• La película sobre el asesinato de Guillem Agulló – joven independentista y antifascista – a manos de un grupo de fascistas, se estrenó el viernes en la televisión pública con un éxito rotundo de espectadores. “La mort de Guillem” es un crudo reflejo de la impunidad fascista y de la lucha de la familia Agulló Salvador por conseguir verdad y justicia.

Ale Quelcom

La película sobre el asesinato de Guillem Agulló – joven independentista y antifascista – a manos de un grupo de fascistas, se estrenó el viernes en la televisión pública con un éxito rotundo de espectadores. “La mort de Guillem” es un crudo reflejo de la impunidad fascista y de la lucha de la familia Agulló Salvador por conseguir verdad y justicia.

El pasado viernes se estrenó la película La mort de Guillem (La muerte de Guillem) de manera simultánea en la televisión pública valenciana (À Punt), la catalana (TV3) y la balear (IB3).

El estreno fue un éxito rotundo: 201.000 espectadores en el País Valencià (el estreno más visto en la historia de À Punt), 430.000 espectadores en Catalunya y 15.000 en las Baleares. Además, fue seguida por 7.000 personas a través de internet desde 54 países distintos.

La película narra el asesinato de Guillem Agulló, el duelo y la lucha de su familia contra la impunidad y la pelea por conseguir verdad, justicia y reparación.

Guillem, joven militante antifascista e independentista de tan sólo 18 años, fue asesinado a manos de fascistas el 11 de abril de 1993 en Montanejos.

La película refleja de manera clara la impunidad de la que gozaron los neonazis. Para empezar, la Justicia y la defensa sostuvieron que fue una “pelea” entre jóvenes y no un ataque fascista, ignorando testimonios que aseguraban que “fueron a por Guillem” y que ya conocían a la víctima anteriormente. También ignoraron que se fueran cantando el Cara al sol y haciendo el saludo fascista.

La Justicia ignoró el hecho de que todos los acusados fueran neonazis conocidos en la zona pertenecientes a grupos de ultraderecha organizados. Lisa y llanamente, la Justicia se negó a considerar el asesinato de Guillem un crimen político.

De los cinco acusados – Gerardo Mora, Juan Manuel Sánchez ‘el Picha’, José Cuñat ‘el Pollo’, Francisco García ‘el Mody’ y Pedro Cuevas ‘el Ventosa’ – sólo el último de ellos terminó entrando en prisión. Sin embargo, fue necesaria la ayuda de todos los demás, que retuvieron y golpearon a Guillem, para que Cuevas pudiera clavarle el navajazo mortal.

Pedro Cuevas fue finalmente condenado a 14 años de prisión, de los cuales cumplió solamente 4. En 2005, volvió a ser detenido en la Operación Panzer, que desmanteló una red neonazi. La policía le requisó una pistola simulada, una daga-puñal, dos navajas de mariposa, una navaja automática, un puño americano, un machete, un mazo, un hacha, una bola metálica con pinchos, un busto de Hitler, objetos con simbología nazi… También salió impune.

En 2007, se presentó a las elecciones municipales de Xiva en las listas de partido de ultraderecha Alianza Nacional.

Por otro lado, la película muestra el acoso y los ataques que sufrió durante años la familia de Guillem por parte de la ultraderecha (llamadas, pedradas, pintadas…). Actualmente la familia sigue recibiendo ataques y pintadas con simbología nazi o “Guillem jódete”.

El film intercala fragmentos originales la época – declaraciones de los padres de Guillem, vídeos de las manifestaciones fuera de los juzgados en apoyo a la familia, extractos de telediarios… – con actuaciones actuales. Hay que decir que las imágenes de las pintadas en la fachada de la casa de Guillem no son las originales, pero tampoco son atrezzo: durante el rodaje, el equipo fue blanco del ataque fascista y recibieron las pintadas nazis a modo de amenaza.

“La mort de Guillem” muestra la impunidad que maneja la ultraderecha. ¿Qué podemos esperar en un país en que la dictadura franquista ha quedado impune? ¿Qué podemos esperar de la Justicia, el Ejército o la Guardia Civil cuando no ha habido ningún tipo de depuración después de la dictadura?

Asimismo, nos deja una enseñanza clara: no podemos dejarle ni un espacio al fascismo. No podemos caer en que “hay que dialogar con todos”. Se llame Alianza Nacional o se llame Vox, no podemos darle aire al fascismo ni cederle las calles a la ultraderecha. En las calles y en las instituciones, al fascismo no se le discute, se le combate.

La película acercó la historia de la impunidad de Guillem Agulló a todas, a las generaciones que vivieron el crimen y a las que no. Hoy, muchas más personas somos también parte de la familia Agulló Salvador. Hoy, somos muchas más personas las que hacemos de su lucha nuestra lucha. Guillem Agulló present! Guillem Agulló, ni oblit ni perdó!

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