“Las golondrinas de Kabul”: resistencia y esperanza bajo el régimen talibán

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  • Una historia sobre la resistencia y la lucha por un futuro mejor.

Daniel Farriol

Articulo de cinemagavia

Las golondrinas de Kabul es un film de animación francés dirigido por Zabou Breitman y Eléa Gobbé-Mévellec. Es un drama que nos habla de la deshumanización de la sociedad afgana gobernada por el régimen talibán. El guion está escrito por Zabou Breitman, Patricia Mortagne y Sébastien Tavel, basándose en una novela de igual título de Yasmina Khadra, seudónimo femenino utilizado por el escritor argelino Mohammed Moulessehoul.

La película compitió en la sección Un Certain Regard de Cannes 2019 donde el premio se lo llevó La vida invisible de Eurídice Gusmão (Karim Aïnouz, 2019), y estuvo nominada como mejor film de animación en los Premios César y en los Premios del Cine Europeo donde, respectivamente, fue superada por ¿Dónde está mi cuerpo? (Jérémy Clapin, 2019) y Buñuel en el laberinto de las tortugas (Salvador Simó Busom, 2019).

La dura realidad a través de la abstracción del dibujo 

Nos encontramos en Afganistan, un país desolado y en ruinas que malvive sometido al integrismo islámico radical. No hay música ni risas en las calles. En el cielo, Las golondrinas de Kabul han desaparecido, ahora tan solo sobrevuelan cuervos buscando carroña.

La película está realizada con una animación sencilla en 2D. Tiene una imagen abstracta de colores nítidos y suaves, casi parece pintada con acuarela. Está rodada a 18 fotogramas por segundo para darle una sensación de irrealidad que contrasta con la veracidad de lo que plantea. Su tono está en la línea de otras películas de animación para adultos como Vals con Bashir (Ari Folman, 2008) o El pan de la guerra (Nora Twomey, 2017).

Las golondrinas de Kabul es una película terrible y dolorosa que plantea de forma abierta la falta de libertad de la sociedad afgana, denunciando el sometimiento inhumano que sufren allí las mujeres. Aisladas del mundo y obligadas a deambular por las calles bajo un burka, son humilladas de forma constante por la irracionalidad del integrismo islámico que profesa el régimen talibán.

Dos generaciones bajo el mismo régimen opresivo

Si Las golondrinas de Kabul se hubiera rodado en imagen real, posiblemente sería un film insoportable. La abstracción consciente que le otorga el dibujo animado, envuelve la historia como si fuera una fábula. Lamentablemente, todo lo que cuenta sucede realmente. Se le puede achacar al film cierta previsibilidad en su desarrollo, pero eso no quita un ápice del impacto que produce su visionado.

La historia se nos cuenta desde el punto de vista de dos matrimonios de distintas generaciones. Una pareja adulta que ya ha perdido la fe y vive en el desánimo. Ella está enferma de un cáncer terminal y él es celador de una cárcel de mujeres. La otra pareja es más joven y moderna, aún sueñan con cambiar las cosas. Ella ha renunciado a salir de casa y se entretiene dibujando en las paredes, él vive apesadumbrado y siente que el entorno le está cambiando.

Ambos recuerdan con melancolía las cosas que hasta hace poco tiempo podían hacer. Eran otros tiempos, cuando aún sobrevolaban Las golondrinas de KabulCosas a las que nosotros en occidente no damos importancia como escuchar música, ir al cine, pasear por la calle cogidos de la mano, reír en público o utilizar la indumentaria que cada uno crea oportuno.

Inmunes ante la barbarie 

Pero Kabul ya no es una ciudad libre. Y lo peor es que después de años de represión, muchos se han acostumbrado a vivir sin libertad. Por miedo, por necesidad, por fanatismo. Hay una imagen de Las golondrinas de Kabul donde se ve a unos niños que permanecen inmunes antes la barbarie. Crecerán con ese odio a las mujeres, serán educados así. Por suerte, el film es elegante y apuesta por la sutileza.

Aún así hay momentos estremecedores en la película. Asistiremos a la lapidación de una mujer. O a los asesinatos de varias personas en un estadio de fútbol, ejecuciones a civiles como preludio del espectáculo. En ese sentido, Las golondrinas de Kabul encuentra la manera para expresar, con un estilo naïf y sencillo, todo el horror que supone esa represión social ejercida por unos psicópatas fanáticos que se escudan en la religión para ejercer sus actos criminales con total impunidad.

Conclusión de ‘Las golondrinas de Kabul’

Las golondrinas de Kabul es un film de animación para adultos dirigido por Zabou Breitman y Eléa Gobbé-Mévellec. El guion está basado en la novela de Yasmina Khadra, seudónimo femenino del escritor argelino Mohammed Moulessehoul. Es una historia que nos muestra el horror de un país sin futuro, sometido al integrismo islámico de los talibanes.

La falta de libertad de las mujeres y la humillación constante a la que son sometidas, es uno de los temas centrales de una película sencilla, pero con un mensaje poderoso, necesario y, por momentos, estremecedor. La recomiendo para los que buscan un cine de animación enfocado a público adulto o a los que buscan profundizar en la temática de la represión que sufre la mujer en algunos países islámicos que también retrata la serie Kalifat de Netflix.

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