• Las feministas socialistas consideramos prioritaria la socialización del trabajo doméstico.

Por Heidy Valencia Espinoza

Los sectores más explotados y oprimidos son quienes más se ven afectados con las medidas que toman los gobiernos neoliberales frente a la emergencia por la pandemia del COVID-19. Sin embargo, estas medidas adquieren dimensiones aún mayores cuando se trata de las mujeres.

Una situación devastadora para las mujeres que se desprende de la “cuarentena preventiva” es la recarga excesiva producto del aumento en el trabajo doméstico. Como sabemos, en nuestra sociedad (bajo el sistema capitalista y patriarcal) son las mujeres las encargadas exclusivamente del trabajo doméstico que garantiza la reproducción de la vida y de la reproducción de la fuerza de trabajo, es decir, todas esas tareas (cocinar, lavar, limpiar, y cuidar, entre otras) que recargan a las mujeres de dobles y hasta triples jornadas de trabajo.

El trabajo doméstico supone esfuerzo físico y afectivo que requiere de la inversión de muchas horas, pero también generan mucho desgaste emocional. Según el INEC en condiciones regulares las mujeres invierten en promedio 35,49 horas semanales a las taras domésticas, frente a 13,42 horas invertidas por los hombres, es decir, 22 horas más (1). En esta coyuntura, la cantidad de tiempo invertido por las mujeres se dispara por la “cuarentena preventiva”.

Las mujeres tienen una recarga enorme de trabajo en tiempos de cuarentena preventiva debido al cierre de guarderías y centros educativos, no solo por el cuido de niños, niñas, personas adultas mayores y con alguna enfermedad o discapacidad, sino también porque todas las labores domésticas aumentan cuando la familia está en casa y las condiciones sanitarias requieren aún más atención (2).

De igual manera las mujeres que están realizando teletrabajo están sujetas a mayores exigencias porque deben asumir varios roles simultáneamente. Esto revela la precarización que enfrentan las mujeres en el mundo laboral, pues deben asumir las mismas tareas junto a la carga del cuido, es decir, la demanda de trabajo doméstico es mayor y las tareas del trabajo remunerado son las mismas. Entonces, las mujeres están teniendo que asumir dobles o triples jornadas prácticamente de manera simultánea.

Ante esta realidad es esencial que la emergencia por COVID-19 incluya también medidas para la contención de la emergencia y el aislamiento social a quienes son más explotadas y oprimidas: las mujeres. Desde Las Rojas y el Nuevo Partido Socialista (NPS) sostenemos que las mujeres que realizan teletrabajo y son madres deben tener menor carga laboral y así poder contar con tiempo disponible para el cuido.

 

Además, proponemos fortalecer la red de cuido, la cual debe ser un servicio ofrecido por el Estado a todas las personas con hijos, hijas, personas adultas mayores, con discapacidad o enfermas para que estos sean atendidos gratuitamente mientras sus responsables laboren. También, este agravante instala una discusión que las feministas socialistas consideramos prioritaria: es necesaria la socialización del trabajo doméstico. El Estado debe garantizar servicios domésticos gratuitos para que este trabajo no recaiga exclusivamente sobre las mujeres.

Estas propuestas, sumadas a muchas otras más que pretenden acabar con la opresión de las mujeres y la explotación de la clase trabajadora son pilares de la lucha feminista socialista. Por eso, te invitamos a organizarte y pelear junto a Las Rojas y el NPS contra el capitalismo y el patriarcado.


(1) Fuente: INEC-Costa Rica. Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, 2017.

(2) https://semanariouniversidad.com/pais/mujeres-tienen-una-carga-mas-pesada-en-la-casa-con-el-coronavirus/

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