• Un debate con los K y el FITU. El proyecto del gobierno arranca vendiendo gato por liebre, ya que llama como “impuesto” a una contribución por única vez. Llamativamente, el FITU utiliza el mismo eufemismo para una medida que no modifica nada de fondo.

Sergio Revelli

“La social-democracia clásica que desplegó su acción en la época del capitalismo progresivo, dividía su programa en dos partes independientes una de otra; el programa mínimo, que se limitaba a algunas reformas en el cuadro de la sociedad burguesa y el programa máximo, que prometía para un porvenir indeterminado el reemplazo del capitalismo por el socialismo. Entre el programa máximo y el programa mínimo no existía puente alguno. La social-democracia no tenía necesidad de ese puente, porque sólo hablaba de socialismo los días de fiesta.”

 (León Trotsky, El programa de transición)

 

La pandemia de Covid, aparte del problema sanitario que se sigue desarrollando a nivel mundial, golpeó a la ya trastabillante economía mundial, generando una necesidad de divisas en todos los Estados. Esto en los países semicoloniales  como Argentina pegó de manera multiplicada, y ante la no implementación de medidas anticapitalistas dado el carácter burgués del gobierno (por más progresista que alguna que otra vez se quiera mostrar), la situación de amplios sectores de trabajadores y populares se volvió sumamente crítica.

Esa necesidad de dinero en las arcas del Estado llevó al gobierno a desempolvar el “impuesto a las grandes fortunas”, el cual ya había sido cajoneado. Frente a esto, el FITU está saliendo a agitar que ellos impulsaron un proyecto “opuesto” al del Frente de Todos, pero que cuando uno lo ve un poquito de cerca ya se nota nuevamente que el proyecto presentado por el FITU esconde otra adaptación a las reglas de la democracia burguesa.

Llamando impuesto a una contribución por única vez

El proyecto del gobierno arranca vendiendo gato por liebre, ya que llama como “impuesto” a una contribución por única vez, por lo cual no modifica ni un milímetro la manera de acumular capital en la Argentina (hacer la bicicleta financiera, jugar a la especulación, superexplotar el trabajo, fugar divisas y un sinfín de vicios de la burguesía). Según los K podrían con esto juntar entre 4 y 5 mil millones de dólares. Para los números que manejan los grandes capitales, es un vuelto.

Lo sorprendente del caso, es que en el proyecto presentado por el FITU, también proponen un impuesto por única vez. La principal diferencia con el del gobierno es que el FITU propone juntar aproximadamente 15mil millones, o sea que para la gran patronal esa contribución extraordinaria, porque eso tampoco es un impuesto, pasa de ser un vuelto a una propina, pero no mucho mas. Para pensar un poco en números a todo este debate, durante los 4 años del gobierno Macri, según un informe del propio Banco Central, ¡solamente en el rubro fuga de divisas se remitieron al exterior 86 mil millones de dólares!. Tampoco olvidemos que se “comieron” un préstamo del FMI cercano a los 60mil millones de dólares. Otro dato numérico a remarcar, es que con el blanqueo de capitales que hizo Macri, la AFIP recaudó aproximadamente entre 9 y 10 mil millones de dólares en impuestos. En definitiva, el FITU propone una recaudación alta pero tampoco exagerada, aunque no un impuesto.

Partiendo de la definición de que es necesario desenmascarar al gobierno que hace recaer el mayor peso de la crisis en la clase trabajadora, una manera para que esta la pague realmente la clase capitalista es plantear un impuesto permanente a sus fortunasEsa medida en si misma apuntaría a modificar algo estructural, ya q parte del trabajo no pagado podría retornar de manera sistemática a las masas obreras y populares (claro está que hay que acompañar esta medida con mecanismos de control obrero y popular). Si en cambio se da por sentado que el “impuesto” es por única vez, mas allá del aporte que se exija al capital, no modifica en nada al modus operandi cotidiano de la burguesía.

Si en este rollo el FITU quisiera plantear solo este aporte extraordinario (siendo que para polemizar realmente con el gobierno debería proponer el impuesto antes mencionado), aparte de llamarlo por su verdadero nombre, debería ser algo que para la clase capitalista implique amputarse una pierna para pagarlo, no algo que con solo cortarse las uñas pueda seguir para adelante tal cual venia. Que en este debate la izquierda parlamentaria plantee como medida un bono que a la gran burguesía no le hace casi daño, la deja sin perspectiva estratégica.

Desde el FITU justifican el proyecto con que ese dinero se usaría para vivienda, salud e ingreso universal, pero de fondo no cuestiona nada cuando es un debate que permite cuestionar las bases del capitalismo argentino.

Programa de mínima K vs programa de mínima del FITU: la medida transicional «te la debo»

Entre los argumentos más llamativos que se pudieron leer en redes, como por ejemplo que esto “serviría para que las masas hagan una experiencia con el peronismo” (?), el que más tela para cortar tiene es que esta sería, parafraseando a León Trotsky, una medida de carácter “transicional”.

Volviendo sobre el recientemente homenajeado revolucionario, queremos resaltar la idea de medida transicional que el desarrolló. Para Trotsky existían por un lado medidas mínimas que eran valiosas porque implicaban, entre tantos otros objetivos mas, pelear por el nivel de vida de las masas dentro del capitalismo. Pero la tarea de los revolucionarios eran transformar estas medidas mínimas en transicionales, en la medida que en su replanteo implique hacer entrar en contradicción al régimen capitalista con las masas obreras y populares: “En la medida en que las reivindicaciones parciales –“mínimum”- de las masas entren en conflicto con las tendencias destructivas y degradantes del capitalismo decadente -y eso ocurre a cada paso, la IV Internacional auspicia un sistema de reivindicaciones transitorias, cuyo sentido es el de dirigirse cada vez más abierta y resueltamente contra las bases del régimen burgués. El viejo ‘programa mínimo’ constantemente superado por el programa de transición cuyo objetivo consiste en una movilización sistemática de las masas para la revolución proletaria”. Todas las medidas que Trotsky mencionaba como transicionales en su programa eran bajo esta mecánica de partir del programa mínimo para finalmente hacer uno transicional, que evite esa distincion entre programa de mínima y máxima, dejando al socialismo solo para los días de fiesta.

En el caso del FITU, con un proyecto parlamentario en cuyos puntos resolutivos no plantea nada disruptivo respecto al sistema capitalista, están vendiendo al programa mínimo como programa transicional. También endulzan al enclenque proyecto con frases como “está en el marco de un programa más amplio que es anticapitalista”, o como pusieron en una reciente nota en su portal que «en este contexto, la izquierda une el proyecto de impuesto extraordinario (…) a una pelea de fondo»:  pero si ese “programa anticapitalista” o «pelea de fondo» luego queda ausente en el propio proyecto, el «programa general»  queda disociado del proyecto de tinte reformista que defienden.

En estas páginas infinidad de veces se ha mencionado a como Rosa Luxemburgo dio lecciones sobre como los revolucionarios debemos actuar en el parlamento. El mensaje debe estar orientado hacia afuera de esas cuatro paredes llena de bandidos, haciendo avanzar a las masas hacia un cuestionamiento al régimen. En la labor parlamentaria del FITU, hay poco nada de todo esto.

En definitiva, en el marco de una creciente adaptación del FITU a las reglas de la democracia burguesa, la única confrontación de ambos proyectos es entre programas mínimos, pero ninguno de los dos le mete ningún palo en la rueda al capitalismo argentino.

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