• Familiares, jueces y abogados, junto al Equipo Argentino de Antropología Forense hicieron una pericia ocular en Campos de Mayo en medio de los juicios de lesa humanidad por los “Vuelos de la Muerte”. Allí confirmaron lo que testificaron cientos de exsoldados sobre los aviones utilizados. Esta pericia será central en la causa.

Virginia Bertoldi

El 5 de octubre comenzó el juicio de lesa humanidad en la causa los “Vuelos de la Muerte de Campo de Mayo” durante la última dictadura militar en Argentina. Con una orden del Tribunal Oral Federal 2 de San Martín, comenzaron los peritajes a los aviones utilizados por las Fuerzas Armadas en 1976 y 1977, a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

En este histórico juicio, a pesar del cálculo de que las víctimas posiblemente fueron miles, se tratan los cuatro casos que “aparecieron” en las costas del Río de la Plata y el mar argentino: Rosa Novillo Corvalán, Roberto Arancibia, Adrián Rosace y Adrián Accrescimbeni; que fueron enterrados como NN en fosas comunes y luego recuperados e identificados gracias al EAAF. Los genocidas acusados son Santiago Riveros, jefe de Institutos Militares, y los aviadores Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi, del batallón de Aviación 601 del Ejército.

La Fiscalía a cargo de la investigación pidió una medida cautelar para preservar las pruebas que podrían encontrarse en los aviones Fiat G-222 y Twin Otter, que están en el Batallón 601 del Ejército. La información de que todavía se encontraban allí, en Campo de Mayo, se conoció el año pasado tras una inspección del Equipo de Antropología Forense. También solicitaron las planillas de registro de los vuelos y que se excave la tierra y vegetación ubicada en la cabecera norte de la pista, en búsqueda de deshechos de material medicinal descartable.

Pablo Llonto, abogado querellante, en una visita que se realizó a los hangares del ejército, declaró que “Este juicio se basa mayoritariamente en declaraciones de ex soldados que reportaban como conscriptos en el batallón de aviación”. Cuentan con declaraciones de casi 200 ex soldados que, si bien no fueron parte de los vuelos, pudieron testificar de los camiones “fiambreros” que llegaban a cargar los aviones por las noches, sus rápidos despegues y las montañitas de ampollas de Ketalar cerca de las pistas. El abogado explicó que esa inspección se presenta como una prueba que confirma la existencia de los vuelos desde ese aeródromo y que los aviones señalados por los testigos, los Fiat G-22, eran los que se utilizaban para arrojar las víctimas al mar.

Las audiencias continúan el 4 y 11 de enero, luego habrá un receso hasta febrero.

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