• En octubre se identificaron más de 2 mil conversaciones con contenido discriminatorio, el 89% provino de hombres y el 90% fue realizado por personas entre 35 y 44 años.

Johan Madriz

Quien diga que no entiende porque las mujeres siguen luchando en el siglo XXI “si ya hay igualdad”, es un hipócrita o vive encerrado y aislado de la sociedad. Un análisis de redes sociales realizado por la ONU, junto al Observatorio de Discursos de Odio del Centro de Investigación en Comunicación de la UCR y periodistas de Punto y Aparte reveló que durante octubre los mensajes de odio contra mujeres en un contexto “político” alcanzaron 5 millones de visualizaciones, en un país con menos de 6 millones de personas.

Los datos se obtuvieron a través de un software de inteligencia artificial que mapeó las publicaciones realizadas en diferentes redes sociales. Se identificaron 2.115 conversaciones con contenido discriminatorio, el 89% provino de hombres, el 90% fue realizado por personas entre 35 y 44 años y el 68% de las publicaciones incluyen lenguaje soez, discriminatorio o violento contra mujeres. Además, se determinó que donde mas abundan estas publicaciones es en Facebook y Twitter.

La información también reveló que la mayoría de los mensajes estuvo dirigida hacia tres mujeres: una diputada, una candidata a diputada y una candidata presidencial. Además, se detectaron tres eventos potenciadores: 1. La posibilidad de dar asilo a mujeres afganas que generó 87% de comentarios negativos; 2. La renuncia a su partido de una diputada con 45% de comentarios de odio o discriminación; y 3. La denuncia por acoso sexual contra un candidato presidencial con un 85% de comentarios deslegitimando la denuncia.

Esta expresión misógina en redes sociales hace parte del sistema patriarcal de la sociedad costarricense que, a pesar de algunas conquistas formales, aun reproduce un discurso de odio hacia las mujeres. Bajo esta lógica las mujeres deben ser sumisas y circunscribirse al ámbito privado del hogar. La Encuesta Nacional de Uso de Tiempo de 2017 señala que las mujeres trabajan sin remuneración 35 horas y 49 minutos y el 28,8% no busca trabajo porque tiene obligaciones familiares.

El Informe Estado de la Nación señala que “en 2021, seis de los once partidos políticos analizados no garantizan en la práctica una amplia participación femenina en sus cúpulas (mayor al 40% de los puestos)” (pág. 231). La violencia política hacia las mujeres va más allá de los aspectos formales de acceso a cargos de elección popular o integración de altas jerarquías en instituciones o empresas, esa es una perspectiva meramente burguesa de la cuestión.

Desde una visión feminista socialista se deben señalar los elementos estructurales que impiden la participación en la vida publica de las mujeres trabajadoras que son sometidas a la doble explotación como trabajadoras y como garantes no remuneradas de la fuerza de trabajo. A las múltiples trabas (más sociales que legales) para acceder a puestos de representación se le suman aspectos que limitan el desarrollo personal, profesional o político como el plan de ajuste y los recortes del gobierno.

El Estado, en tanto garante de las relaciones sociales capitalistas y patriarcales, es el responsable de los alarmantes niveles de violencia, que se acrecientan ante la continua impunidad. De esta forma hay que luchar por medidas como una educación con perspectiva de genero o una declaratoria de emergencia nacional ante la violencia patriarcal, sin embargo, es central la organización de un movimiento de mujeres que luche en las calles contra el capitalismo y el patriarcado como fuente de la explotación y la opresión.

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