• Según el Gobierno británico, la nueva cepa pudo originarse en el mes de septiembre en Londres o en su área metropolitana. Su rápida expansión ha hecho que sea la dominante en estos momentos en Reino Unido, donde se calcula que más del 60% de los casos detectados recientemente han sido provocados por esta mutación.

Matias Nicolas

Según ha alertado este lunes el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). Los análisis preliminares arrojan un potencial estimado para aumentar la tasa de reproducción en un 0,4% o más y un aumento de la transmisibilidad de hasta el 70%. «No hay ninguna indicación en este momento de una mayor gravedad infecciosa asociada con la nueva variante», consta en un comunicado enviado por esta agencia con sede en Estocolmo.

Señalan expertos que la mutación no supone una mayor letalidad del virus e incluso podría significar lo contrario, que esté tratando de adaptarse con una menor virulencia. También el Gobierno británico ha tratado de calmar a la población descartando que esta variante sea más peligrosa.

Sin embargo, la rapidez de propagación puede suponer un incremento importante de la presión hospitalaria y, con ello, incrementar la mortalidad.

El ECDC ha señalado que se están realizando estudios para determinar el riesgo de reinfecciones y sobre la eficacia en las vacunas de la nueva cepa, que también ha sido detectada en países como Islandia, Dinamarca y Holanda.

Los científicos coinciden en afirmar que no tendrá consecuencias en la eficacia de las vacunas ya aprobadas ya que la mutación no ha variado la estructura central del ARN del virus. Sin embargo, se advierte que la mayor rapidez de propagación podría hacer necesario vacunar a más gente de la prevista ahora para alcanzar la llamada inmunidad de rebaño.

Ante estos avances en investigación sobre la nueva cepa de COVID-19, el primer ministro británico, Boris Johnson, se vio forzado a tomar medidas extremas anunciando el sábado pasado la vuelta al confinamiento de Londres y el sureste de Inglaterra, modificando los planes de movimiento de la población para esta Navidad, entre críticas de la oposición laborista por no haber tomado antes estas medidas.

Según ha anunciado Johnson en rueda de prensa tras una reunión del Gobierno, los residentes de Londres y el sureste de Inglaterra -alrededor de un tercio de la población- estarán desde el domingo bajo un nuevo nivel de alerta, el cuarto y más alto, lo que los obligará a permanecer en sus casas y conllevará durante dos semanas el cierre de los negocios no esenciales, los gimnasios, los cines y las peluquerías.

También se prohíben todos los viajes fuera de las zonas afectadas, tanto en el Reino Unido como a el extranjero. Los pubs, restaurantes y museos ya permanecían cerrados desde el pasado fin de semana.

Al trascender la información de la propagación acelerada de la nueva cepa en el país anglosajón, varios países de Europa suspendieron las conexiones con el Reino Unido.

Francia, Italia, Austria, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca, Irlanda, Luxemburgo, Portugal, Bulgaria y Polonia han decidido suspender o limitar sus vuelos y sus conexiones por tren o barco con las islas, mientras Grecia impondrá cuarentena a los viajeros que lleguen desde el Reino Unido.

Fuera de Europa, varios gobiernos han ido anunciando prohibiciones en sus vuelos con el Reino Unido. Es el caso de Rusia, que suspenderá a partir de este martes, a las 00:00 horas y por una semana, los vuelos directos con el Reino Unido. Al igual que Israel, que ya ha rechazado el acceso de extranjeros procedentes de territorio británico desde el inicio de la pandemia. También Kuwait y Arabia Saudita con prohibiciones mas estrictas, ya sea por aire, tierra o mar, prohíben el ingreso de extranjeros británicos.

También se ha sumado a las restricciones Canadá, que suspende los vuelos durante 72 horas, además de Chile, Colombia y Perú, restringiendo el acceso por vuelos directos.

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre