• Yo sé que piensan nos podríamos volver a casar y ya, pero el asunto es muy grave porque este tipejo abre un portillo legal  gigantesco para que los jueces cometan abusos de ley contra cualquier persona.

Por Lalay Flores

Mucha gente no ha entendido aun lo que sucedió con nuestro matrimonio y es complejo porque es muy técnico, osado (de parte de este juez) y doloroso porque se mete con la lucha que hemos llevado los últimos 5 años en carne propia y no es justo.

El año pasado vivimos y ganamos lo que suponía la última parte de esta historia. Ganamos el juicio penal por matrimonio prohibido y fraude contra el que nos acusó el Estado. Pensamos que era el último capítulo de la historia, el “y vivieron felices para siempre (hasta el Covid-19)”

Sin embargo, en octubre nos llamaron sorpresivamente como testigos para el juicio notarial disciplinario con Marco Castillo. Hablamos con los diversos abogados que nos habían asesorado en el pasado y nos dijeron que como testigos no nos pasaría nada, el juez notarial no puede acusarnos porque únicamente es un proceso entre notarios. No pueden hacernos un juicio notarial a nosotras simples mortales. El notariado es un club privado de abogados donde ellos mismos se defienden y se acusan y así…

No. A los que dicen que hubiéramos esperado a que el matrimonio fuera legal y que no debimos hacerlo, se equivocan. Si no nos hubiéramos casado (y no quiero echarme flores porque la lucha fue de muchas muchas personas antes que nosotras) no se habría dado a conocer la acción de inconstitucionalidad que llevó a la Sala IV a aceptar el matrimonio igualitario, claro con la ayuda gigantesca de la CIDH y de la consulta de Ana Elena Chacón.

La cosa es que fuimos de testigos, hablamos con plena libertad de nuestras verdades y nuestra historia, sin temor a repercusiones porque nosotras no estábamos siendo juzgadas. Y porque lo que hicimos ya no era un delito, habíamos ganado el juicio penal porque ya no existía delito en nuestra acción. Nos comimos varias horas de mierda frente a ese juez que nos profesaba absoluto desagrado, y nos hacía las preguntas más estúpidas de la vida, como si Jaz hablaba con voz de hombre en la boda, cómo nos vestimos, quien se vistió de qué, si ella tenía el pelo largo o corto, si estaba disfrazada de hombre, que tipo de calzado usábamos….

Nadie nunca nos había hecho preguntas tan tontas, al verlo escribir y repetir lo que yo decía, sacaba esa lengua viperina como para hablar en parsel o algo así.

Pasó el mal trago y volvimos a lo nuestro. En enero, el susodicho saca una sentencia atroz donde se inventa competencias y da la orden para que se anule nuestro matrimonio, (5 años después, ¿saben todo lo que hemos hecho como matrimonio en este tiempo? Que de un plumazo quiera borrarlo como si no hubiera existido) claramente apelamos con nuestro abogado como debía ser, porque un juez notarial no tiene potestad alguna para hacer lo que este estaba haciendo.

Así que de los puntos de nuestra apelación agarró lo que le dio la gana y lo torció. Decidió no elevar nuestra apelación a un superior como tendría que haber hecho y arbitrariamente dio una orden judicial para que desinscribiera nuestro matrimonio, aun cuando nosotras no estábamos implicadas porque era un proceso disciplinario contra Marco Castillo, él nos llama como testigos (un testigo no puede sufrir consecuencias en un proceso porque no tiene cómo defenderse porque no le están dando audiencia, sino nadie sería testigo, a menos que admitiera un delito y lo acusen por una confesión o por dar un falso testimonio, pero lo acusarían formalmente, no en la sentencia de otra persona, en este caso Marco). Lo que nosotras hicimos para entonces, ya no constituía un delito.

La jugarreta de este tipejo fue una medida cautelar (esa fue la movida, esto se hace para proteger el proceso y que se continúen en él sin interrupción, se la inventa porque tampoco existe la figura de medida cautelar que usó) para evitar que un superior conociera el caso y nuestra apelación, y así para hacerlo a lo sucio se inventó un plazo de 24 horas que  tampoco existe para que el Tribunal Supremo de Elecciones nos anulara el matrimonio, (y nosotras nos notificó 12 horas después para que no tuviéramos tiempo de reaccionar o que un superior nos escuchara o nos leyera) en cuanto a la jerarquía en el TSE, un juez (aunque sea notarial) siempre está arriba de un funcionario a quien le toca hacer caso porque si no estaría cometiendo un delito.

Lo fuerte y peligroso (a pesar de que entre en vigencia el MI) es que este tipo excede sus competencias y arbitrariamente nos anula (cosa que no puede según la ley) solo para sacarse el clavo contra nosotras. Es persecutorio y lesbofóbico.

A cualquiera le podría pasar y nos deja desprotegidas ante la ley.

Yo sé que piensan nos podríamos volver a casar y ya, pero el asunto es muy grave porque este tipejo abre un portillo legal  gigantesco para que los jueces cometan abusos de ley contra cualquier persona, sin darle audiencia ni derecho a respuesta.

Una persona así de arbitraria, así de homofóbica y parcial no debería ostentar el cargo de juez. Es altamente peligroso, esta vez fuimos nosotras y tiene arreglo, pero la próxima ser usted.

Y es lo que necesitamos que la gente entienda y que no quede impune.

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre