El 21 de noviembre, día del paro nacional en Colombia, se da un paso más en un nuevo entramado de país. Y este paso es cualitativo. Ya de alguna manera se había planteado que las negociaciones del gobierno Santos con la guerrilla de las FARC, daban réditos a cada uno de los negociadores en varios aspectos[1]. Pero también ya se advertía que, en cierta medida, este era un paso para que la mayoría del pueblo colombiano y la clase obrera se pudieran expresar con su propia voz.

Confluyen varios factores para que, de manera contundente, la mayor parte de los colombianos respaldase de manera directa la jornada del 21 de noviembre, ya sea en las marchas o con el espontáneo cacerolazo. Para eso se combinan diversos factores: un acumulado y creciente malestar en lo económico; un vecindario de países que salen a la protesta en las calles; una incertidumbre de futuro para todas las generaciones, principalmente los jóvenes y niños. Un país inviable en el respeto de la vida misma.

En resumen: la vida no vale nada… y llegar a fin de mes es cada vez más difícil.

La política que vende el gobierno de Duque en sus diferentes planes generales de “equidad” o “justicia social”, por más que los adorne de bella fraseología, no pueden ocultar que son más de lo mismo. Como siempre, se trata de derivar grandes ganancias a los sectores privilegiados nacionales e internacionales. Ellos han sido los grandes ganadores en los últimos 30 años de las políticas de los gobiernos de turno. Por tanto afectan a las grandes mayorías, incluyendo (y esto es muy importante) un sector cada vez mayor de la clase media.

Los temas generales de los sectores en conflicto son reales. Aunque el gobierno, de manera descarada, diga que en estos momentos ninguno de los puntos demandados aparece en sus planes, la reforma fiscal, laboral, pensional existen. Son compromisos que están adquiriendo los lacayos que gobiernan los países latinoamericanos con los entes internacionales del imperio. Su objetivo es mantener los márgenes de ganancia de los entes financieros mundiales.

 

Duque, debilidad y represión

El gobierno de Duque no ha ido a fondo con la represión de la protesta, no sólo por el apoyo de la población a la misma, sino también porque su gobierno se ha debilitado al ritmo de la pérdida de adhesión popular[2] de su partido el Centro Democrático y de su su jefe natural Álvaro Uribe Vélez, dos veces presidente y actual senador.

A eso habría que agregarle también su papel de defensor de la “democracia” en la región y en especial en la vecina Venezuela, donde respalda al autoproclamado Guaidó contra el régimen hambreador de Maduro.

Con esta postura sería inexplicable cómo, para los vecinos venezolanos, dice apoyar la lucha social y recrimina la represión del Estado, mientras recurre a esas armas aquí.

Colombia marchó el 21N y lo hizo en las grandes y medianas ciudades. En sólo Bogotá se programaron 18 marchas y el centro de la ciudad se paralizó luego del medio día. El comercio cerró y el transporte desapareció. Un gran aguacero que duró varias horas, no amainó el deseo de los manifestantes por llegar a la plaza Bolívar, que se llenó varias veces. Mientras muchos de los convocados salían, también llegaban otros. Creo en sólo Bogotá los marchantes se acercaron al millón de personas.

La jornada del paro fue un éxito total. Los “convocantes” (entre comillas, porque los dirigentes de las centrales lo hicieron a regañadientes), emitieron un parte de victoria y dieron por terminada la jornada. Luego las fuerzas represivas del ESMAD (escuadrón antidisturbios), hicieron lo suyo, desalojando a punta de gases la plaza.

En Cali, el alcalde había declarado toque de queda a partir de las 7:00 pm, y en el resto del país se daba por finalizada la jornada.

Pero en esta constante repetición de los últimos paros, [3] sucede lo inesperado. Por redes sociales se convocaba un cacerolazo en horas de la noche del mismo día y de manera espontánea y multitudinaria, la población hace sonar sus utensilios de cocina.

Así el objetivo del gobierno de cerrar una jornada a su favor, enlodándola de vandalismo y violencia, fracasa.

Colombia había despertado. Queda aún más claro que las razones del paro eran más que justas. Señalemos además que esos cacerolazos, transmitidos en unos pocos medios de comunicación, mostraron que el respaldo al paro, no sólo venía de los sectores más populares, sino que abarcaba a sectores de clase media,[4] que de manera directa también se ven afectados por las políticas económicas y sociales de los gobiernos.

El día viernes 22, varias zonas de la ciudad de Bogotá, amanecen con bloqueos y confrontaciones con los aparatos represivos. En los hechos el paro se mantiene, ya que el desplazamiento y las jornadas laborales se ven afectadas.

En horas de la tarde el gobierno tanto a nivel nacional como municipal, se da una política de generar pánico en la población.

Para logar eso, hacen un siniestro manejo de los enfrentamientos y en algunos lugares vandalismo. Corren la voz que la ciudad, sus barrios y conjuntos cerrados, están o van a ser saqueados.

En algunos casos, la propia policía pasaba negocio por negocio desinformando y en videos de los ciudadanos, queda perfectamente documentado su papel en la logística de llevar saqueadores y boicoteadores profesionales a zonas de Bogotá. Se decreta para toda la ciudad el toque de queda a partir de las 9:00 pm.

Esta campaña hizo que una nueva jornada de cacerolazos languideciera, pero en algunos puntos de la ciudad se hizo actividad incluso después del decreto de toque de queda, como sucedió en uno de los predios que tiene el presidente Duque en el norte de Bogotá.[5]

El objetivo de esta campaña sobra decirlo, era bajarle presión al respaldo general de los bogotanos y el resto de colombianos con el paro y volver a una visión de deslegitimar la lucha. Ese día, por televisión Duque anuncia su intención de llevar  adelante un diálogo nacional, con los diferentes sectores de la sociedad colombiana.

Al sábado 23, es el propio alcalde Enrique Peñaloza, quien tiene que rectificar la gran mayoría de las alertas del miedo del día anterior que eran infundadas.

 

Asesinato de Dylan Cruz

En una de las varias actividades que se programan para continuar con el paro, cae gravemente herido por un ataque del ESMAD a una marcha pacífica, el estudiante Dylan Cruz de 18 años. Estas jornadas vuelven a plantear varias cosas, que el paro se mantiene, que los jóvenes y los estudiantes son los verdaderos hacedores del paro y que su entusiasmo y creatividad van de la mano con la resistencia y combatividad de la tarea.

Las protestas frente al hospital San Ignacio por Dylan Cruz

El domingo 24, hay marchas con cacerolazos en varios puntos de la ciudad y de gran envergadura. En ellas ya se denota el manejo de colectivos y organizaciones políticas populares que dan eje a la actividad. El gobierno dentro de lo que llama el “diálogo nacional”, se reúne con alcaldes y gobernadores electos del país. Algunos de ellos señalan que ellos no son los interlocutores reales del paro.

El eje de la jornada del lunes 25 fue la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, movilizaciones, jornada lúdica y velatón. En horas de la noche fallece el estudiante Dylan Cruz. El gobierno, contraviniendo sus propias declaraciones de que las causas del paro son infundadas, presenta el decreto 2111 para crear el holding financiero de entidades de la nación, que es un primer paso para acabar con las nóminas y garantías laborales de los trabajadores de estos sectores.

Miércoles 27 en horas de la tarde, con su llamado al “gran diálogo nacional”, sobre el tema de la educación, los representantes de FECODE  (sindicato nacional de educadores) y ACREES (organización estudiantil) no se hicieron partícipes. Al igual que el día anterior, los delegados del comité de paro solicitan una negociación directa de sus puntos, sin la participación de empresarios y expertos.

En Bogotá hay convocatoria para marchar, un sector va a plaza de Bolívar, no hubo lleno total, ni hubo un acto central, El momento de mayor aglomeración fue a eso de las 4 de la tarde. Otro sector se desplaza por la autopista norte; esta marcha iba acompañada por la veeduría ciudadana y grupos de derechos humanos, además de transmisión por un canal regional, estos entes se retiran de la marcha y a los pocos minutos el ESMAD entra en acción, los jóvenes son rodeados y su única salida es mediante un puente peatonal, en esta desbandada por el puente cae el joven Cristian Camilo Caicedo de 21 años y queda gravemente herido.

Jueves 28: El gobierno se reúne con entes como la procuraduría, fiscalía, partidos políticos, en el marco de la lucha contra la corrupción, en la mesa “transparencia”. La jornada de protesta se mantiene en algunos puntos del país,

Viernes 29: En Bogotá hay jornadas para reivindicar, pueblos originarios y negritudes, Llega a la capital una delegación indígena y marchan junto a los universitarios a la plaza de Bolívar. Se suma al equipo negociador por el gobierno el actual embajador en Costa Rica Angelino Garzón, un antiguo dirigente sindical, luego político del establecimiento y hoy diplomático del uribismo.

 

Cambios en la estructura política de Colombia

Este proceso de cambios en la estructura política del país es bueno desarrollarlo un poco.

Los sectores llamados “progresistas”, vienen consolidando su espacio en la política nacional. La candidatura de Gustavo Petro a las presidenciales tuvo un poco más de 8 millones de votos (17-06-2018), 41% del total.

Luego, una consulta anticorrupción contra la vieja clase política (26-08-2018), obtuvo 11 millones y medio de votos, faltándole, medio millón para su trámite obligatorio.

En las últimas elecciones regionales (21-08-2019), el uribismo –sector de derecha– fue el principal derrotado. Perdió en las grandes ciudades y en la mayoría de los departamentos.

Iván Duque después de las protestas

Todo eso es un reflejo en el marco electoral de los cambios en las costumbres del pueblo colombiano. Lo que se vive por estos días en Colombia, es cualitativo y muestra que el país, orientado económicamente por el neoliberalismo e ideológicamente por la derecha, ha entrado en crisis en dos aspectos a partir del 21N:

Por un lado, la gente ha llegado a un límite, viendo que su estabilidad en todos los órdenes, se desvanece. Económicamente, el empobrecimiento o reducción de la calidad de vida se palpa en sectores de clase media y no sólo entre los más pobres. El empleo cada vez es más precario, la informalidad del trabajo hoy ronda el 55%  y gana terreno cada día.

Los jóvenes con futuro incierto, a quienes les vendieron el cuento de la educación como herramienta en el ascenso social, ven que no es tal.

Los trabajadores que buscan terminar una etapa productiva para pensionarse, ven que se aleja cada vez más lograrlo.

Los servicios básicos de agua, energía, salud y educación, cada día son más un negocio que la responsabilidad del Estado en garantizarlos.

El campo y sus campesinos no ven llegar la reforma agraria. Pero sí cabalga la violencia que asesina a sus líderes.

Por el lado político, al uribismo y a la burguesía en general, se les cayó el pretexto de las guerrillas como culpables de todo lo malo que sucedía en el país. Una “pequeña pero larga guerra fría” al interior de Colombia comenzó a tambalear a partir de los acuerdos entre el gobierno y los alzados en armas.

Así el país hoy se acompasa con el resto de la región y el mundo en una pelea contra el capitalismo y no sólo el neoliberal,

Ante esta nueva realidad, el pueblo colombiano, sus trabajadores, sus mujeres y las minorías, la generación de los sin miedo hace su primera aparición. Todo parece indicar que esta primera batalla dentro del marco de décadas de retroceso, se perfila como un triunfo parcial para estos últimos.

 

El paro nacional aún no ha tenido un final

El paro nacional del 21N aún no ha tenido un final. Las actividades siguen programadas, pero el comando y el comité de paro, (las direcciones de las centrales obreras) fueron incapaces o conscientemente rehuyeron la lectura de la realidad.

Están en una “posición intermedia”, más en plan de ver desvanecer la protesta que en redefinir un plan de lucha recurriendo a las base trabajadoras y el resto de la sociedad en su conjunto contra Uribe-Duque.[6]

Ponerse a la cabeza de las luchas, junto con los congresistas del progresismo es su responsabilidad, ya que únicamente se les vio el día de inicio de la protesta. Deberían estar arremangados en los eventos cotidianos impulsando el paro.

En ese terreno de la dirigencia de las centrales, se ve también claramente el vacío generacional. Por un lado los jóvenes que realmente mantienen las tareas prácticas del día a día y, por el otro, los burócratas de oficio que hace mucho dejaron de pelear, si es que algún día lo hicieron.

 

Por un cambio generacional

Sobre las nuevas generaciones de luchadores, estudiantes y jóvenes colombianos, de América Latina y el mundo, se hace necesario un párrafo aparte.

Su grito de guerra ha sido: “

Es un proceso que apenas comienza, que tiene la tarea de  dilucidar que los problemas que aquejan a la humanidad no están en las manos de una sociedad regida por la mano invisible del mercado, como lo entroniza el capitalismo en todas sus variantes. Pero tampoco es claro el futuro en lo que representó el “socialismo real” de los países del pacto de Varsovia, caídos en los noventa del siglo pasado.

Este trasegar que inician las nuevas generaciones tiene entre otras cosas, asuntos problemáticos que resolver. ¿Porque si no es el capitalismo, entonces qué debe ser?

Son generaciones que hay que entender, que hasta cierta medida son huérfanas no sólo de futuro como bien lo establecen ellas mismas, si no también adolecen de pasado histórico y político.

Aunque se le planten a los gobiernos de turno y por momentos los hagan retroceder, su propuesta de gobierno no sale hasta ahora de los marcos de la Revolución Francesa, de “libertad, igualdad y fraternidad”. Y esto se consolida, a lo sumo sólo realiza un cambio de opresores, por otros opresores.

Los años 90 y la caída de los países del Este (suceso que este año cumplió 30 años) fueron procesos de largo aliento. Hay que hacer el esfuerzo por estudiarlos y explicarlos para dejar claro lo ocurrido, y para que se aborde un futuro socialista en clave antiburocrática o anti-estalinista que logre en algún momento una verdadera revolución obrera que corrija los errores del pasado.

Esta labor combinada de lucha diaria, como la presenta la realidad mundial (con nuevas crisis, guerras y revoluciones), debe estar complementada con la tarea del estudio de las luchas del proletariado y los pueblos en el siglo pasado, y los cuatro lustros del presente, en sus avances y retrocesos y tareas pendientes, que de manera muy avanzada dejó para el porvenir, León Trotsky y sus copartidarios en todo el transcurso de sus vidas, de la Revolución Rusa en 1917 hasta nuestros días, Este es el único hilo rojo de continuidad de lo más abnegado y revolucionario, para las luchas de hoy. Como ejemplo, aquí uno de sus mensajes a las nuevas generaciones:

“Si nuestra generación se ha revelado débil para imponer el socialismo en la tierra, dejemos al menos a nuestros hijos una bandera limpia. La lucha que se desarrolla sobrepasa en importancia a las personas, a las fracciones, a los partidos. Es una lucha por el porvenir de la raza humana. Será una lucha dura. Y larga. Los que buscan la tranquilidad y el confort que se aparten de nosotros. En las épocas de reacción, ciertamente, es más cómodo vivir con la burocracia que investigar la verdad. Pero aquellos a los que el socialismo no les resulta una palabra vana sino el objetivo de su vida moral, ¡adelante! Ni las amenazas, ni las persecuciones, ni la violencia nos detendrán. Será tal vez sobre nuestros huesos, pero la verdad se impondrá. Le abriremos el camino. La verdad vencerá. Bajo los golpes implacables del destino, me sentiré dichoso, como en los grandes días de mi juventud, si he logrado contribuir al triunfo de la verdad. Pues la más grande felicidad del hombre no está en el usufructo del presente, sino en la preparación del porvenir”. (León Trotsky)

Exigir y luchar por estas reivindicaciones:

  • Reforma laboral, que contenga: Contratos a término indefinido para todos. Jornada de 8 horas, vacaciones obligatorias y pagas. Recargo nocturno a partir de las 6:00 pm. Política de empleo del Estado, gobernaciones y alcaldías. Derecho a pensión desde los 55 años (hombres y mujeres). Fin a los contratos basura y fin de la flexibilización laboral.
  • Reforma agraria inmediata: Desarrollar el punto de los acuerdos entre FARC y gobierno en este tema; reposición de tierras a los campesinos. Plan vial del Estado para sacar los productos del campo. Asesoría y respaldo económico para la producción del pequeño campesino. Acceso del campesino a la educación desde primaria hasta la Universidad. Salud y planes de vivienda en el sector rural. Cuidado del medio ambiente.
  • No más asesinatos de líderes sociales, sindicales, políticos y de las minorías. Parar ya la masacre. Investigación y condena a los responsables materiales e intelectuales de los crímenes. Aclaración inmediata de quiénes están detrás de las Águilas Negras y las Autodefensas Gaitanistas. Fin a su labor macabra y condena a sus creadores.
  • La ciencia como proyecto de una mejor vida para todos: Educación pública desde la primaria hasta la Universidad garantizada por el Estado. Cancelación de la deuda de la nación con los estudiantes y los trabajadores de la educación pública. En el ICETEX, exigir la cancelación de las deudas de los estudiantes con esa institución. Presupuesto para entes científicos estatales. Construcción de nuevos planteles educativos del Estado en el país, que cubran la demanda real y lleven la ciencia y la educación hasta el último rincón de la nación.
  • Derecho a la protesta social. Desmonte inmediato del ESMAD. Derecho a marchar y manifestarse. Respeto a la juventud y su desarrollo individual. Derechos electorales, de televisión y radio para todos los partidos políticos.
  • El paro hay que mantenerlo y fortalecerlo. Llamado a los dirigentes de las centrales, sindicatos del país y gremios de transportistas, entre otros, a reforzar el paro. Apoyo en los hechos a las actividades de los jóvenes y estudiantes. Reunión de emergencia del comando del paro del 21, con los organizadores y ejecutores de las jornadas subsiguientes. Por un nuevo comando de paro más representativo, democrático y combativo. Integrar nuevas peticiones de los diferentes sectores, en un pliego único para presentar al gobierno.

¡COLOMBIA DESPERTÓ! ¡VIVA EL PARO NACIONAL!


Notas:

1.-Ante Colombia, a Santos lo deja como el presidente que firmó la paz entre colombianos.  Y ante el mundo quedó como Premio Nobel de la Paz.

2.- La última encuesta antes del paro, le daba al presidente Iván Duque una desfavorabilidad o rechazo del 65%, de los colombianos.

3.- En Bogotá se volvió común que al finalizar las marchas o jornadas de lucha, un grupo de estudiantes se enfrenta con la policía o los antidisturbios, en un combate donde de un lado vuelan papas explosivas y de otro vienen las bombas aturdidoras y gases lacrimógenos. En los hechos, esto contribuye a disolver las marchas sin haber culminado la jornada por parte de los convocantes.

4.- Este fenómeno de la clase media respaldando el cacerolazo, no es fortuito. Es que la golpea directamente las políticas del gobierno, el desempleo, los costos universitarios de sus hijos, la ampliación de la base tributaria, etc.

5.- Durante varias noches seguidas en este lugar se hicieron cacerolazos.

6.- “Duque-Uribe, la misma cosa son” decían las consignas de las marchas. También los diferenciaban diciendo: “El uno (Uribe) es un paraco (paramilitar) y el otro (Duque) es un ladrón.” Las mayorías ven una relación siamesa en este contubernio.

se metieron con la generación que no tiene nada que perder, porque hasta el miedo perdimos”.

Esto aquí puede marcar el camino no sólo de un cambio generacional, sino de un recomienzo de la lucha de los débiles y explotados a nivel mundial, contra la barbarie capitalista y lo que queda de los regímenes burocráticos en el mundo.

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