Por Heidy Valencia Espinoza 

Los sectores más explotados y oprimidos son quienes más se ven afectados con las medidas que toman los gobiernos neoliberales frente a la emergencia por la pandemia del COVID-19. Entre estos, los sectores trabajadores y populares son afectados enormemente por las medidas del gobierno de Carlos Alvarado que protegen a los grandes empresarios, mientras ataca los derechos laborales y las condiciones de vida de la clase trabajadora. Sin embargo, estas medidas adquieren dimensiones aún mayores cuando se trata de las mujeres.

 

¿“Cuarentena preventiva” o encerrada con el agresor? 

Como medida sanitaria frente a la emergencia, los gobiernos en varios países del mundo están cerrando centros educativos, reduciendo la atención en instituciones estatales y sugiriendo el teletrabajo. Ciertamente, esta es una medida necesaria para evitar una mayor propagación del COVID-19, aunque continúa siendo insuficiente porque no aplica para el sector privado (en nuestro país equivalente al 86% de la fuerza laboral) que sigue funcionando regularmente. No obstante, esta medida tiene efectos devastadores para las mujeres porque acentúa las problemáticas que le aquejan en tanto oprimidas y explotadas por el sistema capitalista y patriarcal.

 

La “cuarentena preventiva” afecta terriblemente a las mujeres, por varios motivos. Entre ellos, expone a las mujeres víctimas de violencia a un encierro con su agresor. Así el “Quédate en casa” implica para las mujeres su permanencia (y la de su agresor) en el lugar más peligroso. Más personas, son agredidas dentro de su casa por un miembro de su familia que por un extraño en un sitio público. De estas personas, 78% son mujeres y 18% niños. Para las mujeres víctimas de violencia, la casa puede significar la muerte. En los últimos diez años se produjeron 312 femicidios (1), siendo que el 61% de los femicidas provenían del núcleo familiar tradicional: parejas o exparejas 50%, novios o exnovios 4%, padres 4%, hijos 2%, nietos 1%.

Por eso, el lugar más peligroso para las mujeres es la casa. Esta “cuarentena preventiva” expone brutalmente a las mujeres que estarán a tiempo completo con sus agresores expuestas a todo tipo de agresión y a posibles femicidios, particularmente cuando los agresores pueden ser más explosivos y temperamentales debido al aislamiento social. De hecho, ya es posible registrar el aumento de la violencia contra las mujeres en este período, especialmente en fines de semana. Las denuncias ciertos domingos del mes de marzo aumentaron en hasta 215 casos (2).

 

El aumento del trabajo doméstico como agravante

Otra situación devastadora para las mujeres que se desprende de la “cuarentena preventiva” es la recarga excesiva producto del aumento en el trabajo doméstico. Como sabemos, en nuestra sociedad (bajo el sistema capitalista y patriarcal) son las mujeres las encargadas exclusivamente del trabajo doméstico que garantiza la reproducción de la vida y de la reproducción de la fuerza de trabajo, es decir, todas esas tareas (cocinar, lavar, limpiar, y cuidar, entre otras) que recargan a las mujeres de dobles y hasta triples jornadas de trabajo.

El trabajo doméstico supone esfuerzo físico y afectivo que requiere de la inversión de muchas horas, pero también generan mucho desgaste emocional. Según el INEC en condiciones regulares las mujeres invierten en promedio 35,49 horas semanales a las taras domésticas, frente a 13,42 horas invertidas por los hombres, es decir, 22 horas más (3). En esta coyuntura, la cantidad de tiempo invertido por las mujeres se dispara por la “cuarentena preventiva”.

Las mujeres tienen una recarga enorme de trabajo en tiempos de cuarentena preventiva debido al cierre de guarderías y centros educativos, no solo por el cuido de niños, niñas, personas adultas mayores y con alguna enfermedad o discapacidad, sino también porque todas las labores domésticas aumentan cuando la familia está en casa y las condiciones sanitarias requieren aún más atención (4).

De igual manera las mujeres que están realizando teletrabajo están sujetas a mayores exigencias porque deben asumir varios roles simultáneamente. Esto revela la precarización que enfrentan las mujeres en el mundo laboral, pues deben asumir las mismas tareas, junto a la carga del cuido, es decir, la demanda de trabajo doméstico es mayor y las tareas del trabajo remunerado son las mismas. Entonces, las mujeres están teniendo que asumir dobles o triples jornadas prácticamente de manera simultánea.

 

Las mujeres, las más precarizadas

En cuanto a derechos laborales, las mujeres también son las primeras afectadas con las medidas económicas que precarizan aún más las condiciones laborales porque de antemano las mujeres encabezan las tasas de pobreza, desempleo y trabajo informal. Por ejemplo, la flexibilización de las jornadas de trabajo que reduce hasta un 75% el salario impacta mayormente sobre las mujeres jefas de hogar.

 

Asimismo, la reducción de la actividad económica afecta en primera línea a trabajadoras informales, quienes no están amparadas por ninguna medida. Del total de personas que se encuentran en el empleo formal el 35% son mujeres, y del total de personas en empleo informal el 39% son mujeres. En el trabajo informal las mujeres tienden a recibir un salario menor del salario mínimo, con un porcentaje de 42%. En cuanto al desempleo, las mujeres constan de un 12,8 (5) lo que equivale a 115 mil jefas de hogar desempleadas. Esta situación genera índices altos de pobreza y desigualdad en las mujeres.

Ante todas estas situaciones, es esencial que la emergencia por COVID-19 no solo incluya tomar medidas en el área sanitaria, sino también medidas para la contención de la emergencia y el aislamiento social a quienes son más explotadas y oprimidas, a quienes más expuestas están a todo tipo de violencia y precarización: las mujeres.

Por eso, desde el NPS proponemos la preparación de un espacio de encuentro de luchas y sectores, justo para después de controlada la emergencia, donde desde las organizaciones de izquierda, sindicales, feministas, ecologistas y populares instalemos una serie de exigencias para que sean los de arriba los que paguen la crisis y el gobierno tome medidas inmediatas para proteger a los sectores populares y trabajadores, pero especialmente a las mujeres de cara a la recesión económica que se avecina.

Proponemos:

  1. Una campaña permanente para denunciar. En todos los medios de comunicación debe circular permanentemente una campaña para que las mujeres víctimas de violencia realicen las denuncias y sean atendidas lo antes posible.
  2. Monitoreo y cumplimiento de órdenes de alejamiento. Seguimiento de los casos de violencia ya denunciados y velar por el por el cumplimiento órdenes de alejamiento.
  3. Vigilancia comunal contra la violencia patriarcal. Comités de vigilancia comunal para la detección y denuncia de casos de violencia patriarcal en el vecindario.
  4. Albergues para mujeres víctimas de violencia. Habilitación de albergues para todas las mujeres (junto a sus familias) víctimas de violencia que lo requieran.
  5. Contra la precarización de las condiciones laborales. La clase trabajadora y las mujeres requieren de empleo y salario dignos. ¡Por la prohibición de despidos! ¡Salarios al 100% y con el debido aumento! ¡Menos trabajo con el mismo salario para las mujeres que asumen labores de cuido!
  6. Eliminación de la feminización de la pobreza. Las mujeres requieren prioridad en el combate contra la pobreza, a través del acceso a la educación, empleo, salud y vivienda.
  7. Fortalecimiento de la red de cuido. La red de cuido debe ser un servicio ofrecido por el Estado a todas las personas con hijos, hijas, personas adultas mayores, con discapacidad o enfermas para que estos sean atendidos gratuitamente mientras sus responsables laboren.
  8. Servicios domésticos socializados. El Estado debe garantizar servicios domésticos gratuitos para que este trabajo no recaiga exclusivamente sobre las mujeres.

  1. Fuente: Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, 2018.
  2. http://www.repretel.com/actualidad/violencia-domestica-aumento-hasta-en-215-casos-181147
  3. Fuente: INEC-Costa Rica. Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, 2017.
  4. https://semanariouniversidad.com/pais/mujeres-tienen-una-carga-mas-pesada-en-la-casa-con-el-coronavirus/
  5. Fuente: INEC-Costa Rica. Encuesta Continua de Empleo (ECE), 2019.

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