Por Heidy Valencia Espinoza

¿Por qué luchamos por el aborto legal?

En toda América Latina el aborto es una realidad, pues a pesar de ser penalizado, se practican miles de abortos al año bajo clandestinidad, es decir, en condiciones de inseguridad para las mujeres, lo que en muchas ocasiones cobra sus vidas. Diversos estudios revelan que el aborto es bastante frecuente, de hecho, en el mundo el 56% de los embarazos no deseados terminan en aborto, el cual es una de las principales causas de muerte materna. Según la OMS hay 210 millones de abortos al año a nivel mundial, de los cuales la mitad son inseguros y provocan la muerte de 70 mil mujeres, mientras que millones deben ser atendidas por complicaciones.

Esta realidad afecta principalmente a las mujeres trabajadoras, quienes sufren la clandestinidad porque no pueden pagar cifras millonarias por un aborto en mejores condiciones. Por estos motivos, la discusión no es aborto sí o aborto no, más bien, se trata de quién tiene acceso al aborto y en qué condiciones, puesto que quienes tienen acceso son un sector de las mujeres que pueden costear grandes sumas de dinero en clínicas privadas que se enriquecen a costa de la penalización del aborto, pero en todo caso, arriesgándose a ser criminalizadas y poniendo en riesgo sus vidas.

El informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en el 2011, explica que la mayoría de los abortos provocados suceden en los países que penalizan estos procedimientos; además, la OMS califica como “inseguros” el 95% de los abortos provocados que se realizan en América Latina. También, es falso que la penalización del aborto disminuya la cantidad de abortos clandestinos, por el contrario, donde el aborto es legal (como en Uruguay) estas cifras se redujeron, al igual que las muertes por abortos en condiciones inseguras.

Entonces, ¿por qué criminalizar a las mujeres? Porque el sistema patriarcal ejerce control sobre el cuerpo de las mujeres para defender y reproducir la familia tradicional, la cual es funcional a la opresión de las mujeres, también al capitalismo, puesto que el trabajo doméstico recae sobre nosotras sin que sea remunerado. Es decir, el sistema capitalista patriarcal se vale de las mujeres para reproducir la fuerza de trabajo y la reproducción de mano de obra barata.

Pero una marea verde recorre América Latina, la cual se alza, organiza y moviliza por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, a elegir si queremos ser madres o no, cuándo y cómo, pero también porque somos libres de decidir sobre nuestra sexualidad, somos un sujeto social, pero esa es la parte que el sistema patriarcal y los grupos conservadores no aceptarán hasta que las mujeres organizadas derribemos las estructuras que sostienen al patriarcado y al capitalismo.

El movimiento de mujeres se alzó en la marea verde

Durante el año pasado, el movimiento de mujeres en América Latina y el mundo entero tomó un impulso enorme, el cual se gestó desde años atrás con el Paro Internacional de Mujeres el 8M y el ¡Ni una menos! Por eso, sostenemos que este es un movimiento dinámico y combativo, que viene en ascenso y fortalecido, el cual se planta a luchar contra los gobiernos reaccionarios y recalcitrantes de Trump o Bolsonaro, entre otros.

El movimiento de mujeres se articuló espectacularmente en Argentina, donde hace varios años un sector de la izquierda revolucionaria plantea la necesidad de luchar por el aborto legal. Así, junto al movimiento feminista se enarbola la marea verde protagonizada por las mujeres y la juventud dispuesta a luchar. De esta manera, la marea verde se extendió por toda América Latina e impactó al mundo entero que salió a las calles en solidaridad con las argentinas y por el aborto legal.

Por eso, a través de la movilización y con una organización extraordinaria, el movimiento de mujeres en Argentina obtuvo hace un año la media sanción por el aborto legal en la Cámara de diputados. Este fue un acontecimiento histórico, una conquista de las mujeres, la juventud, las y los de abajo. No obstante, la Cámara de Senadores rechazó la voluntad de la mayoría social y votó en contra de que el aborto sea ley. Con este voto condenaron a las mujeres a aborto clandestinos y el saldo es más muertas, es totalmente falso que salven las dos vidas, no salvan ninguna vida. Por eso, la marea verde no se detiene para obtener el aborto legal y que dejemos de morir.

Nuestros pañuelos no se bajan

En una coyuntura mundial de envalentonamiento de sectores anti-derechos y de gobiernos reaccionarios que ajustan a la clase trabajadora y arremeten contra derechos democráticos y de las mujeres, es imperativo que mantengamos nuestros pañuelos en alto.

Ante esta ofensiva conservadora de gobiernos neoliberales, aliados a grupos anti-derechos y a la Iglesia Católica que insiste en oprimir a las mujeres, es una necesidad inminente construir un movimiento feminista independiente de los partidos patronales, que salga a luchar por el aborto legal sin darle ninguna tregua a los anti-derechos.

Por eso, desde Las Rojas y la corriente Socialismo o Barbarie, apostamos por la organización de un movimiento de mujeres combativo que luche por un Estado laico, por educación sexual laica, científica y feminista para evitar embarazos adolescentes y no deseados, por anticonceptivos para no abortar, pero también por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, porque el aborto es un problema de salud pública y una realidad en toda América Latina.

Este 28 de setiembre, Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, desde los diferentes países donde tenemos presencia nos sumamos a la organización y convocatoria de acciones para continuar la lucha por el aborto legal.

¡Súmate este 28 de setiembre con Las Rojas y Socialismo o Barbarie!

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