, Juzgado de Policía Local, Correos de Chile, Registro Civil, Essal, Chile Atiende).

El repudio popular se genera no sólo por lo ocurrido con el asesinato del joven artista callejero, sino por la impunidad con el que actúan las fuerzas represivas en Chile, que tienen al país en una grave situación en materia de derechos humanos desde Octubre de 2019, con decenas de muertos, centenares de personas mutilados oculares, miles de heridos, y cientos de jóvenes en prisión política por protestar.

El actuar impune de Carabineros se da con el aval del gobierno de Piñera, quien desde Octubre de 2019 decidió declararle una guerra al pueblo chileno “estamos en guerra contra un enemigo poderoso”, señaló. Desde ese momento hasta ahora, no sólo ha aumentado la represión a las protestas, sino que también se ha dado libertad de acción a carabineros para actuar con niveles de brutalidad nunca visto antes den democracia. A los casos de Gustavo Gatica y Fabiola Campillai que perdieron su vista a manos de la policía chilena, del adolescente arrojado al río Mapocho desde el puente Pío Nono, y del asesinato de Cristian Valdebenito quien sufrió un traumatismo craneal grave producto de un proyectil percutado por los Carabineros –entre otros- se suma esta nueva víctima.

No basta –como plantean la oposición socialdemócrata en sus variantes que van desde la ex Concertación hasta el ex Frente Amplio- con refundar una policía que se encuentra podrida hasta la médula, quienes no sólo actúan impunemente avalados por el gobierno de Sebastián Piñera, sino que a la vez se encuentran adoctrinados desde la dictadura con la visión de que los manifestantes serían un enemigo interno del Estado capitalista. Es necesario disolver esa fuerza represiva del Estado capitalista, cuya única utilidad es perpetuar el dominio y la explotación capitalista, reprimiendo cualquier manifestación democrática que lo cuestione. Sólo la movilización popular puede poner fin a esa detestable institución.

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