• Tal día como hoy de 1939 eran fusiladas las Trece Rosas en Madrid. Fueron presas por su militancia política en las JSU y el PCE y asesinadas a modo de castigo tras el atentado a un comandante franquista. Hoy, ante los ataques de los negacionistas y herederos de la dictadura, las recordamos y las homenajeamos.

Ale Quelcom

El 5 de agosto de 1939 eran fusiladas 13 mujeres jóvenes en Madrid, junto con 43 hombres más, apodados los 43 claveles. Ellas eran Carmen Barrero, Martina Barroso, Blanca Brisac, Pilar Bueno, Adelina García, Elena Gil, Virtudes González, Ana López, Joaquina López, Dionisia Manzanero, Victoria Muñoz y Luisa Rodríguez. Todas ellas estaban presas en la cárcel de Las Ventas de Madrid por su militancia en el PCE y las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas).

El 27 de julio de 1939 tuvo lugar un atentado contra el comandante franquista Isaac Gabaldón, en el que murieron él, su hija y su chófer. El régimen de Franco atribuyó el atentado al PCE y las JSU y detuvo 364 personas, entre las que se encontraban Las Trece Rosas – a pesar de que ya estaban en prisión en el momento del atentado –. La mayoría de los detenidos fueron ejecutados. El fusilamiento de Las Trece Rosas y los demás centenares de detenidos, a modo de castigo, fue parte de una brutal y feroz represión contra el bando republicano una vez terminada la guerra civil en abril del mismo año.

Hoy, ante los ataques de las derechas “nostálgicas” del franquismo, las homenajeamos y las recordamos más que nunca. Hace unos meses, Ortega Smith (Vox) acusaba a las Trece Rosas de “torturar, matar y violar vilmente”, aunque el negacionismo de Vox ya viene de lejos:

En febrero de este mismo año, el ayuntamiento de Madrid (PP, Ciudadanos y Vox), decidió retirar las placas conmemorativas del cementerio de la Almudena donde aparecían los 3.000 nombres de las personas fusiladas allí.

También decidió borrar unas placas con versos de Miguel Hernández y unas palabras de despedida de Julia Conesa – una de las Trece Rosas – que rogaban “Que mi nombre no se borre en la historia”. En cambio, puso uno placa en la que se puede leer: “El pueblo de Madrid a todos los madrileños que, entre 1936 y 1944, sufrieron la violencia por razones políticas, ideológicas o por sus creencias religiosas. Paz, piedad y perdón.”

Que en 2020 pueda haber una placa con esta aberración en Madrid, que equipara la violencia entre los dos bandos como un “conflicto entre iguales” donde «ambos ejercieron violencia» y que niega la represión y aniquilación del bando republicano por parte de los fascistas durante más de 40 años, es una muestra muy clara de la impunidad que tiene la dictadura franquista en España.

«Casualmente», y aunque no sea ninguna sorpresa, Eugenio Espinosa de los Monteros fue responsable de la represión y numerosos fusilamientos en Madrid. Hoy, Iván Espinosa de los Monteros es uno de los principales líderes de VOX. Esto es, ni más ni menos, dejarlo todo “atado y bien atado”.

¡Ni olvido ni perdón!

¡Abajo el podrido régimen del 78!

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