• Esta fábula de realismo mágico, dirigida por Alice Rohrwacher, se centra en la vida de Lazzaro, un joven bondadoso de una comunidad rural en Italia, víctima del esclavismo moderno.

Martine Luxemburgo y Santiago Damiani

Pocas películas producidas estos días contienen la sensibilidad y frescura de Lazzaro felice, donde unxs trabajadorxs tabacaleros viven en condiciones deplorables de semi esclavismo, bajo el patronazgo casi feudal de una Marquesa. Allí, eternamente inocente, Lazzaro obedece cualquier tarea encomendada por sus compañerxs, la Marquesa o su hijo, Tancredi. Con él, será con quien Lazzaro formará un vínculo cuando Tancredi, aburrido de la poca atención que le da su madre y buscando un poco de dinero, finge un secuestro.

Resulta impactante observar las condiciones de vida que atraviesa a diario la comunidad de campesinxs que integra Lazzaro. Desprovistxs de todo tipo de representación del mundo moderno que lxs oriente, estxs campesinxs construyen su idea de éste a partir de irrisorias prenociones y creencias que les inculca la Marquesa desde que son niñxs. Todas ellas con el fin de atemorizarlxs  y evitar que se rebelen. Hacinamiento, ausencia absoluta de los derechos humanos reconocidos mundialmente -al menos desde la formalidad- tales como la educación, trabajo remunerado, derechos laborales y un sinfín de vulneraciones forman parte de su realidad cotidiana, las cuales incluso, son asimiladas con suma naturalidad por lxs miembros de esta  pequeña comunidad de trabajadorxs rurales.

Éstos son tan solo algunos de los factores que se ven representados en esta obra, que con enorme sensibilidad refleja las condiciones de esclavismo que padecen aún importantes sectores de la población durante el capitalismo moderno. Principalmente las zonas rurales y, en menor medida, las grandes urbes, donde aún persisten formas de sobreexplotación ligadas al trabajo forzoso semi esclavo.

Cabe mencionar que si bien el sistema capitalista ha logrado un alto desarrollo de las fuerzas productivas, que posibilitan llevar adelante procesos productivos de gran complejidad, este sistema esencialmente presenta un factor en común respecto del ya abolido sistema de producción social esclavista: la alienación Ambos sistemas de producción, con sus especificidades y amplias diferencias, traen aparejada una profunda deshumanización del hombre (entendido como género universal).

En este sentido, se puede observar el resultante del sometimiento laboral que padecen lxs trabajadorxs que se nos presenta en Lazzaro felice. Una situación de suma pobreza generalizada que impacta y obstaculiza la satisfacción de sus necesidades básicas, mínimas e indispensables. Tomar una taza de café, tener una bombilla de luz o comer un pedazo de queso se vuelve un tesoro en la vida de lxs trabajadorxs a lxs que somete la Marquesa.

Otro elemento que logra representar el film es la presencia de los métodos excluyentes que genera el propio capitalismo, aun luego de haberse librado del yugo esclavista, en su nueva realidad estxs campesinxs se ven arrojadxs a un mundo capitalista moderno que no les otorga ningún tipo de protección. Por el contrario, lejos de generar condiciones de equidad socioeconómica, este nuevo mundo que se les presenta solo tiene para ofrecerles una vida donde la subsistencia se vuelve moneda corriente.

La genialidad de esta cinta recae en cómo la directora difumina la barrera entre lo real y lo mágico, el tiempo pasado y el presente, como si fuese un cuento de Silvina Ocampo o García Márquez, con tanta ternura, sensibilidad y sutileza como su propio protagonista, dejando al espectador juntar las piezas por sí mismo. Esto se acompaña con un estilo ultra naturalista en la iluminación y fuertes simbolismos que se desdoblan haciendo una denuncia del capitalismo moderno, de su explotación inhumana y abuso de poder. 

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