• Este 2 de marzo se cumple el quinto aniversario del asesinato de Berta Cáceres, reconocida dirigente originaria y ambientalista hondureña, en manos de sicarios de los grandes capitalistas.

Gala Chilavert

En la madrugada del 2 de marzo del 2016 fue vilmente asesinada por sicarios, en su pueblo natal La Esperanza. Detrás del hecho se ha señalado directamente a las trasnacionales chinas, europeas y estadounidenses a las que combatía, con la complicidad criminal del gobierno de Juan Orlando Hernández junto a las fuerzas represivas del Estado. En su momento no se hizo efectivo el cumplimiento de la protección asignada para Berta ante las reiteradas denuncias por amenazas de muerte que recibía por su ejemplar lucha.

Berta era la miembro fundadora y coordinadora del COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras COPINH) y tenía una amplía trayectoria como luchadora social y defensora de los pueblos originarios. Al momento de sus asesinato, encabezaba junto con el pueblo Lenca una lucha contra la construcción de la represa Agua Zarca por la empresa Desarrollo Energéticos Sociedad Anónima (DESA) sobre el Río Gualcarque, en la región de Santa Bárbara.

Berta fue asesinada el 2 de marzo de 2016 por sicarios de los capitalistas

La proliferación de este tipo de megaproyectos representan un verdadero ataque al medio ambiente, el desplazamiento de las comunidades indígenas y la privatización de los ríos y territorios donde desembarcan. Otra parte importante del territorio hondureño también se destina a concesiones mineras contaminantes. El combate contra las graves consecuencias socioambientales de estos negocios eran parte de las banderas de Berta, quien también en 2009 fue referente de la lucha y protestas contra el golpe del 28 de julio contra el entonces presidente, Manuel Zelaya.

Desde Socialismo o Barbarie Honduras la recordaban así: “Berta Cáceres era mucho más que una luchadora ambientalista era una revolucionaria en todo el sentido de la palabra. Fue miembro fundadora y Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas (COPINH), luchando en esta y otras instancias sociales contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y la dominación económica, política y militar del imperialismo norteamericano.”

El repudio por el crimen sigue pie junto con el pedido de justicia y condena a los responsables políticos e intelectuales.

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